Sobrecarga fiscal en Tucumán

La complejidad del sistema tributario obliga a los contribuyentes a incurrir en costos y tiempo sobre tareas que deberían estar a cargo de los administradores.

10 Julio 2005
Cuando se consulta a los empresarios sobre las desventajas para la inversión que presenta Tucumán respecto de otros distritos del país, el problema que siempre ocupa los primeros lugares en las respuestas es un duro reclamo contra la carga impositiva vigente en nuestra provincia, que la consideran excesiva.
Los economistas del Ieral Marcelo Capello y Víctor Poma sostienen que la Argentina ya de por sí es un país con alta presión fiscal. Revelaron que Chile, por ejemplo, no aplica retenciones a las exportaciones, ni impuesto a los débitos y créditos bancarios, ni aportes patronales a la seguridad social, ni impuesto a los Ingresos Brutos o tasas similares municipales. Remarcan que en el país trasandino la alícuota de IVA es del 19%, y que a las empresas que reinvierten sus utilidades se les aplica una tasa de Ganancias del 17%, contra el 35% que rigen en la Argentina (más el efecto del no ajuste por inflación).
La economista tucumana Giselle Courtade de Benito opina que la presión fiscal aumenta en la provincia debido a la existencia de una economía marginal que genera producto bruto, pero no arrima ingresos a las arcas fiscales.
El experto Alberto Ziperovich asegura que, como los regímenes fiscales nacional, provinciales y municipales son poseedores de idéntica incapacidad recaudatoria, el deporte preferido es "cazar dentro del zoológico". Esto quiere decir -de acuerdo a la visión del experto- que los contribuyentes que funcionan en regla deben tributar por el comercio informal: ambulantes, ilegales y/o evasores.
La complejidad del sistema tributario obliga a los contribuyentes a incurrir en costos y tiempo sobre tareas que deberían estar a cargo de los administradores, según el consultor José Mario Laks.
El presidente de la Unión Industrial de Tucumán, Héctor Ledesma, se queja porque, para conciliar la caja del Estado, a las distintas administraciones les resultó mas fácil conseguir dinero creando impuestos que ponerse a trabajar para ampliar la base impositiva.
Los jefes de Rentas del NOA sostienen que, hasta que no se estabilicen los ingresos de cada una de las provincias, resultará difícil hablar de una disminución de alícuotas, sobre todo de Ingresos Brutos. No obstante, señalan que existen regímenes de promoción para alentar a las distintas actividades económicas. En un momento en que la evolución de la economía del país reclama el aporte de mayores inversiones, el análisis y el debate sobre la presión fiscal adquieren, entonces, una relevancia sustancial.

El Estado actúa como socio igualitario del empresario
Por Alberto Ziperovich, asesor de empresas
El sometimiento fiscal del empresario tucumano tiene varios frentes. Si es un proveedor del Estado provincial que cobra a 30 días las mercaderías o servicios vendidos, el régimen de retenciones en los pagos y posterior depósito bancario de la recaudación acumulará un saldo a favor del contribuyente que al final del año representa el 15,09% de las ventas del último mes. Todo ello sin considerar el Impuesto a los Sellos en el Contrato u Orden de Compra.
Si se trata de un inversionista eligiendo una provincia para sus negocios el factor de ventaja para inversores confeccionado como cociente entre distancia respecto de la Capital Federal y Presión Tributaria Provincial y Municipal (considerada inconstitucional) nos coloca en el puesto 20 del país.Como los regímenes fiscales nacional, provinciales y municipales son poseedores de idéntica incapacidad recaudatoria, el deporte preferido es "cazar dentro del zoológico": los contribuyentes que funcionan en regla, deben tributar por el comercio informal: ambulantes, ilegales y/o evasores.Esta víctima de la ineficiencia y de la voracidad estatal soporta una carga fiscal global de entre el 8% y el 9% sobre las Ventas Netas y del 40% al 57% sobre la Rentabilidad Anual Neta.
Además, debe tributar el 26,33% sobre la masa salarial en concepto de Contribuciones Patronales e Impuesto a la Salud Pública; entre un 19% y 35% sobre las Ganancias Netas según el tipo de contribuyente y el nivel de su rentabilidad; entre un 0,7% y 1% sobre la tenencia del Capital de la empresa; un 20% sobre los servicios utilizados; un 3,6% sobre las ventas en concepto de Ingresos Brutos y Tasas Municipales.
La carga fiscal global estimada posiciona al Estado en calidad de socio igualitario del empresario. Este deberá trabajar medio año para financiar al Estado; solventar los saqueos a los que son sometidas las Cajas Previsionales y Obras Sociales del personal de su empresa y, finalmente, con el resto, intentar vivir asumiendo todos los riesgos.

Los mayores costos que replantean la carga pública
Por José Mario Laks, asesor de empresas
Cuando se define la presión fiscal se entiende como el monto de los impuestos que tributa la población y, quizas en un segundo sentido, al "acoso" al que pudiera estar sometido el contribuyente por parte de los organismos recaudadores en su función verificadora. En los últimos tiempos hemos visto nacer otra acepción del término, que es la cantidad de obligaciones formales que deben cumplir los contribuyentes y las penalidades por no hacerlo.
Tanto la AFIP como Rentas han establecido sistemas de control por cruce de datos. También, se crearon regímenes de retenciones y percepciones de impuestos por vía bancaria y en los pagos a proveedores. Del conjunto de todas estas prácticas, la labor administrativa de las empresas se ha incrementado de manera tal que requiere no solamente tecnología, sino también personal afectado a esas tareas.
La labor del contador, por ende, resulta compleja, ya que no sólo debe estar al tanto de las normas y sus constantes modificaciones, sino de la preparación de las correspondientes declaraciones juradas. También, el profesional, necesariamente, debe contar con internet por banda ancha y computadoras de tecnología actualizada que permitan operar los sistemas que proveen los organismos recaudadores para estos fines.
Toda esta cantidad de obligaciones, que permiten una mejor fiscalización de los contribuyentes, puso sobre las espaldas de los empresarios y de sus asesores costos que exigen un replanteo del principio jurídico de la carga pública. Hasta donde la potestad del Estado puede avanzar sobre sus administrados obligándolos a incurrir en costos y tiempo sobre tareas que deberían estar a cargo de los administradores además del mismo impuesto que debe tributar.
Las posibilidades de incumplimiento son directamente proporcionales a la cantidad de normas, así como también el monto de las multas por su incumplimiento.
Es hora de pensar en un nuevo sistema tributario más simple y más fácil de controlar. Eso ayudaría tanto a administradores como administrados.

"Con el actual sistema, se amplían las desigualdades competitivas"
"Hablar de la carga que significan los impuestos y las tasas municipales, estas últimas entran en el rubro de impuestos encubiertos", dice Héctor Ledesma, presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT).
Considera que, en los costos de una industria o de cualquier empresa "es, por así decirlo, parte del folclore argentino y creemos que los justos reclamos al respecto ya los hemos hecho, incluso en setiembre de 2002 cuando promovimos una demanda para que se declare inconstitucional el decreto provincial 1961/3, llamado de la ?alícuota cero?, por resultar violatorio del Pacto Federal para el empleo, la producción y el crecimiento". Ledesma puntualiza que el tema es más profundo que estas simples escaramuzas. "Mientras exista un gobierno central que indiscriminadamente demonice con total impunidad a los generadores de empleo, porque pretenden tener un negocio rentable, esta va a ser una lucha infructuosa. Nosotros pediremos y el gobierno no nos oirá", observa el gerente de Tecotex.
El empresario se manifiesta escéptico debido a que tradicionalmente -para conciliar la caja del Estado-, a las distintas administraciones les resultó mas fácil conseguir dinero creando impuestos que ponerse a trabajar para ampliar la base impositiva. "Eso sucede por que en nuestro país no hay conciencia de que primero hay que crecer para recaudar y no al revés", expresa.
El titular de la UIT considera, asimismo, que con el sistema imperante se amplía cada vez más la tremenda desigualdad competitiva entre los que aportan y los que no. Según Ledesma son cada vez más los emprendimientos que no pagan o pagan menos, y que algo similar sucede con el empleo en negro.
Advierte el empresario que, si se sigue metiendo presión, algún día la cuerda se va a cortar. "Si volvemos a caer en otra grave crisis, en el gobierno se estarán preguntando, ingenuamente o haciéndose los ingenuos, por qué se escapa la inflación o por qué no hay más trabajo. Claro que para culpar de esto tendrán a los insensibles generadores de precios".

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