21 Septiembre 2005 Seguir en 
BERLIN.- Los partidos alemanes intentan formar una gran coalición de gobierno entre democristianos (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD), sin Angela Merkel ni Gerhard Schröder. El canciller saliente, perdedor por escaso margen en las elecciones del domingo, reiteró su deseo de conversar con los diferentes partidos, sin requisitos previos, sobre la composición de su eventual nuevo gobierno.
Según el diario popular "Bild", Schröder estaría dispuesto a ceder su puesto a un dirigente democristiano si Merkel hiciera lo mismo. Una gran coalición sería posible sólo si el SPD renuncia a presentar de nuevo a Schröder como canciller, estimó por su parte el diario berlinés "Der Tagesspiegel". Schröder podría aceptar un gobierno liderado por un demócrata cristiano que no fuese Merkel y que, además, diese garantías de que renunciará al "desmantelamiento social" temido por los socialdemócratas.
La líder del CDU, que desea convertirse en la primera mujer canciller de Alemania, fue reelegida ayer presidenta del grupo parlamentario de su partido en el Bundestag (Parlamento federal) por aplastante mayoría. Su elección selló el neto apoyo con el que cuenta, pese al magro resultado electoral. La CDU/CSU y el Partido Liberal (FDP) aventajan al binomio SPD/Verdes en número de escaños en el nuevo Bundestag (286 diputados contra 273), pero ninguno de los dos tiene una mayoría suficiente para formar un gobierno estable.
Esta incertidumbre política amenaza tanto el crecimiento económico alemán como el de la Unión Europea, que podría verse muy afectada por la parálisis en el gobierno de su primera potencia. Alemania representa un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de la zona euro. (AFP-NA)
Según el diario popular "Bild", Schröder estaría dispuesto a ceder su puesto a un dirigente democristiano si Merkel hiciera lo mismo. Una gran coalición sería posible sólo si el SPD renuncia a presentar de nuevo a Schröder como canciller, estimó por su parte el diario berlinés "Der Tagesspiegel". Schröder podría aceptar un gobierno liderado por un demócrata cristiano que no fuese Merkel y que, además, diese garantías de que renunciará al "desmantelamiento social" temido por los socialdemócratas.
La líder del CDU, que desea convertirse en la primera mujer canciller de Alemania, fue reelegida ayer presidenta del grupo parlamentario de su partido en el Bundestag (Parlamento federal) por aplastante mayoría. Su elección selló el neto apoyo con el que cuenta, pese al magro resultado electoral. La CDU/CSU y el Partido Liberal (FDP) aventajan al binomio SPD/Verdes en número de escaños en el nuevo Bundestag (286 diputados contra 273), pero ninguno de los dos tiene una mayoría suficiente para formar un gobierno estable.
Esta incertidumbre política amenaza tanto el crecimiento económico alemán como el de la Unión Europea, que podría verse muy afectada por la parálisis en el gobierno de su primera potencia. Alemania representa un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de la zona euro. (AFP-NA)







