27 Julio 2002 Seguir en 
Las palabras de "Plumita" dejaron azorados a quienes lo escuchaban. Con una increíble sangre fría, el menor de 16 años confesó ayer en Tribunales que él había matado al sereno Carlos Soria el martes pasado, para robarle la moto. ¿Y no te importó hacer esto?, le preguntaron. "No", respondió escuetamente.
"Plumita" ya tiene dos homicidios en su haber. El de Soria y el de Teresa Irene Villar de Zumaeta, ocurrido el año pasado en el parque 9 de Julio.Forma parte de la nueva generación de delincuentes que está ganando, a sangre y fuego, las calles de Tucumán.
En los últimos meses, efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez, Marcial Escobar, Luis Santana y Rubén Brito, están siguiendo la pista de grupos de menores que, bajo los efectos de la droga, salen a asaltar y que no tienen problemas en dispararles a sus víctimas.
Muchos de ellos viven en "La Bombilla" y sus alrededores, pero también hay células en los barrios Costanera, El Triángulo, El Sifón, 11 de Marzo, Mataderos y Villa 9 de Julio.
La situación, por supuesto, excede el marco de Tucumán. Ayer en Buenos Aires la Justicia liberó al chico de 14 años que, junto a otros dos adolescentes, mantuvieron como rehenes a 20 personas el viernes pasado en un supermercado de Lanús.
Actualmente, en nuestra provincia, están detenidos "Brasita", quien con 18 años se convirtió casi en el líder de su generación; el citado "Plumita"; su amigo y cómplice "Huevo", y "Huguito", también arrestado por homicidio. Pero, según los investigadores, una nueva camada de delincuentes está llegando. La componen chicos de 11 años que ya están sufriendo los efectos del abandono familiar y de la droga. Entre ellos hay uno, al que llaman "Jesús", de quien dicen que, en poco tiempo, podría estar en la primera plana del diario. Afirman que este chico siempre está armado -y hasta con dos pistolas- y que en su propio barrio los delincuentes más grandes ya le temen. En la zona los conocen como "moqueros". Son los chicos que, casi al mismo tiempo que otros aprenden a andar en bicicleta, ellos aprenden a tirar. Y claro, después les roban la bicicleta a los otros. Fuentes policiales aseguraron que, al menos, hay 50 chicos en condiciones de salir a asaltar a la calle.
En el caso del sereno Soria, la declaración de "Plumita" dejó abierto un interrogante. El menor les dijo a la fiscal Joaquina Vermal, al secretario Ernesto Baaclini, y a los defensores Inés Avellaneda y Jorge Monteros que, con él, no estaba el otro detenido por el hecho, Enzo David Villagra, de 21 años, sino otro menor. Con esto, en las próximas horas se podrían ordenar nuevos allanamientos, para tratar de encontrar al sospechoso. Según se supo, el arma que se le secuestró a "Plumita" sería, efectivamente, la utilizada en el crimen.
PUNTO DE VISTA
Respetar la Constitución
Por Inés Avellaneda, defensora oficial de menores
En la Justicia escuchamos sorprendidos los pedidos de construcción de cárceles para menores y de reducción de las penas para que puedan ser punibles. Nada de eso servirá para los casos de los menores delincuentes. Nosotros estamos totalmente en contra de eso. Encerrarlos o condenarlos a cadena perpetua no resolverá el problema.
Opino que debe encararse una verdadera política con respecto a esta nueva ola de menores que cometen delitos. Y, para eso, hay que fijarse en la Constitución provincial. No debemos remitirnos a tratados de otros países ni a puntillosos análisis que no nos llevan a nada. La Constitución, en el artículo 35, inciso 4° dice: "Los niños y los jóvenes serán objeto de una protección especial del Estado en forma de favorecer su normal desenvolvimiento, su desarrollo físico y cultural, asegurándoles iguales oportunidades para su desarrollo sin discriminación de ninguna naturaleza. Los huérfanos y los niños abandonados serán debidamente protegidos mediante una legislación especial".
Pero esto no se cumple. Estos chicos crecen en ambientes para nada favorables y se ven sin ningún futuro. Alguien debe planificar con cuidado lo que se hará con los menores, pero antes de que lleguen a delinquir. Hay que contenerlos, educarlos; darles un trabajo, recreación; hay que fomentar la práctica de deportes entre los jóvenes. Con todo esto su futuro será diferente.
Pero se debe empezar ya. Es difícil que los menores que ya delinquieron sean recuperados. Hay que pensar en los más chicos, y hacer todo para que no lleguen a cometer estos actos atroces.
"Plumita" ya tiene dos homicidios en su haber. El de Soria y el de Teresa Irene Villar de Zumaeta, ocurrido el año pasado en el parque 9 de Julio.Forma parte de la nueva generación de delincuentes que está ganando, a sangre y fuego, las calles de Tucumán.
En los últimos meses, efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez, Marcial Escobar, Luis Santana y Rubén Brito, están siguiendo la pista de grupos de menores que, bajo los efectos de la droga, salen a asaltar y que no tienen problemas en dispararles a sus víctimas.
Muchos de ellos viven en "La Bombilla" y sus alrededores, pero también hay células en los barrios Costanera, El Triángulo, El Sifón, 11 de Marzo, Mataderos y Villa 9 de Julio.
La situación, por supuesto, excede el marco de Tucumán. Ayer en Buenos Aires la Justicia liberó al chico de 14 años que, junto a otros dos adolescentes, mantuvieron como rehenes a 20 personas el viernes pasado en un supermercado de Lanús.
Actualmente, en nuestra provincia, están detenidos "Brasita", quien con 18 años se convirtió casi en el líder de su generación; el citado "Plumita"; su amigo y cómplice "Huevo", y "Huguito", también arrestado por homicidio. Pero, según los investigadores, una nueva camada de delincuentes está llegando. La componen chicos de 11 años que ya están sufriendo los efectos del abandono familiar y de la droga. Entre ellos hay uno, al que llaman "Jesús", de quien dicen que, en poco tiempo, podría estar en la primera plana del diario. Afirman que este chico siempre está armado -y hasta con dos pistolas- y que en su propio barrio los delincuentes más grandes ya le temen. En la zona los conocen como "moqueros". Son los chicos que, casi al mismo tiempo que otros aprenden a andar en bicicleta, ellos aprenden a tirar. Y claro, después les roban la bicicleta a los otros. Fuentes policiales aseguraron que, al menos, hay 50 chicos en condiciones de salir a asaltar a la calle.
En el caso del sereno Soria, la declaración de "Plumita" dejó abierto un interrogante. El menor les dijo a la fiscal Joaquina Vermal, al secretario Ernesto Baaclini, y a los defensores Inés Avellaneda y Jorge Monteros que, con él, no estaba el otro detenido por el hecho, Enzo David Villagra, de 21 años, sino otro menor. Con esto, en las próximas horas se podrían ordenar nuevos allanamientos, para tratar de encontrar al sospechoso. Según se supo, el arma que se le secuestró a "Plumita" sería, efectivamente, la utilizada en el crimen.
PUNTO DE VISTA
Respetar la Constitución
Por Inés Avellaneda, defensora oficial de menores
En la Justicia escuchamos sorprendidos los pedidos de construcción de cárceles para menores y de reducción de las penas para que puedan ser punibles. Nada de eso servirá para los casos de los menores delincuentes. Nosotros estamos totalmente en contra de eso. Encerrarlos o condenarlos a cadena perpetua no resolverá el problema.
Opino que debe encararse una verdadera política con respecto a esta nueva ola de menores que cometen delitos. Y, para eso, hay que fijarse en la Constitución provincial. No debemos remitirnos a tratados de otros países ni a puntillosos análisis que no nos llevan a nada. La Constitución, en el artículo 35, inciso 4° dice: "Los niños y los jóvenes serán objeto de una protección especial del Estado en forma de favorecer su normal desenvolvimiento, su desarrollo físico y cultural, asegurándoles iguales oportunidades para su desarrollo sin discriminación de ninguna naturaleza. Los huérfanos y los niños abandonados serán debidamente protegidos mediante una legislación especial".
Pero esto no se cumple. Estos chicos crecen en ambientes para nada favorables y se ven sin ningún futuro. Alguien debe planificar con cuidado lo que se hará con los menores, pero antes de que lleguen a delinquir. Hay que contenerlos, educarlos; darles un trabajo, recreación; hay que fomentar la práctica de deportes entre los jóvenes. Con todo esto su futuro será diferente.
Pero se debe empezar ya. Es difícil que los menores que ya delinquieron sean recuperados. Hay que pensar en los más chicos, y hacer todo para que no lleguen a cometer estos actos atroces.
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