Cayó una avioneta y fallecieron los tres tripulantes

La nave se precipitó a tierra en Buenos Aires al tener, aparentemente, un problema mecánico. Tres chicos fueron los testigos.

25 Julio 2002
BUENOS AIRES.- Tres personas murieron ayer al precipitarse una avioneta sobre una vivienda en Castelar Sur, al oeste del conurbano bonaerense, a 1.500 metros de la base aérea de Morón. El piloto había comunicado fallas en la máquina a esa base, pero no logró llegar.
El piloto, el copiloto y un pasajero perdieron la vida cuando la avioneta Cessna 350, matrícula LV-JLD -que había partido del aeropuerto de Don Torcuato, en Tigre, y se dirigía hacia Ezpeleta- se estrelló en un baldío de la calle Gastón Jarry al 3.000 junto a una vivienda, a la que le volteó la pared medianera.
Tres chicos que jugaban en la terraza de otra casa ubicada en la calle Jarry, frente al lugar del siniestro, confirmaron que el piloto hizo señas con las manos para que se corrieran, ante la inminencia del impacto, y que gracias a eso salvaron la vida.
Gabriel Núñez y Lucas Petrocelli -ambos de 13 años- y Facundo Calderón, de 15, pudieron percibir cómo se apagaba el motor, que dejó de funcionar, y luego escucharon el impacto cuando el avión, que primero tocó con un ala una casa, terminó metiéndose en la otra. Los chicos dijeron que, mientras maniobraba, el piloto hacía señas con las manos para que se corrieran, por lo que bajaron de la terraza y vieron cómo se estrellaba la avioneta y comenzaba a incendiarse. Vecinos del lugar lograron rescatar el cuerpo sin vida del piloto, pero no los de los otros dos tripulantes, quienes resultaron calcinados. En la casa contra la que se estrelló la avioneta, vive una mujer sola, de nombre Yolanda, que no se encontraba en el interior de la morada en el momento del accidente. La Fuerza Aérea dijo que el fiscal Juan Oyhnarte entiende en la causa, al tiempo que confirmó la identidad del piloto. Se trataba de Leandro Salama, de 30 años de edad, pero no se sabe quiénes son las otras dos víctimas, cuyos cuerpos se encuentran irreconocibles. El piloto del avión siniestrado avisó a la Base Aérea de Morón que tenía problemas en uno de los dos motores y pidió permiso para aterrizar, pero minutos después perdió contacto y se estrelló. Uno de los motores se desprendió y cayó en una habitación de la casa. El comodoro Jorge Reta, de la Fuerza Aérea, dijo que no había otras víctimas. (TELAM)

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