26 Julio 2002 Seguir en 
ORILLIA, Canadá.- El Papa Juan Pablo II almorzó el viernes como un orgulloso abuelo con 14 jóvenes católicos en su retiro en una isla canadiense, antes de los actos principales este fin de semana del festival mundial de la juventud de la Iglesia Católica.
Los jóvenes católicos de cinco continentes se unieron al Papa para comer pasta, ensalada y torta de chocolate en Strawberry Island, su retiro durante la primera parte de su viaje a Canadá.
El Papa, de 82 años, dio a los jóvenes consejos y les habló de las altas y bajas de la vida, mientras que ellos le ofrecieron sirope de arce, una camiseta, un prisma y algunas chucherías.
El portavoz del Papa, Joaquín Navarro-Valls dijo que Juan Pablo II se sentía bien y esperaba con entusiasmo la culminación del festival el fin de semana.
Desde que llegó a Toronto el martes, el Papa ha mostrado una resistencia poco usual, a pesar de su a veces frágil salud debido a la enfermedad de Parkinson y a una artritis muy severa.
La resistencia del líder de los aproximadamente 1.000 millones de católicos fue más evidente el jueves por la noche en la ceremonia oficial de bienvenida del Día Mundial de la Juventud, que atrajo a jóvenes católicos de unas 170 naciones.
El Papa cautivó a la multitud al leer todo su discurso con voz clara en inglés y francés, y saludar a los jóvenes en muchos otros idiomas mientras la audiencia cantaba y bailaba.
La multitud fue la más grande hasta el momento en su viaje número 97 al extranjero, que también lo llevará a Guatemala y México la semana próxima.
Las festividades del Día Mundial de la Juventud, que culminan el domingo, son la principal celebración de la Iglesia Católica para los jóvenes, e incluyen actos de concientización religiosa, talleres de caridad y promoción de la vocación religiosa.
Las celebraciones, que se llevan a cabo cada dos años en un país diferente y a las que siempre asiste el Papa, están orientadas a brindar a los jóvenes católicos la oportunidad de socializar. (Reuter)
Los jóvenes católicos de cinco continentes se unieron al Papa para comer pasta, ensalada y torta de chocolate en Strawberry Island, su retiro durante la primera parte de su viaje a Canadá.
El Papa, de 82 años, dio a los jóvenes consejos y les habló de las altas y bajas de la vida, mientras que ellos le ofrecieron sirope de arce, una camiseta, un prisma y algunas chucherías.
El portavoz del Papa, Joaquín Navarro-Valls dijo que Juan Pablo II se sentía bien y esperaba con entusiasmo la culminación del festival el fin de semana.
Desde que llegó a Toronto el martes, el Papa ha mostrado una resistencia poco usual, a pesar de su a veces frágil salud debido a la enfermedad de Parkinson y a una artritis muy severa.
La resistencia del líder de los aproximadamente 1.000 millones de católicos fue más evidente el jueves por la noche en la ceremonia oficial de bienvenida del Día Mundial de la Juventud, que atrajo a jóvenes católicos de unas 170 naciones.
El Papa cautivó a la multitud al leer todo su discurso con voz clara en inglés y francés, y saludar a los jóvenes en muchos otros idiomas mientras la audiencia cantaba y bailaba.
La multitud fue la más grande hasta el momento en su viaje número 97 al extranjero, que también lo llevará a Guatemala y México la semana próxima.
Las festividades del Día Mundial de la Juventud, que culminan el domingo, son la principal celebración de la Iglesia Católica para los jóvenes, e incluyen actos de concientización religiosa, talleres de caridad y promoción de la vocación religiosa.
Las celebraciones, que se llevan a cabo cada dos años en un país diferente y a las que siempre asiste el Papa, están orientadas a brindar a los jóvenes católicos la oportunidad de socializar. (Reuter)







