Fito Páez abrirá esta nueva edición, y Bruno Gelber inaugurará el costoso piano que adquirió la provincia.
La música siempre fue la raíz del ciclo
El Setiembre Musical fue creado en 1959 durante la gestión de Celestino Gelsi, organizado por el entonces Consejo de Difusión Cultural. Y, si bien en sus comienzos se limitaba a la presentación de recitales musicales, en las agendas de los últimos años puede observarse la presencia de carteleras teatrales.
En un primer momento estuvo concebido para las grandes artistas de la música clásica, e incluso llegó a figurar en las agendas internacionales. Eso sí, no ocupaba todo el mes, sino un par de semanas. Algunos de los conciertos de jerarquía internacional que se ofrecieron fue, en 1968, la orquesta de jazz de Duke Ellington, uno de los músicos más importantes del siglo pasado, que tocó en el club Estudiantes. Fue notorio que durante la década del 60 el jazz tenía gran adhesión en esta ciudad. Otra de las visitas más destacadas, que hicieron historia en el Setiembre Musical, fue la del citarista indio Ravi Shankar, a quien acompañaron Alla Rhala en "tabla" y Kamala Chakravarty en "tamboura", en 1971. Ese año el folclore tuvo su máxima representación con Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui.
En 1970 el naciente rock nacional también tuvo su espacio: en esa edición tocaron "Almendra" y "Vox Dei" en el club Estudiantes. En 1972, uno de los protagonistas fue Enrique "Mono" Villegas, figura motora del jazz en el país, quien regresaba de una gira por Europa en esos momentos. Ese año, abrió la temporada el pianista Bruno Gelber, quien volverá este año.
Popularizar la cultura
Por Julio Ardiles Gray (ex titular del Consejo de Difusión Cultural)
El Setiembre Musical se creó a través de una ley en 1958 y su primera edición fue en 1961, cuando yo ya había dejado la función. Recuerdo que todo comenzó con una propuesta que hizo David Lagmanovich, de hacer un festival anual, como el Mayo Florentino. Y el encargado de llevarlo adelante fue Oleg Kotzarev. La idea original era la de hacer música en la primavera, invitando a grandes figuras nacionales y del extranjero, pero también a valores locales. Además, se encargaba a un autor la composición de una obra para ser estrenada especialmente. Rodolfo Arizaga, fue uno de ellos. Su obra fue estrenada por la Orquesta Sinfónica y luego se grabó un disco. Después, con todos los problemas del país, se terminó por liquidar el Consejo de Difusión Cultural. Pero, extrañamente, el teatro y el ballet Estable y el Setiembre mantuvieron su vigencia. Queríamos popularizar la cultura; no hacer populismo, que es bajar el nivel. El propósito era llevar la música culta a la esfera popular, sin ser elitistas.
Por eso, durante mi gestión se instrumentaron los conciertos didácticos: el primero fue en los talleres ferroviarios en Tafí Viejo. El dinero salía de la ley que le adjudicaba a Cultura un fondo del 5% de los juegos de azar. Así fue que cuando yo asumí la función, tenía para actos culturales $ 20.000 anuales, pero cuando me fui había $ 4 millones. Después se quitaron esos fondos y se destruyó todo. Hoy, el desafío debería ser el mismo de antaño: llevar la música a todos los rincones de la provincia. Porque la radio y la televisión están embruteciendo al país. Hay que tratar de elevar los valores universales.
ANECDOTAS QUE NO SE OLVIDAN
LAS SORPRESAS DE "DON ATA".- Muchos recuerdan cuando en 1971 se presentó Atahualpa Yupanqui. El recital convocó a una multitud, pero los organizadores del festival no se olvidan de los momentos de incertidumbre que pasaron a raíz de la particular personalidad de "Don Ata". Cuando bajó del avión, literalmente desapareció, y apareció media hora antes de su concierto, sin registrarse en el hotel.
CON ESTILO ORIENTAL.- En 1971, cuando visitó la provincia el músico indio Ravi Shankar (padre de la exitosa Norah Jones) se montó un escenario especial. Se lo rodeó de flores. Fue una mise en escène oriental. Otros memoriosos comentaron que ese día mucha gente se quedó sin entrar.
EL PEDAL FATAL.- Una de las anécdotas que está destinada a perdurar por siempre, es la que protagonizó el año pasado el pianista Bruno Gelber, quien suspendió momentáneaente su concierto porque el pedal del viejo piano se había soltado. Este año Gelber volverá a Tucumán para estrenar el flamante Steinway & sons que compró la provincia.







