17 Septiembre 2005 Seguir en 
BERLIN.- El canciller socialdemócrata Gerhard Schröder y su rival, la conservadora democristiana Angela Merkel, pelearán voto por voto en las elecciones generales que se realizarán mañana en Alemania. Unos 62 millones de ciudadanos acudirán a las urnas para optar entre dos modelos de sociedad, y las encuestas predicen una paridad entre los bloques de centroizquierda y centroderecha. Además, había entre un 20% y un 25% de indecisos.
Esta elección, destinada a renovar el Parlamento federal (Bundestag) -que fue disuelto de forma anticipada por Schröder-, se celebra en un momento crucial para Alemania, que con casi 83 millones de habitantes es el país más poblado y la primera potencia económica de la Unión Europea (UE).
Para Schröder, de 61 años y líder de la coalición formada por socialdemócratas (SPD) y Verdes, que gobierna desde 1998, será una prueba de fuego, en un contexto marcado por un elevado desempleo (más del 11% de la población activa), el virtual estancamiento de la economía y una ola de críticas contra las drásticas reformas del Estado de bienestar social.
Merkel, hija de un pastor protestante de la ex Alemania oriental, coronará un insólito ascenso a la cima de la política de ese país si derrota al canciller: se convertirá en la primera mujer en ocupar ese cargo. Cuando cayó el muro de Berlín, hace 16 años, y Merkel comenzó su meteórica carrera en el Partido Demócrata Cristiano (CDU) del entonces canciller Helmut Köhl, pocos imaginaron que la desmañada ex científica llegaría tan lejos. Merkel nació en Hamburgo en 1954, pero su familia se mudó a la parte oriental con cuando era bebé.
Los resultados se vislumbran muy ajustados, dado lo cual será decisiva la tasa de participación; en 1998 fue del 82,2% y en 2002 del 79,1%, muy similar a la registrada en elecciones anteriores. Ninguno de los dos grandes partidos alcanzará por sí solo la mayoría absoluta, según las encuestas, ni tiene esperanzas de lograrla con sus aliados más próximos: los Verdes, en el caso del SPD, y los liberales, en el de los democristianos. De ser así, no se descarta que ambos se vean forzados a formar una gran coalición. (Reuter-DPA)
Esta elección, destinada a renovar el Parlamento federal (Bundestag) -que fue disuelto de forma anticipada por Schröder-, se celebra en un momento crucial para Alemania, que con casi 83 millones de habitantes es el país más poblado y la primera potencia económica de la Unión Europea (UE).
Para Schröder, de 61 años y líder de la coalición formada por socialdemócratas (SPD) y Verdes, que gobierna desde 1998, será una prueba de fuego, en un contexto marcado por un elevado desempleo (más del 11% de la población activa), el virtual estancamiento de la economía y una ola de críticas contra las drásticas reformas del Estado de bienestar social.
Merkel, hija de un pastor protestante de la ex Alemania oriental, coronará un insólito ascenso a la cima de la política de ese país si derrota al canciller: se convertirá en la primera mujer en ocupar ese cargo. Cuando cayó el muro de Berlín, hace 16 años, y Merkel comenzó su meteórica carrera en el Partido Demócrata Cristiano (CDU) del entonces canciller Helmut Köhl, pocos imaginaron que la desmañada ex científica llegaría tan lejos. Merkel nació en Hamburgo en 1954, pero su familia se mudó a la parte oriental con cuando era bebé.
Los resultados se vislumbran muy ajustados, dado lo cual será decisiva la tasa de participación; en 1998 fue del 82,2% y en 2002 del 79,1%, muy similar a la registrada en elecciones anteriores. Ninguno de los dos grandes partidos alcanzará por sí solo la mayoría absoluta, según las encuestas, ni tiene esperanzas de lograrla con sus aliados más próximos: los Verdes, en el caso del SPD, y los liberales, en el de los democristianos. De ser así, no se descarta que ambos se vean forzados a formar una gran coalición. (Reuter-DPA)







