15 Julio 2002 Seguir en 
"La canción, desde tiempos inmemoriales, ha acompañado al hombre en las más diversas circunstancias: en la alegría y la tristeza, en la siembra y la cosecha, en la paz y la guerra, en el amor y el desamor, en la vida y la muerte.He aquí, entonces, cinco seres que a ella le han puesto alas, cinco artistas que se comprometieron con su gente y su tiempo, y a través de su música dejaron su legado para que sea transmitido de generación en generación. ¿Cuántos son, por ejemplo, los peruanos que no conocen hoy La Flor de la Canela? ¿Qué chileno no entonó alguna vez Gracias a la vida o Te recuerdo Amanda? ¿Quién en la Argentina no cantó en algún fogón Luna tucumana? ¿O qué uruguayo no coreó los versos de A desalambrar en cierto momento? Asimismo, estos y otros clásicos, como pájaros, han atravesado valles, ríos y montañas para instalarse, también, en la memoria de otros pueblos.
Antes de que el lector aborde las páginas de Las cuerdas vivas de América, me veo en la necesidad de explicarle el porqué de la elección de estas figuras, cuál fue el criterio que se usó y cómo fue el proceso de decantación. Por cierto, no debe soslayarse que en cualquier selección, del tema que fuere, hay un sesgo subjetivo y -por qué no manifestarlo- también un dejo de arbitrariedad.Desde el vamos, los cinco se ?emparientan? en su condición de sudamericanos; en el hecho de que son autores y compositores de la mayor parte de su obra, la que, por otra parte, interpretan en un mismo idioma: el español. Esta última característica viene a explicar el porqué de la no inclusión de ningún artista brasileño, habiendo tantos y tan valiosos en ese país.
Pero claro que existen, tal vez más sutiles, otros puntos de contacto. Veamos:
1) Todos ellos, quien más quien menos, y con diversas circunstancias como aliadas, traspasaron fronteras: su obra no sólo es conocida en casi todos los rincones de América Latina, sino que también han logrado atravesar océanos.
2) Cuatro de estos músicos tuvieron problemas con gobiernos intolerantes y dictaduras: a Violeta Parra, en vida, la ignoraron y no recibió la más mínima ayuda oficial en el momento que más la precisó; Atahualpa Yupanqui fue sometido a torturas durante el gobierno del general Juan Domingo Perón, y la persecución que sufrió posteriormente lo llevó al destierro; Daniel Viglietti sufrió un período de arresto y, al tiempo de ser liberado, debió marchar a un exilio que duró más de una década; y lógicamente está el caso más extremo de Víctor Jara, a quien la siniestra dictadura del general Augusto Pinochet le hizo pagar su compromiso con la propia vida.
3) Si bien no pertenecieron a la misma generación y sus orígenes y condiciones sociales fueron my diferentes, varios de estos cinco creadores se conocieron y, en algunos casos, trabaron amistad. Asimismo, los caminos que recorrieron sus canciones en cierto momento se entrecruzaron: Viglietti llegó a grabar canciones de Violeta y de Yupanqui; Jara también interpretó temas de Violeta y del propio Viglietti; y Chabuca Granda dedicó uno de sus ciclos A los motivos de la muerte de Violeta Parra, por citar algunos casos".
Antes de que el lector aborde las páginas de Las cuerdas vivas de América, me veo en la necesidad de explicarle el porqué de la elección de estas figuras, cuál fue el criterio que se usó y cómo fue el proceso de decantación. Por cierto, no debe soslayarse que en cualquier selección, del tema que fuere, hay un sesgo subjetivo y -por qué no manifestarlo- también un dejo de arbitrariedad.Desde el vamos, los cinco se ?emparientan? en su condición de sudamericanos; en el hecho de que son autores y compositores de la mayor parte de su obra, la que, por otra parte, interpretan en un mismo idioma: el español. Esta última característica viene a explicar el porqué de la no inclusión de ningún artista brasileño, habiendo tantos y tan valiosos en ese país.
Pero claro que existen, tal vez más sutiles, otros puntos de contacto. Veamos:
1) Todos ellos, quien más quien menos, y con diversas circunstancias como aliadas, traspasaron fronteras: su obra no sólo es conocida en casi todos los rincones de América Latina, sino que también han logrado atravesar océanos.
2) Cuatro de estos músicos tuvieron problemas con gobiernos intolerantes y dictaduras: a Violeta Parra, en vida, la ignoraron y no recibió la más mínima ayuda oficial en el momento que más la precisó; Atahualpa Yupanqui fue sometido a torturas durante el gobierno del general Juan Domingo Perón, y la persecución que sufrió posteriormente lo llevó al destierro; Daniel Viglietti sufrió un período de arresto y, al tiempo de ser liberado, debió marchar a un exilio que duró más de una década; y lógicamente está el caso más extremo de Víctor Jara, a quien la siniestra dictadura del general Augusto Pinochet le hizo pagar su compromiso con la propia vida.
3) Si bien no pertenecieron a la misma generación y sus orígenes y condiciones sociales fueron my diferentes, varios de estos cinco creadores se conocieron y, en algunos casos, trabaron amistad. Asimismo, los caminos que recorrieron sus canciones en cierto momento se entrecruzaron: Viglietti llegó a grabar canciones de Violeta y de Yupanqui; Jara también interpretó temas de Violeta y del propio Viglietti; y Chabuca Granda dedicó uno de sus ciclos A los motivos de la muerte de Violeta Parra, por citar algunos casos".







