22 Julio 2002 Seguir en 
Dos mujeres, de 17 y 28 años, y un hombre de 45 fueron detenidos por la Policía, acusados de conformar una organización en la cual las jóvenes, utilizando sus atributos físicos, seducían a los hombres que se les acercaban y, luego de dormirlos con un somnífero, les sacaban todas sus pertenencias.
Por el tipo de delito, muchas de las víctimas se negaban a denunciar, teniendo en cuenta el problema familiar que podría acarrearles el verse involucrados con dos mujeres en actitud sospechosa. Pero una de las víctimas -identificada sólamente como O.C.- sufrió además otro problema, por lo que el caso salió a la luz.
El hombre, hace algunos días, circulaba en su automóvil por cercanías del parque 9 de Julio cuando vio a las dos mujeres que lo saludaban. Creyendo reconocer a una de ellas se detuvo y entonces, ambas subieron al auto. Inmediatamente, una de ellas comenzó a besarlo, mientras la otra se bajó para comprar una cerveza. A pesar de que, efectivamente, O.C. no las conocía, decidió pasar un rato con ellas.
Mientras estaban en el auto, la que se había sentado atrás le dio un vaso con cerveza. Es lo último que la víctima recuerda. Se despertó cuando, completamente desnudo, chocó su auto contra una camioneta, por lo que fue detenido y acusado por conducir en estado de ebriedad.
Además de su ropa le habían robado una cadena, una pulsera, dos anillos -todos, elementos de oro-, y un costoso reloj, además de $900 y sus documentos. Cuando el hombre relató lo que le había pasado, una comisión del G2 de la Unidad Regional Capital, al mando del oficial Adrián Onaindia, supervisado por el comisario inspector Ramón Páez, comenzó a investigar y descubrió a las sospechosas, mientras trabajaban en el parque 9 de Julio. Con orden judicial, las detuvo y luego se allanaron sus domicilios. Allí se encontraron al menos 12 DNI de las víctimas y otros efectos personales. También se arrestó a un hombre, que sería el proxeneta de las dos acusadas.
Por el tipo de delito, muchas de las víctimas se negaban a denunciar, teniendo en cuenta el problema familiar que podría acarrearles el verse involucrados con dos mujeres en actitud sospechosa. Pero una de las víctimas -identificada sólamente como O.C.- sufrió además otro problema, por lo que el caso salió a la luz.
El hombre, hace algunos días, circulaba en su automóvil por cercanías del parque 9 de Julio cuando vio a las dos mujeres que lo saludaban. Creyendo reconocer a una de ellas se detuvo y entonces, ambas subieron al auto. Inmediatamente, una de ellas comenzó a besarlo, mientras la otra se bajó para comprar una cerveza. A pesar de que, efectivamente, O.C. no las conocía, decidió pasar un rato con ellas.
Mientras estaban en el auto, la que se había sentado atrás le dio un vaso con cerveza. Es lo último que la víctima recuerda. Se despertó cuando, completamente desnudo, chocó su auto contra una camioneta, por lo que fue detenido y acusado por conducir en estado de ebriedad.
Además de su ropa le habían robado una cadena, una pulsera, dos anillos -todos, elementos de oro-, y un costoso reloj, además de $900 y sus documentos. Cuando el hombre relató lo que le había pasado, una comisión del G2 de la Unidad Regional Capital, al mando del oficial Adrián Onaindia, supervisado por el comisario inspector Ramón Páez, comenzó a investigar y descubrió a las sospechosas, mientras trabajaban en el parque 9 de Julio. Con orden judicial, las detuvo y luego se allanaron sus domicilios. Allí se encontraron al menos 12 DNI de las víctimas y otros efectos personales. También se arrestó a un hombre, que sería el proxeneta de las dos acusadas.







