Sectores sensibles
El más pesimista fue Brasil, la economía más grande de Latinoamérica, cuyo canciller, Celso Lafer, dijo que hay tendencias restrictivas del poder negociador con que contará el presidente estadounidense. Bush quedó a un paso de concretar su anhelo de construir un área de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Pero los sudamericanos saben que negociar un pacto comercial con EE.UU. significa conversar sobre la apertura de sectores sensibles como el acero, el textil y el agrícola, en los cuales las políticas proteccionistas de la economía más grande del mundo se hacen sentir con fuerza.
Pese a ello, EE.UU. es uno de los principales destinos de las exportaciones sudamericanas y una apertura comercial ayudaría a reducir la alta pobreza y el desempleo en el continente.
Además, ayudaría a estabilizar a la región, sumida en un reguero de crisis económicas, políticas y sociales. Los presidentes de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú y Venezuela acordaron acelerar una mayor apertura comercial en la región de 350 millones de habitantes. En especial, los esfuerzos se focalizaron en acercar posiciones entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para comenzar a desregular el comercio bilateral desde el año próximo. (DyN-DPA)







