15 Julio 2002 Seguir en 
PARIS.- Un joven ultraderechista francés, mezclado entre la multitud que celebraba ayer la fiesta nacional francesa, intentó asesinar de un disparo de arma de fuego al presidente Jacques Chirac durante el tradicional desfile del 14 de julio en los Campos Elíseos de París. El mandatario salió ileso del atentado perpetrado por Maxime Brunerie, de 25 años, quien fue detenido de inmediato. El joven fue al desfile con una carabina calibre 22 disimulada en un estuche de guitarra, y disparó contra Chirac cuando este iniciaba la bajada de la Avenida de los Campos Elíseos en su auto oficial. Brunerie, catalogado por la policía francesa como mitómano de extrema derecha, admitió que tenía intenciones de matar a Chirac y suicidarse inmediatamente. Ayer mismo fue trasladado a un establecimiento psiquiátrico.
Rápida reacción
Testigo cercano de este episodio fue Mohamed Chelali, de 50 años, un turista franco-canadiense que logró aferrar el arma de Brunerie mientras otros espectadores forcejeaban con el joven. "Chirac pasaba en su vehículo oficial cuando sentí un movimiento de gente a mi lado derecho. Entonces vi, a unos dos metros de distancia, a un hombre que apuntaba al presidente", declaró. "Un espectador golpeó la mano del tirador mientras yo agarraba una parte del arma, de la que cayó una pieza metálica. Un tercer hombre agarró el fusil por la parte superior", explicó. "El joven se negaba a soltar su arma y no hablaba. Sujetábamos su carabina mientras que otro lo agarraba por el cuello", agregó. Dos policías vestidos de civil, ubicados detrás de las vallas, intervinieron para controlar al individuo y colocarlo en el suelo. Lo esposaron y lo llevaron.
Un hecho casi inadvertido
El fallido atentado pasó inadvertido para la mayoría del público presente en el tradicional desfile, que este año contó con la presencia de representantes de los bomberos de Nueva York y de 300 cadetes de la Academia de West Point. Más de 5.000 militares, 100 aviones y helicópteros y 250 vehículos blindados desfilaron frente al presidente Chirac para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución Francesa de 1789. La ceremonia se inició con la llegada del jefe de Estado, a bordo de un jeep, bajando por la avenida desde el Arco del Triunfo, acompañado por 270 jinetes de la Guardia Republicana. La tribuna de honor fue instalada en la Plaza de la Concordia. Unos 50 gendarmes, apodados los "mosqueteros", y policías de élite garantizan la seguridad del presidente francés. (AFP/Reuter/TELAM-SNI)
Rápida reacción
Testigo cercano de este episodio fue Mohamed Chelali, de 50 años, un turista franco-canadiense que logró aferrar el arma de Brunerie mientras otros espectadores forcejeaban con el joven. "Chirac pasaba en su vehículo oficial cuando sentí un movimiento de gente a mi lado derecho. Entonces vi, a unos dos metros de distancia, a un hombre que apuntaba al presidente", declaró. "Un espectador golpeó la mano del tirador mientras yo agarraba una parte del arma, de la que cayó una pieza metálica. Un tercer hombre agarró el fusil por la parte superior", explicó. "El joven se negaba a soltar su arma y no hablaba. Sujetábamos su carabina mientras que otro lo agarraba por el cuello", agregó. Dos policías vestidos de civil, ubicados detrás de las vallas, intervinieron para controlar al individuo y colocarlo en el suelo. Lo esposaron y lo llevaron.
Un hecho casi inadvertido
El fallido atentado pasó inadvertido para la mayoría del público presente en el tradicional desfile, que este año contó con la presencia de representantes de los bomberos de Nueva York y de 300 cadetes de la Academia de West Point. Más de 5.000 militares, 100 aviones y helicópteros y 250 vehículos blindados desfilaron frente al presidente Chirac para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución Francesa de 1789. La ceremonia se inició con la llegada del jefe de Estado, a bordo de un jeep, bajando por la avenida desde el Arco del Triunfo, acompañado por 270 jinetes de la Guardia Republicana. La tribuna de honor fue instalada en la Plaza de la Concordia. Unos 50 gendarmes, apodados los "mosqueteros", y policías de élite garantizan la seguridad del presidente francés. (AFP/Reuter/TELAM-SNI)







