25 Julio 2002 Seguir en 
El asesinato de un sereno durante un intento de robo desnudó la crítica realidad de los vecinos del límite noreste de la capital tucumana, quienes aseguran haber sufrido infinidad de ataques. Es absoluta la falta de iluminación en el puente que cruza sobre el río Salí, rumbo al aeropuerto.
Carlos Manuel Soria, de 52 años, fue ejecutado de un balazo en el ojo izquierdo el martes a la madrugada, cuando delincuentes lo interceptaron para robarle la moto Honda C-90. El ataque se produjo en avenida Gobernador del Campo al 1.800, donde comienza el puente. Por el hecho la Dirección de Investigaciones detuvo a dos menores y secuestró un arma.
Casa desvalijada
El mismo martes al anochecer, una familia sufrió la "visita" de ladrones, quienes, tras romper las rejas, entraron y se llevaron ropa y electrodomésticos, comentaron sus vecinos. La casa, del barrio AGEF, está justo enfrente del lugar donde se produjo el crimen.
"La gente de enfrente (del barrio Costanera Norte) no nos da respiro. Si no vienen a robarnos, asaltan a la gente que camina por la autopista o nos tiran piedras y nos rompen los vidrios", aseguró Mariela, una vecina que prefirió no dar su apellido por los serios incidentes que tuvo con vecinos del otro lado de la carretera.
Catalina tiene una agencia de quiniela en el AGEF, y dijo que en seis meses sufrió tres asaltos. "Tengo que atender encerrada, detrás de una reja, como si estuviera presa, porque si no me van a terminar matando", aseguró, angustiada.
Un mundo aparte
En el barrio Barrancas del Salí, ubicado entre el AGEF y el río, las cosas son muy diferentes. "Desde que empezó a poblarse que se decidió cerrar el barrio (con tela metálica) y tener vigilancia privada", dijo Patricia Albornoz.
Juana Fernández, en tanto, señaló que de todos modos algunos sufrieron robos. "Se llevaron la bicicleta y el escobillón, pero no pasó nada grave", aclaró. El vecino Flavio Flores, por su parte, comentó que en ese barrio se produjo sólo un robo importante. "Hace unos meses vaciaron una casa de la esquina, que está justo enfrente de la garita de vigilancia. En ese momento les pagábamos a unos chicos para que cuidaran, como una manera de ayudarlos, pero parece que estaban ?prendidos?. Por eso ahora le pagamos a una agencia privada", comentó.
De otro lado de la ruta, en el barrio Costanera, muchos vecinos sufren también los ataques de los delincuentes que viven en la zona. La agencia de quiniela de Angela Villagrán sufrió seis robos en un año.
"Vivo acá desde 1971, y recién hace seis o siete años que empezó a haber robos y que es un barrio inseguro. Además, la Policía no aparece por acá", agregó Villagrán.
En la zona, los vecinos destacaron como un elemento positivo que la plaza ubicada sobre la autopista está muy bien cuidada por personas que trabajan con el plan Jefas y Jefes de Hogar, y que por ello disminuyeron los asaltos.
"Ahí, en los asaltos, a la gente le sacan hasta la ropa, la dejan totalmente desnuda", comentó Villagrán.
La falta de respuestas de la Policía es una de las mayores coincidencias de los vecinos del AGEF y del Barracas (dependen de la seccional 10ª), y del Costanera (de la 11ª).
Una vecina le robó al ladrón
"Un día les robaron la patineta a mis hijos de adentro de la casa, cuando ellos se fueron para el fondo. Justo los vi cruzar la autopista y salí en la moto. Mi marido iba detrás de mí, gritándome para que no entrara a la villa", comentó Mariela, vecina del barrio AGEF. Unos días después se topó con uno de los ladrones, quien dejó su caballo atado a un cesto de basura. "Se lo saqué, lo metí en mi casa y le dije que si no me devolvía la patineta no le daba el caballo... al final se lo llevó y nunca recuperé la patineta", dijo la mujer.
Paso tomado por menores
Los vecinos del barrio AGET y Barrancas del Salí dicen que un grupo de menores ha tomado el puente como su cuartel de operaciones. "Están a toda hora del día. Bajo el puente se juntan los changuitos a tomar, insultan a los que pasan, hacen mucho lío. Se ha vuelto una zona peligrosísima de día y de noche", comentaron. "Los que van a pie o en vehículo, y no les queda otro remedio que ir por ahí, rezan antes de pasar", concluyó.
Carlos Manuel Soria, de 52 años, fue ejecutado de un balazo en el ojo izquierdo el martes a la madrugada, cuando delincuentes lo interceptaron para robarle la moto Honda C-90. El ataque se produjo en avenida Gobernador del Campo al 1.800, donde comienza el puente. Por el hecho la Dirección de Investigaciones detuvo a dos menores y secuestró un arma.
Casa desvalijada
El mismo martes al anochecer, una familia sufrió la "visita" de ladrones, quienes, tras romper las rejas, entraron y se llevaron ropa y electrodomésticos, comentaron sus vecinos. La casa, del barrio AGEF, está justo enfrente del lugar donde se produjo el crimen.
"La gente de enfrente (del barrio Costanera Norte) no nos da respiro. Si no vienen a robarnos, asaltan a la gente que camina por la autopista o nos tiran piedras y nos rompen los vidrios", aseguró Mariela, una vecina que prefirió no dar su apellido por los serios incidentes que tuvo con vecinos del otro lado de la carretera.
Catalina tiene una agencia de quiniela en el AGEF, y dijo que en seis meses sufrió tres asaltos. "Tengo que atender encerrada, detrás de una reja, como si estuviera presa, porque si no me van a terminar matando", aseguró, angustiada.
Un mundo aparte
En el barrio Barrancas del Salí, ubicado entre el AGEF y el río, las cosas son muy diferentes. "Desde que empezó a poblarse que se decidió cerrar el barrio (con tela metálica) y tener vigilancia privada", dijo Patricia Albornoz.
Juana Fernández, en tanto, señaló que de todos modos algunos sufrieron robos. "Se llevaron la bicicleta y el escobillón, pero no pasó nada grave", aclaró. El vecino Flavio Flores, por su parte, comentó que en ese barrio se produjo sólo un robo importante. "Hace unos meses vaciaron una casa de la esquina, que está justo enfrente de la garita de vigilancia. En ese momento les pagábamos a unos chicos para que cuidaran, como una manera de ayudarlos, pero parece que estaban ?prendidos?. Por eso ahora le pagamos a una agencia privada", comentó.
De otro lado de la ruta, en el barrio Costanera, muchos vecinos sufren también los ataques de los delincuentes que viven en la zona. La agencia de quiniela de Angela Villagrán sufrió seis robos en un año.
"Vivo acá desde 1971, y recién hace seis o siete años que empezó a haber robos y que es un barrio inseguro. Además, la Policía no aparece por acá", agregó Villagrán.
En la zona, los vecinos destacaron como un elemento positivo que la plaza ubicada sobre la autopista está muy bien cuidada por personas que trabajan con el plan Jefas y Jefes de Hogar, y que por ello disminuyeron los asaltos.
"Ahí, en los asaltos, a la gente le sacan hasta la ropa, la dejan totalmente desnuda", comentó Villagrán.
La falta de respuestas de la Policía es una de las mayores coincidencias de los vecinos del AGEF y del Barracas (dependen de la seccional 10ª), y del Costanera (de la 11ª).
Una vecina le robó al ladrón
"Un día les robaron la patineta a mis hijos de adentro de la casa, cuando ellos se fueron para el fondo. Justo los vi cruzar la autopista y salí en la moto. Mi marido iba detrás de mí, gritándome para que no entrara a la villa", comentó Mariela, vecina del barrio AGEF. Unos días después se topó con uno de los ladrones, quien dejó su caballo atado a un cesto de basura. "Se lo saqué, lo metí en mi casa y le dije que si no me devolvía la patineta no le daba el caballo... al final se lo llevó y nunca recuperé la patineta", dijo la mujer.
Paso tomado por menores
Los vecinos del barrio AGET y Barrancas del Salí dicen que un grupo de menores ha tomado el puente como su cuartel de operaciones. "Están a toda hora del día. Bajo el puente se juntan los changuitos a tomar, insultan a los que pasan, hacen mucho lío. Se ha vuelto una zona peligrosísima de día y de noche", comentaron. "Los que van a pie o en vehículo, y no les queda otro remedio que ir por ahí, rezan antes de pasar", concluyó.







