El Papa volvió a alegrar a los jóvenes

Un almuerzo en la isla Strawberry, junto con representantes de los miles de peregrinos reunidos en Toronto, celebró el Pontífice.

REJUVENECIDO.
REJUVENECIDO.
27 Julio 2002
TORONTO.- El papa Juan Pablo II almorzó ayer con 14 jóvenes de todo el mundo, representantes de los millares de peregrinos reunidos esta semana en Toronto, y los cautivó con su humor. El Papa, de aspecto más cansado que el jueves, recibió a los jóvenes en la isla Strawberry, ubicada en medio del lago Simcoe, a 100 km de Toronto, y donde se aloja desde que llegó a Canadá el martes pasado. Este fin de semana seguirá su viaje a Guatemala y luego a México, en el marco de su gira de 11 días.
Los peregrinos, que participan en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), llegaron a la isla luciendo los trajes típicos de sus respectivos países. La delegación era multicultural. Incluyó a una peruana, en representación de América Latina; a una joven del Bronx -por todos los neoyorquinos afectados por los ataques del 11 de setiembre-; a una palestina de Jordania, a un keniata, a una tahitiana, a una bosnia y a tres canadienses.

Risas y cantos
"Juan Pablo II tiene mucho humor, nos reímos mucho en la mesa, y canta bien", dijo una joven de 21 años proveniente de la Polinesia francesa. Juan Pablo II, quien sobrelleva una dolorosa artritis y sufre del mal de Parkinson, preguntó a cada joven sobre su lugar de alojamiento. Cuando uno de los jóvenes le contó que estaba en el Hotel Hilton, el Papa respondió "not a bad place" (un lugar nada malo).
"¡Pero duermo en el pasillo!", agregó el jovencito. Cuando pasaron a la mesa, decorada sencillamente con girasoles, todos rezaron el Padre Nuestro, y los jóvenes dirigieron al Papa unas breves palabras y le ofrecieron regalos.
Algunos cantaron canciones religiosas de sus países, y el joven keniata bailó una danza tradicional. El almuerzo también fue sencillo: ensalada de repollo, pasta con pescado, y de postre, torta. "El Papa tenía buen apetito y comió sin ayuda", afirmó el portavoz vaticano.La muchacha peruana le regaló al Papa una artesanía fabricada por adolescentes de su país -una pequeña casita de colores-, un libro con el perfil del joven de la selva peruana, y una carta de los jóvenes peruanos. (AFP)

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