24 Julio 2002 Seguir en 
Un hombre de 52 años fue asesinado de un balazo en un ojo, cuando quisieron robarle la moto en el puente de la autopista al aeropuerto. Los delincuentes, sin embargo, no se llevaron nada.
Como todas las mañanas, antes de la salida del sol, Carlos Manuel Soria regresaba a su casa, ubicada en Villa Nueva, Alderetes, luego de haber trabajado toda la noche como sereno del Complejo 3er Centenario (Palacio de los Deportes).
Eran las 5.10 cuando inició el ascenso al puente que cruza el río Salí. En ese momento lo interceptaron y, aparentemente, luego de un forcejeo por su negativa a entregar su moto Honda C-90, lo balearon en el ojo izquierdo. Soria tenía puesto su casco, y el delincuente, según los informes médicos, metió el arma por el visor, la apoyó en el ojo y disparó. Soria era padre de seis hijas de entre 7 y 24 años. Ninguna de ellas podía contener las lágrimas; tampoco Ema Aragón.
"El era todo... imaginate que tenía seis hijas mujeres... un amor...", llegó a balbucear Erica, de 17 años. Ella, algunas de sus hermanas y otros familiares salieron a la mañana a buscar a Soria. "Me desperté a las 7 y como no vi la moto me asusté. Empecé a llamar al trabajo, a comisarías y hospitales, pero nada. Mi primo fue a la seccional 10ª y ahí le contaron lo que pasó", agregó la adolescente. Soria, además de trabajar como sereno, vendía calzado en su casa para poder sostener a su numerosa familia. Tres de sus hijas están casadas; tenía dos nietos y uno en camino.
"Los de la estación de servicio tienen que haber visto algo, pero ellos lo niegan. Alguien tiene que ayudarnos a saber por qué le hicieron esto", agregó Erica. "Nunca lo vi en situaciones violentas; él tenía miedo a que lo asaltaran pero no sé si se hubiera resistido; no era de pelear", comentó al ser consultada sobre la posibilidad de que su padre se haya negado a entregar la moto.
Una zona "marcada"
Efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez y Marcial Escobar, iniciaron poco después de ocurrido el hecho averiguaciones en las cercanías que, según se supo, se orientan a jóvenes de la zona del barrio Costanera. Sucede que ese sector del puente se caracteriza por la gran cantidad de atracos que se producen. Ciclistas, motociclistas y automovilistas quedan a merced de los ladrones cuando salen de la rotonda de avenida Gobernador del Campo al 1.700 y emprenden la subida al puente. En la zona las casas están ubicadas lejos de la ruta (a más de 100 metros), y los vecinos dijeron que ni siquiera el disparo escucharon.
Anoche, la Policía secuestró un revólver, que habría sido el utilizado para matar a Soria. En ese sentido trascendió que los acusados serían menores de edad.
Como todas las mañanas, antes de la salida del sol, Carlos Manuel Soria regresaba a su casa, ubicada en Villa Nueva, Alderetes, luego de haber trabajado toda la noche como sereno del Complejo 3er Centenario (Palacio de los Deportes).
Eran las 5.10 cuando inició el ascenso al puente que cruza el río Salí. En ese momento lo interceptaron y, aparentemente, luego de un forcejeo por su negativa a entregar su moto Honda C-90, lo balearon en el ojo izquierdo. Soria tenía puesto su casco, y el delincuente, según los informes médicos, metió el arma por el visor, la apoyó en el ojo y disparó. Soria era padre de seis hijas de entre 7 y 24 años. Ninguna de ellas podía contener las lágrimas; tampoco Ema Aragón.
"El era todo... imaginate que tenía seis hijas mujeres... un amor...", llegó a balbucear Erica, de 17 años. Ella, algunas de sus hermanas y otros familiares salieron a la mañana a buscar a Soria. "Me desperté a las 7 y como no vi la moto me asusté. Empecé a llamar al trabajo, a comisarías y hospitales, pero nada. Mi primo fue a la seccional 10ª y ahí le contaron lo que pasó", agregó la adolescente. Soria, además de trabajar como sereno, vendía calzado en su casa para poder sostener a su numerosa familia. Tres de sus hijas están casadas; tenía dos nietos y uno en camino.
"Los de la estación de servicio tienen que haber visto algo, pero ellos lo niegan. Alguien tiene que ayudarnos a saber por qué le hicieron esto", agregó Erica. "Nunca lo vi en situaciones violentas; él tenía miedo a que lo asaltaran pero no sé si se hubiera resistido; no era de pelear", comentó al ser consultada sobre la posibilidad de que su padre se haya negado a entregar la moto.
Una zona "marcada"
Efectivos de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez y Marcial Escobar, iniciaron poco después de ocurrido el hecho averiguaciones en las cercanías que, según se supo, se orientan a jóvenes de la zona del barrio Costanera. Sucede que ese sector del puente se caracteriza por la gran cantidad de atracos que se producen. Ciclistas, motociclistas y automovilistas quedan a merced de los ladrones cuando salen de la rotonda de avenida Gobernador del Campo al 1.700 y emprenden la subida al puente. En la zona las casas están ubicadas lejos de la ruta (a más de 100 metros), y los vecinos dijeron que ni siquiera el disparo escucharon.
Anoche, la Policía secuestró un revólver, que habría sido el utilizado para matar a Soria. En ese sentido trascendió que los acusados serían menores de edad.







