18 Julio 2002 Seguir en 
MADRID.- En una operación militar que no causó bajas ni heridos, España desalojó ayer de la isla de Perejil, situada frente a las costas de Marruecos, a los soldados de este país que ocupaban desde el jueves pasado el islote. Rabat consideró como "declaración de guerra" a la acción llevada a cabo en horas de la madrugada por la Armada española.
Según observadores de conflictos territoriales, el episodio cobra mayor gravedad porque la noche del martes, horas antes del operativo, España y Marruecos habían llegado a un acuerdo formal, gracias a la mediación de EE.UU. El pacto alcanzado a nivel diplomático consignaba que Marruecos retiraría del islote el destacamento de soldados, a condición de tener garantía expresa de que España no pisaría jamás el suelo de esa isla.
La roja y amarilla
Sin embargo, la bandera roja y amarilla de España ondea ahora desafiante sobre el islote, a unos 200 metros de la costa mediterránea de Marruecos. Tropas españolas se ocupaban ayer de construir defensas en Perejil tras expulsar a los seis soldados marroquíes, mientras desde la costa manifestantes marroquíes proferían insultos contra los invasores. Antes del amanecer, 28 efectivos de la Legión (cuerpo de élite del ejército español) descendieron en seis helicópteros, avanzaron hasta la cúspide del islote y demandaron por megáfono la rendición de los marroquíes. Estos se entregaron sin oponer resistencia y, tras su traslado a Ceuta -un enclave español del norte de Marruecos- fueron repatriados.
Helicópteros de la Marina española transportaron refuerzos a Perejil. Expertos en comunicaciones instalaron una antena de radio y comenzaron a instalar una batería antiaérea.
Al régimen anterior
La canciller española Ana Palacio aseguró que España no tiene interés en mantener una presencia permanente en la isla de Perejil, sino que pretende restablecer el statu quo y las relaciones al nivel del que nunca debieron salir. Palacio fue quien había llegado al acuerdo formal, el martes a la noche, con su par marroquí Mohammed Benaissa. Palacio ofreció a Marruecos dialogar en un plano de igualdad sobre cualquier tema de las relaciones bilaterales excepto sobre Ceuta y Melilla, enclaves españoles que lindan con Marruecos y que este país reivindica.
La operación española, de la que fueron informados el rey Juan Carlos I, el Consejo de Seguridad de la ONU, los aliados internacionales y el Parlamento, fue un acto de legítima defensa, dijo un vocero. Rabat recurrió a la ONU, a la Liga Arabe y a la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) en busca de respaldo. La ONU, la Comisión Europea y Estados Unidos se mostraron a favor de una salida pacífica para el conflicto. (AFP/DPA)
Según observadores de conflictos territoriales, el episodio cobra mayor gravedad porque la noche del martes, horas antes del operativo, España y Marruecos habían llegado a un acuerdo formal, gracias a la mediación de EE.UU. El pacto alcanzado a nivel diplomático consignaba que Marruecos retiraría del islote el destacamento de soldados, a condición de tener garantía expresa de que España no pisaría jamás el suelo de esa isla.
La roja y amarilla
Sin embargo, la bandera roja y amarilla de España ondea ahora desafiante sobre el islote, a unos 200 metros de la costa mediterránea de Marruecos. Tropas españolas se ocupaban ayer de construir defensas en Perejil tras expulsar a los seis soldados marroquíes, mientras desde la costa manifestantes marroquíes proferían insultos contra los invasores. Antes del amanecer, 28 efectivos de la Legión (cuerpo de élite del ejército español) descendieron en seis helicópteros, avanzaron hasta la cúspide del islote y demandaron por megáfono la rendición de los marroquíes. Estos se entregaron sin oponer resistencia y, tras su traslado a Ceuta -un enclave español del norte de Marruecos- fueron repatriados.
Helicópteros de la Marina española transportaron refuerzos a Perejil. Expertos en comunicaciones instalaron una antena de radio y comenzaron a instalar una batería antiaérea.
Al régimen anterior
La canciller española Ana Palacio aseguró que España no tiene interés en mantener una presencia permanente en la isla de Perejil, sino que pretende restablecer el statu quo y las relaciones al nivel del que nunca debieron salir. Palacio fue quien había llegado al acuerdo formal, el martes a la noche, con su par marroquí Mohammed Benaissa. Palacio ofreció a Marruecos dialogar en un plano de igualdad sobre cualquier tema de las relaciones bilaterales excepto sobre Ceuta y Melilla, enclaves españoles que lindan con Marruecos y que este país reivindica.
La operación española, de la que fueron informados el rey Juan Carlos I, el Consejo de Seguridad de la ONU, los aliados internacionales y el Parlamento, fue un acto de legítima defensa, dijo un vocero. Rabat recurrió a la ONU, a la Liga Arabe y a la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) en busca de respaldo. La ONU, la Comisión Europea y Estados Unidos se mostraron a favor de una salida pacífica para el conflicto. (AFP/DPA)







