18 Septiembre 2005 Seguir en 
El primer golpe fuerte para el presidente Bush fue la invasión a Irak. Este hecho fue justificado al principio por gran parte de la sociedad de EEUU, convencida de que había armas nucleares en ese país. Pero luego quedó como un engaño claro para todo el mundo, porque no había tales armas y porque quedó demostrado que el interés verdadero era el petróleo. A partir de ese momento, la imagen negativa de Bush comenzó a crecer.
En Latinoamérica, la Argentina es el país que tiene la peor imagen de EEUU y de su presidente. Es un hecho histórico: la Argentina siempre imitó a Europa y compitió en lo cultural con EEUU, salvo en los ?90, cuando el menemismo pregonó las "relaciones carnales".
Katrina terminó de desnudar la falta de reflejos y otras falencias del liderazgo de Bush, y es por eso que hoy el mandatario tiene el promedio más bajo de popularidad desde que asumió la presidencia.
La aptitud y la actitud del gobierno norteamericano ante el huracán que azotó el sur de ese país fueron una demostración de desidia total. Sólo cuando el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, denunció con energía ante los medios de difusión la negligencia del gobierno federal este comenzó a actuar.
Crea dudas el hecho de que la ayuda del gobierno de Washington no haya llegado en tiempo y forma a uno de los estados más pobres de EEUU, donde vive gran cantidad de afroamericanos. Este hecho estaría demostrando esa especie de racismo ancestral que tiene internalizada la sociedad estadounidense.
Si bien el accionar de Bush está teniendo muchas repercusiones internas y el Partido Demócrata tratará de aprovecharse de esa situación, no se alterará mayormente su liderazgo a nivel mundial. De las fronteras para afuera, tanto demócratas como republicanos tienen una misma política, y el rol de potencia y líder mundial de EEUU no se verá afectado, por más que su presidente siga perdiendo ponderación de imagen. Los aliados estratégicos siguen existiendo, si bien es cierto que los europeos no podrán mostrarse más fuertes ahora ante EEUU, porque la Unión Europea se ha debilitado bastante después del fracaso que significó el no a la Constitución.
Pero la circunstancial pérdida de imagen de Bush no incidirá en la Argentina. Nuestro país no figura en el mapa de los intereses políticos y económicos del coloso del Norte.
En Latinoamérica, la Argentina es el país que tiene la peor imagen de EEUU y de su presidente. Es un hecho histórico: la Argentina siempre imitó a Europa y compitió en lo cultural con EEUU, salvo en los ?90, cuando el menemismo pregonó las "relaciones carnales".
Katrina terminó de desnudar la falta de reflejos y otras falencias del liderazgo de Bush, y es por eso que hoy el mandatario tiene el promedio más bajo de popularidad desde que asumió la presidencia.
La aptitud y la actitud del gobierno norteamericano ante el huracán que azotó el sur de ese país fueron una demostración de desidia total. Sólo cuando el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, denunció con energía ante los medios de difusión la negligencia del gobierno federal este comenzó a actuar.
Crea dudas el hecho de que la ayuda del gobierno de Washington no haya llegado en tiempo y forma a uno de los estados más pobres de EEUU, donde vive gran cantidad de afroamericanos. Este hecho estaría demostrando esa especie de racismo ancestral que tiene internalizada la sociedad estadounidense.
Si bien el accionar de Bush está teniendo muchas repercusiones internas y el Partido Demócrata tratará de aprovecharse de esa situación, no se alterará mayormente su liderazgo a nivel mundial. De las fronteras para afuera, tanto demócratas como republicanos tienen una misma política, y el rol de potencia y líder mundial de EEUU no se verá afectado, por más que su presidente siga perdiendo ponderación de imagen. Los aliados estratégicos siguen existiendo, si bien es cierto que los europeos no podrán mostrarse más fuertes ahora ante EEUU, porque la Unión Europea se ha debilitado bastante después del fracaso que significó el no a la Constitución.
Pero la circunstancial pérdida de imagen de Bush no incidirá en la Argentina. Nuestro país no figura en el mapa de los intereses políticos y económicos del coloso del Norte.







