El Sumo Pontífice se despidió de la isla Strawberry, donde se alojó desde su llegada a Canadá el martes pasado, y se hospedó ayer en un convento conocido como Parque Morrow, en Toronto. Ayer, el Sumo Pontífice recibió en audiencia privada al premier canadiense Jean Chretien, y luego recitó el Angelus con las hermanas de la capilla del convento. Mañana celebrará en el convento una misa para las hermanas enfermas en la capilla de la enfermería, para luego continuar su gira por Guatemala y México.
En tierra centroamericana
En Guatemala todo está listo para recibir a Juan Pablo II, quien el martes canonizará al primer santo de América Central, el hermano Pedro de San José Betancourt, un español que vivió en Antigua Guatemala en el siglo XVII. El Papa de 82 años, agobiado por el mal de Parkinson y por la artritis, pero que en Canadá ha mostrado una impresionante fortaleza, tocará tierra centroamericana a las 15 hora local. La mayoría de los 11 millones de guatemaltecos, un 70% de los cuales profesa la religión católica, sigue atentamente por la radio, prensa y televisión todas las informaciones relativas a los preparativos de la tercera, y probablemente la última, visita que el Papa realizará a esta nación.
El Papa llegará a Guatemala en medio de un impresionante operativo de seguridad, puesto en marcha el viernes por 20.000 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y oficiales especializados en la lucha antiterrorista. Ayer, grupos de obreros trabajaban a marcha forzada en un hipódromo donde se realizará el martes la ceremonia de canonización. El hermano Pedro nació en 1626 en Tenerife, España. Llegó a Antigua Guatemala a los 25 años y dedicó su corta vida a realizar obras de caridad. Murió a los 41 años. (AFP)







