15 Julio 2002 Seguir en 
La reciente iniciativa municipal de cambiar los nombres de las avenidas Siria y República del Líbano ha desatado una polémica: colectividades que se sienten agraviadas, vecinos que consideran que sufrirán diversos inconvenientes administrativos, etcétera.
Nos parece que, más allá de tales argumentaciones -todas atendibles- debiera instaurarse el principio general de no modificar las denominaciones de las calles, avenidas y paseos de la ciudad. Los nombres, por la razón que fuere, ya están establecidos y forman parte de la realidad urbana. Corregirlos solamente complica las cosas (papeles y cartelería comercial, notificaciones judiciales y administrativas, reparto de correspondencia) y hiere susceptibilidades.
Lo que sí sería necesario es que, cuando se impone una denominación, se lo haga en forma debidamente estudiada y fundada en todo sentido. No estaría de más resucitar aquella Junta Municipal de Nomenclatura que existió décadas atrás y cuyos integrantes, en forma honoraria, asesoraban al Concejo Deliberante en este tema, que tiene más incidencia general de la que suponemos.
Nos parece que, más allá de tales argumentaciones -todas atendibles- debiera instaurarse el principio general de no modificar las denominaciones de las calles, avenidas y paseos de la ciudad. Los nombres, por la razón que fuere, ya están establecidos y forman parte de la realidad urbana. Corregirlos solamente complica las cosas (papeles y cartelería comercial, notificaciones judiciales y administrativas, reparto de correspondencia) y hiere susceptibilidades.
Lo que sí sería necesario es que, cuando se impone una denominación, se lo haga en forma debidamente estudiada y fundada en todo sentido. No estaría de más resucitar aquella Junta Municipal de Nomenclatura que existió décadas atrás y cuyos integrantes, en forma honoraria, asesoraban al Concejo Deliberante en este tema, que tiene más incidencia general de la que suponemos.







