Historia repetida

Confusión por las versiones de alejamiento de Lavagna. La suba del 6,1% entre enero y junio encendió de nuevo las luces amarillas.

10 Julio 2005
BUENOS AIRES.- Como una película vista hasta el cansancio, ante el acercamiento de las elecciones comienzan a verse algunos grises en el clima político y económico. Se habla de una supuesta crisis de gobernabilidad y reapareció la misma advertencia por la pelea entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. La hacen quienes quieren pescar a río revuelto y no se fijan en posibles impactos en la economía, a pesar que ésta supo apartarse de los avatares políticos.
El mismo tono de confusión lo dan las versiones de un supuesto alejamiento de Roberto Lavagna de Economía, para pasar a la Cancillería. A Lavagna no le disgusta ese lugar pero prefiere quedarse un tiempo más en el palacio de Hacienda para pilotear las futuras negociaciones con el Fondo.
Aunque el problema puede saltar por otro lado porque el jefe de Economía cuenta con importantes respaldos empresarios, sindicales y políticos como para proyectarse a esa arena.
Además, es un hombre de buena relación con Duhalde, quien durante su gobierno lo repatrió de Ginebra para que intentase sacar al país del abismo.Hoy, el kircherismo está pidiendo fidelidades y uno de los soldados caídos fue el presidente del Banco Provincia, Jorge Sarghini, que secundará a "Chiche" Duhalde en la nómina de diputados nacionales por Buenos Aires.Aseguran en despachos oficiales que la relación entre Kirchner y Lavagna pasa por uno de sus mejores momentos y hay hechos que así lo demuestran.
Sin embargo, no hay antecedentes de un político que cuente con los apoyos como los que hoy tiene Lavagna que se reniegue a jugar su propio partido.En tanto, el Presidente sueña con un gabinete renovado para la segunda etapa de su gestión.
De hecho, ya se van Rafael Bielsa y José Pampuro para disputar cargos electivos y otros ya están preparando sus valijas.
En este marco, todo será posible luego de los comicios de octubre.
Con respecto al FMI, esta semana se comenzará a definir la posibilidad de un acuerdo cuando el directorio se reúna exclusivamente para tratar el caso argentino.
No obstante, por estas costas ya está tomada la decisión de no sellar ningún acuerdo hasta que las urnas haya dado su veredicto y más si el organismo insiste con sus históricos reclamos.
El problema aquí es de decisiones estructurales porque se decide avanzar en una negociación o se intenta la inusual experiencia de vivir si el Fondo.
Los funcionarios se entusiasman con esta última idea, pero se sigue pagando con puntualidad y nada hace prever que no se cambie esta actitud hasta para los pagos por algo más de U$S 2.500 millones para el resto del año.
Existe el dinero para cumplir con estos compromisos, pero la cosa se puede complicar a partir de 2006.
En la vereda de enfrente, el Fondo no da señales de que puede flexibilizar su postura y siempre suma una nueva exigencia.
La última fue la que sea el mercado que establezca el precio del dólar en lugar que el Banco Central (BCRA) lo mantenga en forma artificial mediante la incesante compra de divisas. De esta manera, el dólar bajaría y el BCRA podría comprar con los mismos pesos una mayor cantidad de billetes estadounidenses. Así, la Argentina tendría más dólares para cumplir con los compromisos externos.
El torrente de pesos que deja el Central en la plaza termina impactando sobre los precios, a pesar que el BCRA absorba, a su vez, buena parte de ellos mediante licitaciones de títulos públicos. (NA)

Tamaño texto
Comentarios