Pasó "Rita" y ahora temen por las inundaciones

En el sur de Louisiana volvió a subir el nivel del agua y se dio la alerta por tornados y tormentas para hoy. El presidente George W. Bush instó a los evacuados de Texas a que no regresen de inmediato a sus casas.

COLAPSO. A Hackberry, ciudad de Louisiana, la mayoría de sus habitantes no podrán regresar en semanas.
COLAPSO. A Hackberry, ciudad de Louisiana, la mayoría de sus habitantes no podrán regresar en semanas.
26 Septiembre 2005
Houston/Washington.- El huracán "Rita" dejó una nueva oleada de devastación en el sureste de Estados Unidos, aunque causó menos daños de lo temido. Pero pese a que ya se degradó a tormenta tropical, los meteorólogos advirtieron respecto de la amenaza de inundaciones, tormentas y tornados para hoy.
El Centro Nacional de Huracanes (CNH) advirtió a los estadounidenses que, hasta noviembre, podrían llegar nuevos huracanes peligrosos.
El presidente George W. Bush volvió a pedirles a los 2,7 millones de evacuados, en Texas y en Louisiana, que no regresen de inmediato a sus casas, a fin de evitar un nuevo colapso de las autopistas. "Si las autopistas colapsan, se le dificulta al Ejército el transporte de ayuda", apuntó Bush en Austin, Texas. También los enfermeros están teniendo problemas para regresar a sus hospitales.
En el sur de Louisiana, el agua volvió a subir ayer peligrosamente. Para Mississippi, Arkansas y Tennessee hay alertas de tornado. En total, se temen inundaciones en nueve Estados de EEUU, mientras que "Rita" continúa su camino por la costa del Golfo en dirección norte, causando fuertes lluvias.
"Rita" tocó tierra el sábado en la frontera entre Texas y Louisiana. En estos dos estados provocó las peores inundaciones de las cuatro últimas décadas. Testigos relataron que con unos vientos de hasta 200 kilómetros por hora, "Rita" entró por la costa como un gigantesco muro de agua. Las más afectadas fueron las ciudades de Lake Charles (Louisiana) y Beaumont (Texas).
Houston, por el contrario, sufrió menos de lo esperado. También en Nueva Orleáns, la mayoría de los diques, que habían sido reparados, resistió. Los equipos de rescate salieron ayer para ayudar a la gente que se quedó en sus casas y que estaba atrapada por las inundaciones.
En vista del comienzo de la oleada de refugiados que regresan a sus casas tras el paso de "Rita", también el gobernador de Texas, Rick Perry, pidió paciencia a la gente. "La situación sigue siendo peligrosa", aseguró. Con todo, el mandatario mostró su alivio por el hecho de que "Rita" no causó tantos daños.
En Mississippi se informó que una persona murió y que otras resultaron heridas a causa de un tornado provocado por "Rita". La prensa apuntó que la ciudad Lake Charles está casi sumergida. Más de 1.000 personas atrapadas necesitan ayuda urgente, dijo la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco. En la ciudad isla de Galveston, que en un principio iba a estar en el ojo del huracán, los incendios destruyeron varios edificios históricos. Mientras, en Beaumont, ayer parecía que una apisonadora había pasado sobre esta ciudad texana.

El día despues
FURIA DE LA NATURALEZA.- En Beaumont, Texas, la furia de "Rita" se sintió con rigor. Postes eléctricos y árboles se partieron como si fueran fósforos. La mayoría de las casas quedaron destruidas, los tejados arrancados y las ventanas rotas. En Abbeville, Louisiana, los equipos de rescate tuvieron que sacar a la gente que fue sorprendida por las inundaciones en botes.
REFINERIAS, A SALVO.- El Estado de Texas sufrió un daño de alrededor de U$S 8.000 millones por "Rita", pero la mayoría de las refinerías de petróleo no se vieron afectadas, por lo que su producción podría reiniciarse pronto, aseguró ayer el gobernador de Texas, Rick Perry.
MENSAJE PAPAL.- El papa Benedicto XVI envió ayer un mensaje especial a las víctimas de las catástrofes climáticas en EEUU y en otras partes del mundo, durante la oración dominical del Angelus, saludando en inglés a los peregrinos presentes en Castel Gandolfo, la residencia estival de los papas, cerca de Roma.
ANTICIPAN CATASTROFES.- California y Tokio serían devastadas por poderosos terremotos; Nueva York, hundida tras un enorme tsunami; y la humanidad entera estaría amenazada por décadas de un invierno, como consecuencia de la erupción de un gigantesco volcán. Todo eso ocurrirá, advierten los científicos. Sólo es cuestión de tiempo. Según un informe del diario "La Nación" de ayer, hay catástrofes que no pueden prevenirse, como quedó demostrado en las últimas semanas en el sur de EEUU. Más de 600 desastres naturales ocurren cada año en el planeta, afirma un informe del Banco Mundial y del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, publicado en marzo último. California, el Estado más poblado y próspero de EEUU, podría sufrir una tragedia de dimensiones similares al paso de Katrina (foto) cuando llegue el temido Big One. Se trata de un fuerte terremoto en la falla de San Andrés, que se prevé para dentro de 20 o 30 años. (Reuter-DPA-AFP)

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