02 Abril 2002 Seguir en 
NAPLUSA.- Tanques israelíes apoyados por helicópteros ocuparon totalmente anoche las ciudades palestinas de Tulkarem y Kalkylia, en el norte de Cisjordania, y otros cuerpos blindados y tropas terrestres irrumpieron en la bíblica ciudad de Belén, pese a los llamamientos internacionales de frenar el avance militar israelí sobre territorios autónomos. La situación en Medio Oriente se agrava por horas, dijeron diplomáticos europeos preocupados por la violencia militar y por los atentados suicidas que se producen casi a diario en la región. Un día después del atentado en Haifa, que causó 17 muertos, un coche bomba estalló ayer en Jerusalén, cerca de un barrio judío ultraortodoxo. Murió el atacante y sufrieron heridas tres personas, entre ellas el policía que registraba al conductor sospechoso.
Contra un cuartel
Tres fuertes explosiones e intensos tiroteos de ametralladoras pesadas se oyeron anoche cerca del asediado edificio donde permanece Arafat junto con guardias de élite palestinos. El episodio, de confusos matices, se habría producido luego de que el Ejército israelí tomó a 60 palestinos como "escudos humanos" para atacar unas instalaciones donde, según un vocero militar, se encuentran 400 miembros de las fuerzas de seguridad palestinas, entre ellos varios extremistas. Ocho soldados israelíes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad y por lo menos tres palestinos murieron, aunque se desconoce si eran ocupantes del edificio atacado o parte de los "escudos humanos".
Presionan a Sharon
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, rechazó la insistencia de Israel de un cese del fuego antes de cumplir con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que pidió el retiro israelí de la ciudad cisjordana de Ramallah. El presidente palestino, Yasser Arafat, se encuentra sitiado desde el viernes pasado en uno de los edificios de la sede del gobierno en esta ciudad tomada por el Ejército.
El Consejo de Seguridad sostiene que no es necesaria una secuencia de acciones para el retiro, y que las medidas deben tomarse rápidamente.
La resolución 1402, aprobada el sábado, exige que las dos partes se comprometan inmediatamente con un alto el fuego constructivo y llama al retiro de las tropas israelíes de las ciudades palestinas, incluida Ramallah. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo que responderá a esa demanda de cese del fuego, siempre y cuando se cumpla antes de que las tropas se retiren de los territorios ocupados.
Agresiones a la prensa
Soldados israelíes dispararon ayer contra un vehículo en Ramallah, en que viajaban periodistas occidentales. El grupo había llegado a una calle donde niños palestinos lanzaban piedras contra un tanque israelí cuando un soldado disparó contra el vehículo en el que se encontraban los periodistas. En Beit Jala los soldados atacaron a siete ciudadanos extranjeros durante una marcha en contra de la guerra, y a un camarógrafo que registraba el momento en que un soldado disparaba contra los manifestantes. Horas después, el Ejército abrió fuego contra un centro médico de Ramallah, tras hacer salir al exterior al personal, a las familias de los médicos residentes y a un grupo de pacifistas italianos que se hallaba en su interior, entre los que estaba la diputada europea Luisa Morgantini. Los carros lanzaron varios proyectiles contra el hospital, que ardió en llamas. (Reuter/DPA/TELAM-SNI)
Contra un cuartel
Tres fuertes explosiones e intensos tiroteos de ametralladoras pesadas se oyeron anoche cerca del asediado edificio donde permanece Arafat junto con guardias de élite palestinos. El episodio, de confusos matices, se habría producido luego de que el Ejército israelí tomó a 60 palestinos como "escudos humanos" para atacar unas instalaciones donde, según un vocero militar, se encuentran 400 miembros de las fuerzas de seguridad palestinas, entre ellos varios extremistas. Ocho soldados israelíes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad y por lo menos tres palestinos murieron, aunque se desconoce si eran ocupantes del edificio atacado o parte de los "escudos humanos".
Presionan a Sharon
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, rechazó la insistencia de Israel de un cese del fuego antes de cumplir con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que pidió el retiro israelí de la ciudad cisjordana de Ramallah. El presidente palestino, Yasser Arafat, se encuentra sitiado desde el viernes pasado en uno de los edificios de la sede del gobierno en esta ciudad tomada por el Ejército.
El Consejo de Seguridad sostiene que no es necesaria una secuencia de acciones para el retiro, y que las medidas deben tomarse rápidamente.
La resolución 1402, aprobada el sábado, exige que las dos partes se comprometan inmediatamente con un alto el fuego constructivo y llama al retiro de las tropas israelíes de las ciudades palestinas, incluida Ramallah. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo que responderá a esa demanda de cese del fuego, siempre y cuando se cumpla antes de que las tropas se retiren de los territorios ocupados.
Agresiones a la prensa
Soldados israelíes dispararon ayer contra un vehículo en Ramallah, en que viajaban periodistas occidentales. El grupo había llegado a una calle donde niños palestinos lanzaban piedras contra un tanque israelí cuando un soldado disparó contra el vehículo en el que se encontraban los periodistas. En Beit Jala los soldados atacaron a siete ciudadanos extranjeros durante una marcha en contra de la guerra, y a un camarógrafo que registraba el momento en que un soldado disparaba contra los manifestantes. Horas después, el Ejército abrió fuego contra un centro médico de Ramallah, tras hacer salir al exterior al personal, a las familias de los médicos residentes y a un grupo de pacifistas italianos que se hallaba en su interior, entre los que estaba la diputada europea Luisa Morgantini. Los carros lanzaron varios proyectiles contra el hospital, que ardió en llamas. (Reuter/DPA/TELAM-SNI)







