El Papa bendijo la estatua del fundador del Opus Dei en San Pedro

14 Septiembre 2005
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI bendijo este miércoles la estatua del santo José María Escrivá de Balaguer, fundador en 1928 del movimiento ultraconservador Opus Dei, que está instalada en un nicho externo de la basílica de San Pedro.

La estatua del santo, de cinco metros de altura y realizada en mármol por el artista italiano Romano Cosci, fue colocada a un lado del templo junto con otras 150 esculturas de santos y apóstoles que decoran las paredes internas y externas. Durante el acto de bendición, realizado al término de la audiencia general y que duró unos minutos, el Papa no pronunció discurso alguno. "Desde hoy la estatua del santo José María permanecerá para siempre en la basílica de San Pedro", declaró satisfecho el actual líder de la organización, Javier Echeverría.

Según el artista que realizó la estatua, el santo español le concedió un milagro mientras esculpía la obra.

"Me caí del andamio y me pegué en la cabeza. Me tuvieron que llevar de urgencia al hospital, pero gracias a Dios y a San José María no fue nada grave", contó Cosci.

A la ceremonia asistieron el cardenal Francesco Marchisano, arcipreste de la Basílica de San Pedro, el cardenal brasileño Claudio Hummes, arzobispo de San Paolo, el cardenal español Julián Herranz, el cardenal portugués José Saraiva Martins y el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls.

En total unas mil personas participaron en la ceremonia, en la que un coro compuesto por 80 miembros interpretó diferentes cánticos. "La santidad no es algo insólito sino una realidad para todos los bautizados", afirmó el cardenal Marchisano.

La estatua representa a San José María con los brazos ligeramente abiertos vestido con los paramentos sacerdotales para oficiar misa y tiene dos ángeles en la base.

La estatua de San José María se une a las colocadas recientemente en los nichos externos de la basílica, entre ellas la de la santa chilena Teresa de los Andes, de santa Brígida de Suecia, de santa Catalina de Siena y de san Marcelino Champagnat. Ha sido la primera estatua que se coloca en San Pedro desde que inició el pasado 19 de abril el pontificado de Benedicto XVI.

Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro (España) en 1902 y fallecido en Roma en 1975 a los 73 años de edad, fundó el poderoso Opus Dei en 1928, consiguiendo numerosos adeptos en todo el mundo, y en particular en América Latina, donde unas 30.000 personas simpatizan con sus principios conservadores.

La canonización el 5 de marzo de 2004 del fundador de la organización religiosa, provocó polémicas por un supuesto "antisemistismo" del candidato -desmentido por sus seguidores-, cuyo movimiento creció en España durante el franquismo.

El fallecido pontífice Juan Pablo II (del que se dice fue a rezar sobre la tumba de Escrivá de Balaguer en Roma pocos días antes de ser elegido en 1978) apoyó siempre al Opus Dei, que elevó al inicio de su pontificado, en 1982, al grado de "prelatura personal", igualándolo a una diócesis con todo el poder de decisión que eso significa.

Acusada de ser una especie de secta secreta para alcanzar cargos de poder dentro y fuera del Vaticano, el Opus Dei rechaza esas acusaciones y sostiene que sus miembros llegan a puestos importantes por sus propios méritos.

El mensaje central de la entidad, que no es una orden religiosa, aunque forman parte de ella 1.600 sacerdotes, entre ellos el cardenal peruano y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, es "buscar la santidad a través de esfuerzo y el trabajo personal". (NA).

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