Las personas llegan al mundo como piezas de mármol o madera en las que el escultor descubre por medio del cincel su obra de arte. El bloque contiene la obra potencialmente, el escultor tiene las competencias, habilidades para descubrirla, realzarla para el placer de los ojos de todos nosotros. La persona contiene su potencial en todas y cada una de sus células desde el primer instante. Es nuestro arte detectarlo, descubrirlo y desarrollarlo. De la misma forma que la obra de arte está en la pieza de madera antes que el artesano la descubra.
Detectar y desarrollar el talento de las personas es ser capaz de descubrir la extraordinaria persona que no se percibe a simple vista. Trabajando con ella como hace el escultor que permite que la materia prima se exprese por si misma. Solo la descubre y le da vida.
Descubrir Potencial de Liderazgo que tienen las personas en sus tres áreas de influencia (consigo mismo, con otros y con la sociedad) es un proceso muy similar al del escultor. No puede el escultor pretender sacar mármol verde dentro de un mármol blanco. Si puede intentar descubrir una veta de dicho material. De la misma forma, no podemos intentar formar líderes con un patrón preestablecido, solo podemos ayudar a que la persona se descubra a si misma y así descubrir el Líder que hay dentro de cada uno, luego desarrollarlo, realzarlo.
La genialidad consiste en ser conscientes de que las personas que nos rodean a diario (pares, jefes, subordinados, clientes, proveedores, etc) son "personas diferentes" de nosotros, no nos pertenecen sino que son nuestra responsabilidad (por ejemplo, nuestro equipo de trabajo, la sociedad en la que vivimos). La genialidad es saber cuando ser fuerte para ser guía, establecer límites claros y precisos y saber cuando ser suficientemente flexible para dejar fluir la iniciativa y la creatividad de la persona (según María Klinkert, 2002).
El potencial de la persona es el tesoro que ella tiene dentro de si misma. Ayudarla a que lo saque hasta su máximo potencial, para que pueda ser ella misma un ser único, ese es el desafío de quienes nos proponemos promover el liderazgo.
Detectar talentos y desarrollarlos es equivalente al proceso del artista. Es encontrar "esa" pieza de mármol (sin que interese su sexo) y descubrir en ella cual es el verdadero potencial para desarrollarlo en un proceso de respeto a su esencia más profunda.
Con todo, aún hoy para las mujeres les sigue resultando mucho más difícil que a los hombres mostrar y desarrollaar sus cualidades. Si bien algunos prejuicios se desvanecen con el tiempo y las mujeres comprenden también que no es necesario adoptar un modelo masculino para quebrar el estereotipo de ser blandas por el solo hecho de ser mujer.
Las mujeres que ejercen el liderazgo: valoran la creatividad, trabajan mancomunadamente, escuchan y tratan de humanizar las relaciones sociales, son flexibles, capacitan y hacen crecer a su gente, son intuitivas y audaces. Ser madres, en muchos casos, hizo que desarrollaran habilidades distintivas en relación con el hombre.
Pero, pese al espacio ganado, todavía quedan barreras por sortear. Las evaluaciones en términos de vocación, capacidad, experiencia, potencial y empuje no son iguales en hombres que en mujeres.
Sin embargo, algunos ejemplos, pocos pero muy significativos, dan la sensación de que lentamente esto se irá revirtiendo.







