El debate respecto del posible tendido de una red de gas natural a los Valles Calchaquíes se inició mucho antes de lo que tenían previsto los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Productivo, que preferían tener más definiciones sobre este tema tan delicado antes de ponerlo en conocimiento de la opinión pública. Ocurre que este proyecto genera enormes expectativas en las poblaciones que podrían acceder al fluido, aun cuando las chances de que se concrete este emprendimiento son escasas -por la magnitud del costo de la obra-.
Más inciertas aún son las chancees de que el nuevo gasoducto llegue hasta Tafí del Valle.
Por iniciativa del legislador Jorge Mendía, la semana que pasó hubo una reunión en la Casa de Gobierno -de la que participó un parlamentario provincial de Catamarca- durante la cual se comenzó a discutir la expansión de la red de gas a los Valles. No surgieron demasiadas definiciones en este primer encuentro formal, pero sí quedó en claro que, al menos en el proyecto que propuso Mendía, no se contempla la posibilidad de que el fluido favorezca a la principal villa turística de Tucumán. Sí hace referencia a un tendido que partiría desde Choromoro y desembocaría en Colalao del Valle, lugar que serviría como punto de distribución para que se extiendan sendos caños que favorecerían a Santa María (Catamarca) y posiblemente a Cafayate, en Salta. Para llegar a Colalao del Valle se requerirían unos 80 kilómetros de cañerías, cuyo diámetro debería definirse en función de la demanda de la zona, con una proyección al menos a 10 años, que prevenga un potencial incremento del consumo. Según cálculos privados iniciales, el costo de este tendido podría rondar los U$S 10 millones; una cifra similar haría falta para llegar a Santa María y a Cafayate.
Pese a que los funcionarios tucumanos insisten en que todavía no hay elementos suficientes como para especular sobre el gas a los Valles, dado que son muchos los factores que se deben considerar antes de dictaminar la viabilidad o no del proyecto, a priori surge la duda sobre si la obra -tal como está planteada- es necesaria.
El argumento principal de quienes impulsan la iniciativa que comenzó a analizarse es que el gas permitiría potenciar la actividad económica de la zona. Pero también están quienes sostienen que si el fluido no llega a Tafí del Valle, poco sentido tendría encarar tamaña obra. Tan es así, que el mismo día en que LA GACETA publicó que el proyecto excluía a la villa veraniega tucumana, desde el sector turismo hubo quejas que recayeron en el área de Desarrollo Productivo. Los dueños de hoteles y de restaurantes, los veraneantes y la creciente población claman por gas natural para repotenciar el valor turístico del lugar.
Pero, ¿por qué el proyecto que se estudia no suma a Tafí del Valle? En principio, por una cuestión económica, ya que en términos de utilidades no sería viable tender un gasoducto hacia la villa, al menos no desde Colalao del Valle. En Tafí no hay industrias grandes consumidoras de gas ni actividades productivas que pudieran requerirlo, salvo la usina eléctrica de la zona. Especialistas estiman que un caño desde Colalao hacia Tafí del Valle debería medir 60 kilómetros, y que debería extenderse sobre cerros, con subidas y bajadas, lo que haría más dificultosa y cara la obra. Un cálculo rápido, sin considerar detalles, estima el costo de este tendido en unos U$S 7 millones, adicionales a los que se invertirían para llevar el gas a los Valles. Por mucho menos dinero tendría el fluido un sinnúmero de poblaciones tucumanas que hoy carecen del servicio. Sobre quién financiaría el proyecto hacia Colalao del Valle nadie tiene ni la más remota idea, aunque se habla de tentar al Gobierno nacional para este cometido. Pero, más allá de los resultados de los estudios de factibilidad, sería importante que cualquier proyecto que se encare sea realmente útil, en especial para Tucumán.
22 Agosto 2005 Seguir en 
Por Fernando García Soto







