28 Julio 2002 Seguir en 
Todo Trancas lloró la muerte del remisero Carlos Rolando Medina (39). Fue hospitalizado en el Padilla, luego de un misterioso incendio que se produjo en el interior de la celda donde estaba detenido. El colchón ardió, pero nadie sabe cómo se inició el fuego. Los familiares de Medina y los vecinos de Trancas dicen que le prendieron fuego y que lo encerraron con llave en el calabozo en forma intencional.
El abogado Exequiel Avila Gallo inició la demanda por "homicidio intencional" contra los policías que estaban de guardia. Los agentes declararon que Medina estaba ebrio y que habría intentado suicidarse, pero no se explican cómo inició el fuego, ya que le quitaron todas las pertenencias en el momento del arresto.
Madrugada trágica
Todo comenzó en la madrugada del 30 de junio, alrededor de las 6.30, cuando Medina esperaba la salida de una bailanta para levantar pasajeros en su auto. Un testigo vio que un móvil policial se acercó al remise. Algo le dijeron, y luego observó que lo llevaban detenido. El auto quedó en la calle y los pasajeros se retiraron. El testigo llegó hasta la comisaría y quiso pagar la fianza, pero no se lo permitieron. A los 20 minutos de haber sido alojado en la comisaría, el colchón del calabozo donde estaba detenido comenzó a incendiarse, y Medina salió gravemente lesionado con quemaduras en las manos y en la espalda. Los cuatro policías (entre ellos, una mujer que vive a una cuadra de la víctima) declararon que no encontraban la llave de la celda para auxiliarlo.
"Fue una desgracia"
Murió a los cuatro días en un centro de salud al que fue derivado del hospital de Trancas. El jefe de zona comisario inspector Justo Germán Correa dijo a LA GACETA que aún no leyó el informe de la autopsia, y que, según su opinión, "fue una desgracia, un accidente", pero no se explica cómo llegó a prenderse fuego el colchón. Indicó que los agentes que estaban de guardia pasaron a disponibilidad hasta que se aclare el hecho. Mientras que el resto del personal, otros 10, fueron trasladados, incluso el jefe de la comisaría. Sin embargo, la gente de Trancas dice que los vieron con uniforme y que trabajan en Tafí Viejo cobrando la mitad del sueldo. Los vecinos de la villa de Trancas opinan que Carlos era una persona muy buena. "Era muy correcto y jamás se lo vio bebido; era muy querido en Trancas", dijo un vecino. Los padres de la víctima, Carlos Rolando Medina y Elsa Elina de Medina, aseguran que fue un homicidio, ya que Carlos había comentado en su casa que un policía de apellido Marcial lo estaba molestando o presionando. "Marcial estaba en la bailanta ese día, y salió a decirle a los del móvil policial ?algo?, antes de que lo detuvieran a Carlos", dijo doña Elsa. Cristina Ledesma, dueña de una FM de Trancas, dijo que nadie en el lugar cree que haya sido un accidente.
El abogado Exequiel Avila Gallo inició la demanda por "homicidio intencional" contra los policías que estaban de guardia. Los agentes declararon que Medina estaba ebrio y que habría intentado suicidarse, pero no se explican cómo inició el fuego, ya que le quitaron todas las pertenencias en el momento del arresto.
Madrugada trágica
Todo comenzó en la madrugada del 30 de junio, alrededor de las 6.30, cuando Medina esperaba la salida de una bailanta para levantar pasajeros en su auto. Un testigo vio que un móvil policial se acercó al remise. Algo le dijeron, y luego observó que lo llevaban detenido. El auto quedó en la calle y los pasajeros se retiraron. El testigo llegó hasta la comisaría y quiso pagar la fianza, pero no se lo permitieron. A los 20 minutos de haber sido alojado en la comisaría, el colchón del calabozo donde estaba detenido comenzó a incendiarse, y Medina salió gravemente lesionado con quemaduras en las manos y en la espalda. Los cuatro policías (entre ellos, una mujer que vive a una cuadra de la víctima) declararon que no encontraban la llave de la celda para auxiliarlo.
"Fue una desgracia"
Murió a los cuatro días en un centro de salud al que fue derivado del hospital de Trancas. El jefe de zona comisario inspector Justo Germán Correa dijo a LA GACETA que aún no leyó el informe de la autopsia, y que, según su opinión, "fue una desgracia, un accidente", pero no se explica cómo llegó a prenderse fuego el colchón. Indicó que los agentes que estaban de guardia pasaron a disponibilidad hasta que se aclare el hecho. Mientras que el resto del personal, otros 10, fueron trasladados, incluso el jefe de la comisaría. Sin embargo, la gente de Trancas dice que los vieron con uniforme y que trabajan en Tafí Viejo cobrando la mitad del sueldo. Los vecinos de la villa de Trancas opinan que Carlos era una persona muy buena. "Era muy correcto y jamás se lo vio bebido; era muy querido en Trancas", dijo un vecino. Los padres de la víctima, Carlos Rolando Medina y Elsa Elina de Medina, aseguran que fue un homicidio, ya que Carlos había comentado en su casa que un policía de apellido Marcial lo estaba molestando o presionando. "Marcial estaba en la bailanta ese día, y salió a decirle a los del móvil policial ?algo?, antes de que lo detuvieran a Carlos", dijo doña Elsa. Cristina Ledesma, dueña de una FM de Trancas, dijo que nadie en el lugar cree que haya sido un accidente.
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