Las relaciones peligrosas

Por Angel Anaya.

11 Junio 2005
BUENOS AIRES.- Cuando el enemigo es demasiado fuerte, lo conveniente es aliarse con él, sostenía el genio de Karl von Clausewitz en su tratado sobre la guerra. Tal vez sea esa la doctrina que llevó a Kirchner en Santa Fe a idealizar las protestas sociales que están jaqueando al gobierno. Otra explicación política es muy difícil de hallar aquí, en medio de la gran conflictividad de todos los colores que está poniendo sitio a cientos de miles de porteños. También es difícil calcular el grado de tensiones que puede alcanzar el proceso electoral del ansiado plebiscito legislativo cuya campaña debería comenzar, de acuerdo con la normativa legal, el 7 de julio. Pero las reglas de poco sirven entre nosotros cuando no son respetadas por sus más altos ejecutores. Si no, que lo diga la Cámara de Diputados, donde la mayoría oficialista dejó sin quórum la sesión en que debía tratarse el aumento de tarifas de peajes y portuarias. Ello permitió que la decisión del Poder Ejecutivo tuviera sanción ficta o tácita, a pesar de que el artículo 82 de la Constitución la excluya expresamente. Por cierto que un debate sobre ese tema, que aguardaba desde hace dos meses, no se hubiera llevado bien con el discurso oficial de maltrato al problema de las tarifas públicas durante el tiempo preelectoral. La consecuencia inmediata será un planteo de inconstitucionalidad ante la Justicia, anunciado por la minoría en la frustrada sesión especial que había solicitado para discutir el demorado asunto.

El presidente suizo
Más clara y prudente ha sido la decisión de aprobar el mecanismo financiero para impedir o, al menos, reducir el ingreso de capitales especulativos que pueden alterar las previsiones económicas, especialmente la sobrevaloración del dólar que beneficia a las exportaciones. Se trata, y esto es lo esencial, de evitar que el Banco Central deba emitir más pesos, con riesgo inflacionario, para seguir manteniendo al signo norteamericano a su actual nivel, como consecuencia de su mayor ingreso golondrina. Las opiniones son muy contradictorias cuando se trata de aclarar si la medida perturbará o no las inversiones productivas, cuestión esta que en la cartera económica no termina de definirse, al reconocerse que se trata de una fórmula que puede modificarse de acuerdo con la marcha de sus efectos; es decir, que debe definírsela como una cura en salud con muy diversos resultados en los pocos países que la adoptaron.
A Kirchner la decisión de Roberto Lavagna le pareció tan necesaria y perfecta, que presidió su anuncio en la Casa Rosada; de este modo, demostró su perfil de presidente suizo, tan opuesto al que aparece en las tribunas electoralistas. (De nuestra Sucursal)

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