15 Septiembre 2005 Seguir en 
DUBAI.- El líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al Zarqawi, les declaró la guerra a los chiítas musulmanes iraquíes, horas después de que una oleada de ataques suicidas con bombas dejó al menos 170 muertos en Bagdad. La ofensiva fue la respuesta a un reciente bombardeo iraquí-estadounidense en la ciudad rebelde de Tal Afar, cerca de la frontera con Siria, en el que fallecieron más de 160 sunnitas.
La acción más cruenta fue la primera de la serie de doce ataques y tuvo por víctimas a obreros que buscaban trabajo en un barrio chiíta de Kadymiya. Poco antes del amanecer, un activista del grupo terrorista se presentó ante un grupo de hombres que se congregaban frente a un edificio del gobierno a la espera de trabajo. El atacante hizo circular la versión de que él era un contratista, con lo cual una multitud rodeó el vehículo en el que se movilizaba. Entonces el terrorista detonó una bomba de 200 kilos que escondía a su lado. Hasta ahora suman sólo en este atentado 120 los muertos y 160 los heridos, muchos de ellos de extrema gravedad.
"La organización de Al Qaeda en Irak ha declarado la guerra contra los chiítas en todo el país", dijo la voz difundida por un sitio árabe en internet, que sonaba como en grabaciones previas atribuidas a Zarqawi. Asimismo, conminó a todos los otros grupos religiosos o tribales a unirse a su campaña contra el gobierno afín a los intereses de Estados Unidos. "Cualquier grupo religioso que quiera permanecer a salvo de los ataques de los mujaidines debe condenar al gobierno. Si no, sufrirá la misma suerte que los cruzados (en referencia a la fuerza multinacional que ocupa Irak)", advirtió el mensaje. "Cualquier tribu que colabore con las fuerzas de ocupación o con el gobierno será también blanco de los mujaidines -añadió-. Deben elegir entre el lado bueno y el malo".
Según observadores, la declaración atribuida a Zarqawi constituye, de hecho, el comienzo de la guerra civil en Irak, temida tanto por Washington como por los países que se mantuvieron neutrales ante la invasión militar o que la rechazaron. En la grabación, se desafía además a los dirigentes iraquíes a salir de la "zona verde", el sector más protegido de Bagdad, en el centro de la ciudad, donde se hallan la embajadas norteamericana, la británica y la sede del gobierno iraquí, "para hacer frente a los mujaidines".
Anoche, un ataque con morteros al sur de Bagdad dejó al menos 3 muertos y 70 heridos. Según testigos, once obuses cayeron sobre un mercado de Al-Madaien, un pequeño pueblo cuya población está formada por sunnitas y chiítas. (Reuter-DPA)
La acción más cruenta fue la primera de la serie de doce ataques y tuvo por víctimas a obreros que buscaban trabajo en un barrio chiíta de Kadymiya. Poco antes del amanecer, un activista del grupo terrorista se presentó ante un grupo de hombres que se congregaban frente a un edificio del gobierno a la espera de trabajo. El atacante hizo circular la versión de que él era un contratista, con lo cual una multitud rodeó el vehículo en el que se movilizaba. Entonces el terrorista detonó una bomba de 200 kilos que escondía a su lado. Hasta ahora suman sólo en este atentado 120 los muertos y 160 los heridos, muchos de ellos de extrema gravedad.
"La organización de Al Qaeda en Irak ha declarado la guerra contra los chiítas en todo el país", dijo la voz difundida por un sitio árabe en internet, que sonaba como en grabaciones previas atribuidas a Zarqawi. Asimismo, conminó a todos los otros grupos religiosos o tribales a unirse a su campaña contra el gobierno afín a los intereses de Estados Unidos. "Cualquier grupo religioso que quiera permanecer a salvo de los ataques de los mujaidines debe condenar al gobierno. Si no, sufrirá la misma suerte que los cruzados (en referencia a la fuerza multinacional que ocupa Irak)", advirtió el mensaje. "Cualquier tribu que colabore con las fuerzas de ocupación o con el gobierno será también blanco de los mujaidines -añadió-. Deben elegir entre el lado bueno y el malo".
Según observadores, la declaración atribuida a Zarqawi constituye, de hecho, el comienzo de la guerra civil en Irak, temida tanto por Washington como por los países que se mantuvieron neutrales ante la invasión militar o que la rechazaron. En la grabación, se desafía además a los dirigentes iraquíes a salir de la "zona verde", el sector más protegido de Bagdad, en el centro de la ciudad, donde se hallan la embajadas norteamericana, la británica y la sede del gobierno iraquí, "para hacer frente a los mujaidines".
Anoche, un ataque con morteros al sur de Bagdad dejó al menos 3 muertos y 70 heridos. Según testigos, once obuses cayeron sobre un mercado de Al-Madaien, un pequeño pueblo cuya población está formada por sunnitas y chiítas. (Reuter-DPA)
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