22 Julio 2002 Seguir en 
Que la crisis económica afecta a casi todos los sectores de la sociedad no es novedad. Sin embargo, el hecho de que los narcotraficantes también deban modificar sus hábitos y que se vean obligados a buscar nuevas formas de obtener ganancias, por la falta de efectivo que existe en el país, no deja de ser un hecho menor. A raíz del problema financiero, el tráfico de estupefacientes y el consumo interno han descendido notoriamente en los últimos meses.
"Nosotros estamos notando ese problema, que no deja de ser bueno para la sociedad. Pero al mismo tiempo nos obliga a profundizar las investigaciones, ya que los traficantes están buscando caminos alternativos para seguir con el negocio", explicó a LA GACETA el comandante principal Juan Pedro Rubio, jefe del Escuadrón 55 "Tucumán" de Gendarmería Nacional.
En nuestra provincia, los consumidores no tienen otra alternativa que comprar -cocaína o marihuana- con bonos. Por esa razón, según indicaron fuentes consultadas, el precio aumentó, sobre todo el de la cocaína. "El problema es que en Bolivia, un kilo de cocaína sigue costando 1.500 dólares. Hasta octubre del año pasado, para los argentinos no había problemas, por la paridad, pero ahora esa misma cantidad de droga cuesta unos $5.500", afirmó Rubio. "Nadie les va a aceptar bonos o tickets", ironizó el gendarme.
El negocio ilegal, entonces, se diversifica. "Hemos notado que los traficantes ahora se vuelcan masivamente al robo de vehículos para cambiarlos por droga. De esa forma no tienen que manejarse con dinero", dijo el funcionario.
Las leyes sobre la circulación de vehículos en países como Bolivia, Paraguay o Perú no son muy estrictas, por lo que no es difícil que vehículos robados en Argentina puedan encontrarse en esos lugares. "Por supuesto que no estamos hablando de autos viejos ni de motos chicas. Generalmente se trata de camionetas del tipo 4x4 o motos de gran cilindrada. Es un delito que va en aumento", indicó Rubio. Por eso, la Gendarmería ha puesto en funcionamiento una línea de teléfono gratuita (0800-888-8804) a la cual se puede llamar para denunciar el robo de un vehículo. "De ese modo, ante una sospecha, los gendarmes que están en un control pueden saber si el vehículo al que detuvieron fue robado y dónde", aseguró el funcionario.
Otros mercados
Lo que no ha variado ha sido el tráfico internacional que, aunque pasa por la Argentina, está destinado a otros países y sus costos se siguen manejando en dólares. Al mismo tiempo, los traficantes que manejan el consumo interno cortan de más la droga para que les rinda en el aspecto económico. Un hecho peligroso es que la cocaína de Bolivia llega a Tucumán sólo con un 65% de pureza.
Una vez en la provincia se le agregan ingredientes para obtener mayores ganancias. Esto potencia -mucho más aún- el riesgo que corren los consumidores.
La conclusión a que llegan los investigadores es preocupante. La crisis está obligando a los delincuentes a buscar nuevas alternativas. Y se conforman verdaderas organizaciones delictivas en las que asaltantes, ladrones, desarmadores de vehículos y vendedores de droga -con representantes en la mayoría de las provincias- se unen en beneficio propio, para burlar la ley y poder mantener las redes de negocios ilegales.
"Nosotros estamos notando ese problema, que no deja de ser bueno para la sociedad. Pero al mismo tiempo nos obliga a profundizar las investigaciones, ya que los traficantes están buscando caminos alternativos para seguir con el negocio", explicó a LA GACETA el comandante principal Juan Pedro Rubio, jefe del Escuadrón 55 "Tucumán" de Gendarmería Nacional.
En nuestra provincia, los consumidores no tienen otra alternativa que comprar -cocaína o marihuana- con bonos. Por esa razón, según indicaron fuentes consultadas, el precio aumentó, sobre todo el de la cocaína. "El problema es que en Bolivia, un kilo de cocaína sigue costando 1.500 dólares. Hasta octubre del año pasado, para los argentinos no había problemas, por la paridad, pero ahora esa misma cantidad de droga cuesta unos $5.500", afirmó Rubio. "Nadie les va a aceptar bonos o tickets", ironizó el gendarme.
El negocio ilegal, entonces, se diversifica. "Hemos notado que los traficantes ahora se vuelcan masivamente al robo de vehículos para cambiarlos por droga. De esa forma no tienen que manejarse con dinero", dijo el funcionario.
Las leyes sobre la circulación de vehículos en países como Bolivia, Paraguay o Perú no son muy estrictas, por lo que no es difícil que vehículos robados en Argentina puedan encontrarse en esos lugares. "Por supuesto que no estamos hablando de autos viejos ni de motos chicas. Generalmente se trata de camionetas del tipo 4x4 o motos de gran cilindrada. Es un delito que va en aumento", indicó Rubio. Por eso, la Gendarmería ha puesto en funcionamiento una línea de teléfono gratuita (0800-888-8804) a la cual se puede llamar para denunciar el robo de un vehículo. "De ese modo, ante una sospecha, los gendarmes que están en un control pueden saber si el vehículo al que detuvieron fue robado y dónde", aseguró el funcionario.
Otros mercados
Lo que no ha variado ha sido el tráfico internacional que, aunque pasa por la Argentina, está destinado a otros países y sus costos se siguen manejando en dólares. Al mismo tiempo, los traficantes que manejan el consumo interno cortan de más la droga para que les rinda en el aspecto económico. Un hecho peligroso es que la cocaína de Bolivia llega a Tucumán sólo con un 65% de pureza.
Una vez en la provincia se le agregan ingredientes para obtener mayores ganancias. Esto potencia -mucho más aún- el riesgo que corren los consumidores.
La conclusión a que llegan los investigadores es preocupante. La crisis está obligando a los delincuentes a buscar nuevas alternativas. Y se conforman verdaderas organizaciones delictivas en las que asaltantes, ladrones, desarmadores de vehículos y vendedores de droga -con representantes en la mayoría de las provincias- se unen en beneficio propio, para burlar la ley y poder mantener las redes de negocios ilegales.







