25 Julio 2002 Seguir en 
TORONTO.- El papa Juan Pablo II, tras su llegada a Canadá, descansa desde ayer en la Isla Strawberry, un lugar de retiro de una pequeña orden de sacerdotes católicos ubicada a 100 kilómetros al norte de Toronto. Esta tarde, el pontífice de 82 años regresará a Toronto para inaugurar formalmente el Día Mundial de la Juventud, al que asistirán cientos de miles de jóvenes católicos de 170 países del mundo.
El Papa cumple su viaje número 97 al extranjero, que lo llevará de Canadá a Guatemala y luego México. Los puntos más importantes de su agenda son el encuentro juvenil de Toronto y las canonizaciones del misionero español Pedro de San José Betancourt -el martes, en Guatemala- y del indio Juan Diego, el miércoles, en México.
A su llegada a Toronto, el Papa estampó una nota brillante cuando bajó por la escalerilla del avión -con ayuda de dos asistentes-, en lugar de utilizar el montacargas que lo esperaba. Muy despacio, profundamente inclinado, con un gesto contraído por el dolor, consiguió bajar por sí solo las escalerillas del avión. "Necesita saber si podía hacerlo, aunque le cueste tanto dolor", comenta un teólogo del círculo papal. Cuando terminó de descender por la escalerilla, golpeó repetidamente el piso con su bastón en un aparente signo de satisfacción.
Discurso completo
Aparte de la enfermedad de Parkinson, el Papa padece de artritis, así que su decisión tomó a todos por sorpresa. El Papa mostró su determinación y la capacidad de su fortaleza mental para sobreponerse a su fragilidad física, dijo un diario canadiense. Además, el Papa pudo leer todo su discurso inicial, lo que no pudo hacer en mayo ni en Bulgaria ni en Azerbaidjan. Dos doctores, su médico de cabecera y un cardiólogo acompañan al Papa en la isla. También está la religiosa polaca Tobiana, quien hace de enfermera. No hay preocupación en ellos. "Sólo tiene que adaptarse a la diferencia horaria", dijo un médico. (AFP)
El Papa cumple su viaje número 97 al extranjero, que lo llevará de Canadá a Guatemala y luego México. Los puntos más importantes de su agenda son el encuentro juvenil de Toronto y las canonizaciones del misionero español Pedro de San José Betancourt -el martes, en Guatemala- y del indio Juan Diego, el miércoles, en México.
A su llegada a Toronto, el Papa estampó una nota brillante cuando bajó por la escalerilla del avión -con ayuda de dos asistentes-, en lugar de utilizar el montacargas que lo esperaba. Muy despacio, profundamente inclinado, con un gesto contraído por el dolor, consiguió bajar por sí solo las escalerillas del avión. "Necesita saber si podía hacerlo, aunque le cueste tanto dolor", comenta un teólogo del círculo papal. Cuando terminó de descender por la escalerilla, golpeó repetidamente el piso con su bastón en un aparente signo de satisfacción.
Discurso completo
Aparte de la enfermedad de Parkinson, el Papa padece de artritis, así que su decisión tomó a todos por sorpresa. El Papa mostró su determinación y la capacidad de su fortaleza mental para sobreponerse a su fragilidad física, dijo un diario canadiense. Además, el Papa pudo leer todo su discurso inicial, lo que no pudo hacer en mayo ni en Bulgaria ni en Azerbaidjan. Dos doctores, su médico de cabecera y un cardiólogo acompañan al Papa en la isla. También está la religiosa polaca Tobiana, quien hace de enfermera. No hay preocupación en ellos. "Sólo tiene que adaptarse a la diferencia horaria", dijo un médico. (AFP)







