24 Julio 2002 Seguir en 
MONTEVIDEO.- Un senador oficialista con más antecedentes políticos que de finanzas se convirtió en ministro de Economía uruguayo. El abogado Alejandro Atchugarry, de 49 años, mano derecha del presidente Jorge Batlle en la Cámara Alta, es el nuevo jefe de la cartera económica que dejó Alberto Bensión, duramente cuestionado por sectores políticos. Con este nombramiento, el debilitado Batlle busca agilizar en el Congreso la sanción de reformas que ayuden al país a solucionar sus graves problemas. Uruguay, castigado por una larga recesión y por el contagio de la crisis argentina, necesita urgentemente el desembolso de recursos ya aprobados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para auxiliar a su sistema bancario, devastado por una fuga de depósitos. Sin embargo, los créditos están atados a una serie de reformas fiscales.
El nuevo ministro enfrenta la ardua tarea de revertir los efectos de las turbulencias de Argentina y Brasil, vecinos y socios de Uruguay en el Mercosur -integrado también por Paraguay- que estancaron la economía hace más de tres años. El sistema financiero uruguayo, histórico refugio de capitales argentinos por su solidez y férreo secreto bancario, fue el sector más perjudicado por los problemas de sus vecinos. Los bancos perdieron depósitos por los temores de los ahorristas a que Uruguay se hunda como Argentina e implante el "corralito". Los retiros en los bancos provocaron una merma de más del 60% de las reservas internacionales del Banco Central y obligaron a dejar flotante la moneda, el peso. (Reuter)
El nuevo ministro enfrenta la ardua tarea de revertir los efectos de las turbulencias de Argentina y Brasil, vecinos y socios de Uruguay en el Mercosur -integrado también por Paraguay- que estancaron la economía hace más de tres años. El sistema financiero uruguayo, histórico refugio de capitales argentinos por su solidez y férreo secreto bancario, fue el sector más perjudicado por los problemas de sus vecinos. Los bancos perdieron depósitos por los temores de los ahorristas a que Uruguay se hunda como Argentina e implante el "corralito". Los retiros en los bancos provocaron una merma de más del 60% de las reservas internacionales del Banco Central y obligaron a dejar flotante la moneda, el peso. (Reuter)







