Se profundiza el conflicto por la ocupación de Perejil

Una carta a la ONU.Madrid insiste en recuperar el statu quo, y Rabat exige el retiro de las fuerzas españolas para llegar a una solución. Posible salida para el control de la zona.

DEFENSORES. Marroquíes protestan contra las tropas españolas que se hallan en el islote, al fondo.
DEFENSORES. Marroquíes protestan contra las tropas españolas que se hallan en el islote, al fondo.
19 Julio 2002
MADRID.- A pesar de los llamamientos a la conciliación de la comunidad internacional, la salida a la crisis entre Marruecos y España por la isla de Perejil (Leila, en árabe) -e donde militares españoles desalojaron el miércoles a seis soldados marroquíes- se ha complicado, a raíz de una serie de acusaciones cruzadas y de pedidos mutuos de dar el primer paso hacia la distensión.
El presidente del gobierno español, José María Aznar, declaró que España no pretende mantener tensiones indefinidas con Marruecos, pero que no acepta los hechos consumados. Aznar aseguró que el propósito de la ocupación militar de la isla es mantener el statu quo anterior al 11 de julio, día en que Marruecos instaló un puesto militar en el lugar. Por ello dio instrucciones para mantener los contactos con Marruecos y acordar una solución a la crisis.

Condición de diálogo
Por su lado, Marruecos plantea como paso previo para cualquier discusión con Madrid que España retire sus fuerzas militares de la isla. Así lo declara el gobierno de Rabat en una carta enviada al Consejo de Seguridad de la ONU. Sólo esa retirada permitirá a Marruecos y a España reanudar el diálogo con miras a restablecer relaciones de cooperación, amistad, y buena vecindad, indica.
El 11 de julio, una docena de gendarmes marroquíes se instaló en el islote rocoso y deshabitado de 13,5 hectáreas, a 200 metros de la costa marroquí y a unos 10 km del enclave español de Ceuta. Hace dos días, comandos especiales españoles desalojaron de Perejil a los soldados marroquíes que habían reemplazado a los gendarmes e izaron la bandera española.

Vía de colaboración
La ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, declaró que España está dispuesta a retirar a los 75 legionarios instalados en Perejil si Marruecos se compromete a volver a la situación imperante hasta el 11 de julio. Según ella, una buena solución pasaría por la colaboración entre la Guardia Civil española y la Gendarmería marroquí para abordar los problemas que afectan el estrecho de Gibraltar, como el tráfico de drogas y la inmigración clandestina.
España considera que, desde hace 40 años, el islote se beneficia de un estatuto aceptado por Marruecos y por España, según el cual ni el gobierno español ni el gobierno marroquí ocuparán la isla. Además, acusa a Rabat de haber roto unilateralmente ese acuerdo. (AFP)

El odio a los "novios de la muerte"
RABAT.- En Perejil ahora mandan los "novios de la muerte". Así se autodefinen los soldados de la Legión, una unidad de élite del Ejército español que alguna vez combatió los alzamientos en el antiguo protectorado español en el norte de Marruecos. Al grito de "¡viva la muerte!" se lanzaban a la batalla. Ahora, 75 de ellos protegen el islote. El hecho de que esta misión haya recaído en la Legión se percibe en Marruecos como una provocación, ya que despierta recuerdos de la era colonial.No es de extrañar por ello la reacción marroquí. Mientras barcos de guerra españoles cruzaban frente a Perejil, niños marroquíes les lanzaban ayer piedras desde la orilla, que caían al agua. Mientras, cientos de marroquíes se manifestaban contra la ocupación española, portando banderas de su país. La bandera española izada en la cima del islote, en cambio, fue ayer la foto de portada en todos los periódicos españoles. "España recupera Perejil", celebraron algunos medios en tono patriótico la intervención militar de su país.

Un camino peligrosoPor su cercanía geográfica y sus importantes relaciones comerciales, España y Marruecos están condenados a ser buenos vecinos, dijeron diplomáticos. Por su parte, la comunidad internacional, sobre todo a la luz de los atentados del 11 de setiembre, no permitirá la degradación de las relaciones con Marruecos, uno de los países más moderados del mundo árabe y donde los islamitas radicales desde siempre han estado muy controlados. La ONU, la Unión Europea, la OTAN, la Liga Arabe y EE.UU. urgen a Rabat y a Madrid a que negocien. Ambos gobiernos han iniciado un recorrido sin destino claro y de difícil retorno, advirtió un diario madrileño. (DPA)

Tamaño texto
Comentarios