22 Julio 2002 Seguir en 
La ola de secuestros express que se desató en Buenos Aires ha generado una especie de psicosis en todo el país. Por eso, cuando ayer a la madrugada un matrimonio de Villa Mariano Moreno dio aviso a la Policía de que uno de sus hijos había sido víctima de este delito, se montó una verdadera caza de los secuestradores. Pero todo resultó ser una farsa y la supuesta víctima tuvo que dar muchas explicaciones luego de que, según informó la Policía, se recuperó de la resaca.
El sábado a la noche, el joven de 17 años (cuya identidad, así como la de sus familiares, no se informan por razones legales) salió de su casa rumbo a un casamiento. Pero no regresó a la hora que había convenido con sus padres, según la Policía. Cuando, pasadas las 7 de ayer no tenían noticias de su paradero, salieron a buscarlo. Lo grave del asunto que fue, poco después, uno de los hermanos del muchacho fue interceptado por un auto con vidrios polarizados, cuyos ocupantes -dos jóvenes con anteojos negros- le advirtieron que si quería volver a ver a la "víctima" debían entregar $300 en un corto plazo de tiempo.
La desesperación se apoderó entonces de la familia, por lo que comunicaron lo que pasaba a la comisaría. En minutos, varias dependencias habían organizado la búsqueda del joven y de los secuestradores. La sorpresa se dio cuando encontraron al "secuestrado" tomando en la casa de unos amigos y al borde de desplomarse del sueño.
Aparentemente, según la Policía, el joven -o sus amigos, aprovechándose de su condición- decidieron denunciar el secuestro para obtener el dinero y de ese modo, poder seguir bebiendo.
El sábado a la noche, el joven de 17 años (cuya identidad, así como la de sus familiares, no se informan por razones legales) salió de su casa rumbo a un casamiento. Pero no regresó a la hora que había convenido con sus padres, según la Policía. Cuando, pasadas las 7 de ayer no tenían noticias de su paradero, salieron a buscarlo. Lo grave del asunto que fue, poco después, uno de los hermanos del muchacho fue interceptado por un auto con vidrios polarizados, cuyos ocupantes -dos jóvenes con anteojos negros- le advirtieron que si quería volver a ver a la "víctima" debían entregar $300 en un corto plazo de tiempo.
La desesperación se apoderó entonces de la familia, por lo que comunicaron lo que pasaba a la comisaría. En minutos, varias dependencias habían organizado la búsqueda del joven y de los secuestradores. La sorpresa se dio cuando encontraron al "secuestrado" tomando en la casa de unos amigos y al borde de desplomarse del sueño.
Aparentemente, según la Policía, el joven -o sus amigos, aprovechándose de su condición- decidieron denunciar el secuestro para obtener el dinero y de ese modo, poder seguir bebiendo.







