Con marcas del pasado

El corralito no tiene el relieve predominante de días atrás.

16 Julio 2002
El alejamiento de Carlos Reutemann de la lucha electoral está mostrando hasta el hartazgo que la política nacional sigue estando herida por la sórdida confrontación de Eduardo Duhalde y Carlos Menem, lo cual resta posibilidades de seducción del electorado. Desde que el gobernador rompió su silencio no ha dejado de formular declaraciones que agravan esa realidad, mientras el jefe del gobierno extrema sus esfuerzos para asegurar la precandidatura de José Manuel de la Sota, única alternativa que se advierte frente al ex presidente, a juicio de la generalidad de los observadores.
Paradójicamente, entre los aliados especulativos de Menem en esa lucha figura la propia Elisa Carrió, quien acaba de asegurar una vez más que el final de las urnas será una competencia entre ambos. Otra curiosidad del muestrario que exhiben las internas es que los aspirantes más pesados devienen claramente del pasado que se imputan unos y otros, exigiendo en la mayoría de los casos "que se vayan todos", aunque ninguno con la promesa de no retornar a los cargos, si es posible superiores a los actuales. El panorama descripto es, sin duda, muestra del fracaso de la reforma política, que aleja de mayores posibilidades a precandidatos sin estructuras adecuadas y sectores independientes.

Otro capítulo
La actividad fundamentalmente mediática y sin exposiciones al aire libre de los aspirantes ha permitido, al menos, al gobierno desde la culminación del caso Reutemann, que los problemas del corralito y las tratativas con el Fondo Monetario no tengan por el momento el relieve predominante de dias atrás. Es probable que ello siga ocurriendo durante un tiempo más por iniciativa del propio Duhalde y el jefe del gabinete, Alfredo Atanasof, quienes han preparado otra movilización mediática a partir del jueves en el Cabildo, donde comenzarán a funcionar con los coordinadores de la Mesa del Diálogo Argentino y con el fin de convocar a candidatos, partidos e instituciones de distinta naturaleza para adherir a las recientes conclusiones promovidas con la Iglesia y la representación de las Naciones Unidas. El nuevo capítulo seguramente será más prologado que el que lleva a las internas donde deben surgir las candidaturas presidenciales, como ha reconocido el propio Atanasof.
Por su parte, los coordinadores de la Mesa de Diálogo han recibido de buen grado la propuesta que el viernes último les formuló el Presidente para avanzar hacia una reforma constitucional mediante consultas a juristas. Reforma que perseguiría no sólo la renovación de todos los cargos de una sóla vez y la implantación del régimen parlamentario. Tal empeño parece un tanto ilusorio, no solamente por el tiempo requerido sino por la exigencia de dos tercios de ambas cámaras para convocar a una elección de constituyentes, cuando los partidarios de ese paso están lejos de alcanzar mayorías simples de senadores y diputados.

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