"No hay motivos de alarma por el aumento de la inflación"

Las proyecciones.Carlos Pérez señaló que hubo efectos estacionales en el incremento del costo de vida de junio. La contracción en la emisión de dinero. Coincidencias con el ministro Lavagna.

08 Julio 2005
Los principales economistas consultados por el Banco Central (BCRA) consideran que la inflación de 2005 sería del 10,3%, casi medio punto porcentual que las proyecciones de la semana pasada. Frente a estas cifras, que surgen del Relevamiento de las Expectativas de Mercado (REM) que releva el Central, el gerente general de la entidad, Carlos Pérez, fue categórico: "no hay motivos para alarmarse con este aumento de la inflación de junio".
Pérez llegó ayer a Tucumán para inaugurar, en la Casa Histórica, la muestra "Los procesos de acuñación e impresión de billetes". Antes de asistir a ese acto, visitó LA GACETA, donde fue recibido por el gerente general del diario, José Pochat. En la oportunidad se refirió al candente tema de la inflación que, según el Indec, en junio registró un aumento del 0,9%, por encima de la proyección oficial del 0,6%.
Pese a ello, el ejecutivo del Central aclaró que, al analizar el indicador, se tienen que tener en cuenta factores extraordinarios. "Un 0,3% o un 0,4% de esa inflación puede ser considerado no usual, porque se trasladó a los precios el aumento salarial de los encargados de edificio", indicó.Pérez coincidió con las justificaciones brindadas por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, en cuanto al impacto de la devaluación de 2002 en el costo de vida. "El traslado de esa devaluación a los índices de precios fue mínimo: mientras el tipo de cambio se multiplicó por tres (pesos versus dólar), los índices de precio lo hicieron en un 1,5", observó.
Según el funcionario, esto tiene que ver con el ajuste paulatino de los precios relativos pendientes. Lavagna, además, señaló que la inflación en la Argentina está bajo un control razonable. En ese sentido, Pérez consideró que el costo de vida podrá mantenerse en menos de dos dígitos con un mayor esfuerzo en las políticas monetarias, fiscales y de ingresos. "El tema inflacionario está lejos de alarmar en la Argentina", subrayó. El gerente general del Central puntualizó: "existe racionalidad y prudencia en la política monetaria, porque no se ve una emisión de dinero espuria para financiar déficit ni redescuentos al sistema financiero". Por el contrario, según el funcionario, desde principios de año hay una contracción en la emisión de moneda. "Del mismo modo podemos decir que existe una política fiscal inédita en la historia económica argentina ya que, por tercer año consecutivo, se da un importante nivel de superávit fiscal", completó.
Pérez afirmó que el Gobierno tiene un manejo prudente de esas variables para sostener el crecimiento de la economía argentina. "En una economía que crece, cuando ya no es angustiante saber si se mantiene o se pierde el empleo, es natural que surjan los reclamos de recomposición salarial", dijo. "Lo importante es que esa política de recomposición sea prudente y gradual; por lo tanto, no hay que alarmarse con esta inflación que se aceleró", señaló.

En Tucumán se registró una suba del 0,4%

En junio pasado, los precios de los principales productos alimentarios se mantuvieron estables. Sólo se observó una fuerte demanda de indumentaria, por efecto del Día del Padre. Esas fueron las explicaciones que brindó el director de Estadística, Juan Carlos Abril, al analizar que la suba de la inflación del mes pasado en Tucumán fue sólo del 0,4%, muy por debajo del 0,9% que midió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para el promedio país.
Según el funcionario, en junio los principales aumentos de precios se observaron en cebolla, tomate y huevo, mientras que el azúcar tuvo un descenso. A su vez, los gastos generales (que agrupan, entre otros, al transporte, a la salud y al esparcimiento) se mantuvieron en los mismos niveles que el índice promedio. Aunque no tiene una fuerte incidencia en la inflación promedio, el rubro Viviendas fue el de mayor crecimiento (un 1,6%). Esto obedeció a la suba de casi un 10% en el precio de la arena para la construcción; y parte, por el incremento en ladrillos. Además, los alquileres en Tucumán crecieron entre un 1% y un 2%.Con estos resultados, el costo de vida del primer semestre del año subió un 5,6%, por debajo del 6,1% registrado por el Indec para Buenos Aires.
Además, la canasta familiar tucumana (para cuatro miembros), que es la que se desea consumir, fue calculada en $ 845,47 para el mes pasado.

Las diferencias
Abril explicó que las diferencias entre la inflación registrada en Buenos Aires con la medida en Tucumán tienen que ver con el consumo de sus habitantes. "Por cuestiones estacionales, en el Gran Buenos Aires crecen los costos de transporte en alimentos que tienen que comprarse en el interior del país. En Tucumán, en tanto, hay un consumo de productos propios de la provincia", indicó. El titular de Estadística también dijo que el tucumano es menos consumista que el porteño en cuanto a la compra de ropa.
Las perspectivas respecto del costo de vida en Tucumán para este mes no son del todo alentadoras. Abril señaló que habrá que estar atentos al impacto del aumento del cospel en el índice, así como los precios en temporada turística. Sin embargo, cree que esta posible suba podría compensarse con la baja en el costo del gas.

La canasta básica total llegó a $ 778,31
BUENOS AIRES.- Alrededor del 50% de los hogares argentinos no llegó a cubrir en junio el costo de la Canasta Básica Total (CBT), que llegó a $ 778,31, con una suba del 0,85% con respecto a los valores de mayo, según los cálculos del INDEC.Esta canasta mide la frontera de la pobreza; es decir que, si los ingresos de los hogares no alcanzaron esa cifra, se ubicaron en esa situación. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define a la población en situación de indigencia, registró en junio un costo de $ 353,77.
De acuerdo con los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el 60% de los 6,8% de los hogares tenía un ingreso de entre $ 700 y $ 850, con lo cual no alcanzaban a cubrir el costo de la CBT. De esas cifras se deduce que el 50%, unos 3,4 millones de hogares, se encontraba en junio en situación de pobreza, y un 20% de ese total en indigencia.
LA CBT está conformada por los bienes y servicios básicos para una familia tipo, mientras que la CBA, agrupa a alimentos básicos que reúnen los requerimientos normativos kilocalóricos imprescindibles para la alimentación de una persona. (NA)

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