BUENOS AIRES.- Es mendocina y, de la noche a la mañana, ante miles de personas que la siguieron por TV, se convirtió en la Cenicienta de las pasarelas.Tras haber sido la ganadora del reality "Super M 2002", Grisel Pérez Ponce ha comenzado su labor como modelo de la agencia de Ricardo Piñeiro. Y, al parecer, mal no le ha ido.
Es que la bella mendocina, de ojos color miel y 1,74 de altura, ya ha recibido propuestas para trabajar en televisión (una de ellas, de Adrián Suar) y para participar en el megadesfile de Roberto Giordano. "La verdad es que no puedo creer lo que me está pasando. Siempre soñé con esto, pero ahora que lo tengo, no sé cómo reaccionar", declara la joven. Pero, además, la chica fue la preferida de Internet. En una encuesta de Terra, Grisel resultó primera con 470 votos (32,3%), seguida precisamente por la blonda Jazmín (su compañera de concurso), con 278 votos.
Un humilde barrio de Mendoza -una villa- fue el escenario de su niñez, y el que la marcó durante 17 años. "Hubo días en que no teníamos para comer. Pero, eso sí, mi madre siempre nos mandó a la escuela y trató de que aprendiéramos cómo comportarnos en público", señala Grisel, quien se destacó de sus compañeras por su "estilo" y por ser "una gran persona", de acuerdo con las palabras del propio Piñeiro.
Una historia sencilla
Sus medidas (87-62-95) y su rostro casi perfecto ya estaban en el catálogo de una agencia de modelos mendocina, que le abrió las puertas a Super M para probar suerte. Grisel se pagó su pasaje a Buenos Aires y logró que la producción se fijase en ella entre las 3.500 chicas que hace tres meses se dieron cita en el Hipódromo porteño con el sueño de convertirse en modelo.
Ahora la esperan un viaje por lugares paradisíacos, un auto 0 kilómetro y el codiciado contrato de un año con la agencia de Piñeiro.
Además, la posibilidad de ser la nueva cara de jabón Lux, siguiendo los pasos de Dolores Barreiro y Valeria Mazza. ¿Nace una nueva estrella? (Especial).
Es que la bella mendocina, de ojos color miel y 1,74 de altura, ya ha recibido propuestas para trabajar en televisión (una de ellas, de Adrián Suar) y para participar en el megadesfile de Roberto Giordano. "La verdad es que no puedo creer lo que me está pasando. Siempre soñé con esto, pero ahora que lo tengo, no sé cómo reaccionar", declara la joven. Pero, además, la chica fue la preferida de Internet. En una encuesta de Terra, Grisel resultó primera con 470 votos (32,3%), seguida precisamente por la blonda Jazmín (su compañera de concurso), con 278 votos.
Un humilde barrio de Mendoza -una villa- fue el escenario de su niñez, y el que la marcó durante 17 años. "Hubo días en que no teníamos para comer. Pero, eso sí, mi madre siempre nos mandó a la escuela y trató de que aprendiéramos cómo comportarnos en público", señala Grisel, quien se destacó de sus compañeras por su "estilo" y por ser "una gran persona", de acuerdo con las palabras del propio Piñeiro.
Una historia sencilla
Sus medidas (87-62-95) y su rostro casi perfecto ya estaban en el catálogo de una agencia de modelos mendocina, que le abrió las puertas a Super M para probar suerte. Grisel se pagó su pasaje a Buenos Aires y logró que la producción se fijase en ella entre las 3.500 chicas que hace tres meses se dieron cita en el Hipódromo porteño con el sueño de convertirse en modelo.
Ahora la esperan un viaje por lugares paradisíacos, un auto 0 kilómetro y el codiciado contrato de un año con la agencia de Piñeiro.
Además, la posibilidad de ser la nueva cara de jabón Lux, siguiendo los pasos de Dolores Barreiro y Valeria Mazza. ¿Nace una nueva estrella? (Especial).







