Faltan incentivos

Enrique J. Martínez

18 Junio 2005
La cosecha récord nacional de cereales fue acompañada desde Tucumán por la soja, con 570.000 toneladas y con óptimos rendimientos para facturar U$S 100 millones, a los que se agregarán entre U$S 220 y U$S 240 millones del limón y entre U$S 280 y U$S 300 millones del azúcar más el alcohol. Esta buena performance, que este año excedería los U$S 650 millones, está alineada al récord exportador -en diciembre 2004- de U$S 440 millones.
En este escenario tan favorable se observa con preocupación que la oportunidad difícilmente sea aprovechada por el Gobierno local -con un presupuesto similar a las tres actividades juntas- y que, puesto en línea con el Ejecutivo nacional, tiene por objetivos lograr la reelección y sumar la familia al Estado. Lamentable.
Un flujo de capitales de esta magnitud -que no siempre se logra- es el resultado de la inversión de los productores, que deberían ser alentados con incentivos para cautivar los excedentes financieros y lograr que los canalicen en proyectos necesarios para vencer la pobreza y la desocupación, cuyos índices no ceden y afligen. Tucumán no puede darse el lujo de quedarse en la lucha por el poder desaprovechando la posibilidad de cambiar.
Esta semana se desaceleró la inflación nacional del segundo trimestre como resultado de los acuerdos con sectores clave; pero el tipo de cambio alto no recupera los salarios y las restricciones a los capitales afectan a la Bolsa, que cede sus operaciones a otros mercados.

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