La burocracia dificulta las exportaciones

En Tucumán, las empresas que venden al exterior se ven obligadas a sortear obstáculos de toda índole.

19 Junio 2005
Los problemas que la burocracia provoca en los sectores exportadores se contradicen con la política oficial que promueve la venta de productos argentinos en el exterior a través de un tipo de cambio favorable. Dispersión arancelaria, impuestos distorsivos y políticas inestables son algunos de los factores que desalientan a los empresarios cuyas economías se sostienen a través de la exportación, según el punto de vista de la presidenta de la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán, Ana María Andriani. Otros obstáculos, según la empresaria, son el atraso considerable que las compañías deben soportar para cobrar los reintegros a las exportaciones y los altos costos de los servicios operativos. Andriani sostiene que se deben resolver problemas básicos como son los canales de acceso y de conectividad terrestre y la atención de las nuevas demandas tecnológicas del transporte marítimo. Las PyME deben sortear otros inconvenientes, como la falta de financiamiento para exportar.
Luis Cebe, presidente de la Zona Franca Tucumán, opina que se debería fortalecer el funcionamieto de la Aduana Tucumán. "Se desalienta la realización de operaciones desde la provincia, prefiriéndose su realización desde una zona cercana al puerto donde no habrá problemas con fletes permisionados, garantías, falta de organismos intervinientes, zonas primarias, duplicación de servicios, etcétera", remarca.
Desde Scania -la principal empresa exportadora de nuestra provincia- se enfatiza en los inconvenientes que provocan a sectores exportadores determinadas reglamentaciones, principalmente de la DGI. Según Rodolfo Chaves, gerente de Economía de Scania Producción Tucumán, los métodos establecidos por la ley de Argentina no están alineados con los métodos de los otros países en los que las empresas operan. En este marco, las empresas a modificar sus esquemas de fabricación e intercambio con la sola finalidad de poder cumplir con las legislaciones de los países en donde operan.
El citricultor Daniel Lucci, uno de los principales exportadores de limones de Tucumán, apunta sus dardos contra los cortes de rutas y la competencia desleal que se genera en el sector a través de la evasión fiscal y el trabajo en negro. Incluyó entre los aspectos negativos a los impuestos distorsivos provinciales, como la Ley de Sellos y la de Ingresos Brutos sobre las actividades primarias. A nivel nacional, el empresario cuestionó a "los impuestos deformantes, como el de Ganancia Mínima Presunta, que se paga aunque no se gane".
Pese a este cúmulo de dificultades, el director ejecutivo de la Fundación ExporAr, Marcelo Elizondo, cree que son más los aspectos favorables que hoy ofrece el país para la exportación que las desventajas.
Entre el desaliento y los objetivos estratégicos, es claro que los exportadores tucumanos muchas veces se sienten impotentes; la batalla por enfrentar a tantos desafíos muchas veces es a solas, con poco apoyo oficial y sin cuartel.

440 millones
de dólares sumaron las exportaciones de Tucumán en 2004 (11º lugar en el país)

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