19 Junio 2005 Seguir en 
Eduardo Helguera
Abogado y Economista
Ante la constante repetición que ha logrado instalar el mito de que el sector agropecuario es el máximo evasor, se llevó adelante un trabajo de investigación cuyo fin fue, principalmente, medir y comparar cifras que permitieron rectificar los agravios iniciados en áreas oficiales, instalados en la prensa y repetidos hasta el cansancio. Usando información oficial extraída de publicaciones de la AFIP, el Indec, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y las Direcciones de Rentas Provinciales logramos llegar a conclusiones que nos han dejado estupefactos.
El sector agropecuario aporta el 22,3% de su producción bruta (no de sus utilidades) por impuestos y tasas, mientras que el resto de la economía aporta en promedio sólo el 10% de su producción bruta. Es decir, menos de la mitad de lo que aporta el agro. Ello significa una presión fiscal sectorial insoportable que confisca toda la ganancia esperada o previsible y explica el proceso de descapitalización de las empresas agropecuarias.Pero esto no es todo ya que el 97% de la exacción es independiente de las ganancias, es decir , no tiene relación con las utilidades. El estudio de las múltiples exacciones que soporta el sector nos presenta con un dato que es clave para nuestro análisis: el 80% de lo recaudado en el sector se retiene antes de que pase por las manos de los productores.
Los impuestos que podrían evadirse o no son, como máximo, el 20% del total que aporta el sector. Si aceptamos que no todo lo negreable se negrea y hacemos una estimación educada de que, como máximo, se negrea un 30% determinamos que lo evadido corresponde a un 30% de ese 20% que es negreable. O sea que la evasión corresponde a un 6% del total, una cifra menor a la evasión en los países más controlados del primer mundo (USA, Suiza, etc.).
Estos datos dejan en claro que el sector agropecuario es, por lejos, el sector menos evasor, que, de hecho, aporta un porcentaje mayor de su producción que el de cualquier otro sector, con una mayor facilidad de recolección.
Los datos expuestos indican que el mito de que el agro es el sector en donde se concentra la mayor evasión es nada más que eso, un mito. Pero como todos sabemos los mitos son muy difíciles, casi imposibles, de erradicar aún cuando se presenten pruebas y datos contundentes en su contra.
Abogado y Economista
Ante la constante repetición que ha logrado instalar el mito de que el sector agropecuario es el máximo evasor, se llevó adelante un trabajo de investigación cuyo fin fue, principalmente, medir y comparar cifras que permitieron rectificar los agravios iniciados en áreas oficiales, instalados en la prensa y repetidos hasta el cansancio. Usando información oficial extraída de publicaciones de la AFIP, el Indec, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y las Direcciones de Rentas Provinciales logramos llegar a conclusiones que nos han dejado estupefactos.
El sector agropecuario aporta el 22,3% de su producción bruta (no de sus utilidades) por impuestos y tasas, mientras que el resto de la economía aporta en promedio sólo el 10% de su producción bruta. Es decir, menos de la mitad de lo que aporta el agro. Ello significa una presión fiscal sectorial insoportable que confisca toda la ganancia esperada o previsible y explica el proceso de descapitalización de las empresas agropecuarias.Pero esto no es todo ya que el 97% de la exacción es independiente de las ganancias, es decir , no tiene relación con las utilidades. El estudio de las múltiples exacciones que soporta el sector nos presenta con un dato que es clave para nuestro análisis: el 80% de lo recaudado en el sector se retiene antes de que pase por las manos de los productores.
Los impuestos que podrían evadirse o no son, como máximo, el 20% del total que aporta el sector. Si aceptamos que no todo lo negreable se negrea y hacemos una estimación educada de que, como máximo, se negrea un 30% determinamos que lo evadido corresponde a un 30% de ese 20% que es negreable. O sea que la evasión corresponde a un 6% del total, una cifra menor a la evasión en los países más controlados del primer mundo (USA, Suiza, etc.).
Estos datos dejan en claro que el sector agropecuario es, por lejos, el sector menos evasor, que, de hecho, aporta un porcentaje mayor de su producción que el de cualquier otro sector, con una mayor facilidad de recolección.
Los datos expuestos indican que el mito de que el agro es el sector en donde se concentra la mayor evasión es nada más que eso, un mito. Pero como todos sabemos los mitos son muy difíciles, casi imposibles, de erradicar aún cuando se presenten pruebas y datos contundentes en su contra.







