Por año, la deuda bajaría $ 430 millones promedio

Según el ministro de Economía, el pasivo acumulado en los últimos años sólo sirvió para financiar gastos corrientes.

12 Junio 2005
Si uno intenta sintetizar en dos palabras la situación de Tucumán y su alto endeudamiento público, calculado en $ 3.100 millones, aquellos dos términos serían: "plata perdida".
El pasivo existente no se corresponde con el que tendría que tener una provincia con 1,3 millón de habitantes y cuyos servicios esenciales (seguridad, salud o educación) no funcionan como la comunidad quisiera. En síntesis, el Estado gastó dinero, pero no le mejoró la calidad de vida a los tucumanos. Ese es el pensamiento del ministro de Economía, Jorge Jiménez, al hablar de las razones por las cuales creció la deuda pública provincial.
La pesada herencia financiera, término concebido por cada uno de los gobernadores que se instalaron en la Casa de Gobierno, tras el retorno a la democracia en 1983, fue acumulada por las necesidades del Estado de financiar gastos corrientes más que inversión pública. En ciclos económicos recesivos, el Estado salió al mercado a pedir dinero (en su mayor parte en dólar) y con el crack económico de fines de 2001, la deuda pública tucumana se triplicó.
Sin embargo, los efectos arrastre de tan elevado endeudamiento lo sienten hoy los tucumanos y, tal vez, las futuras generaciones no podrán eludir sus consecuencias. "Ante un problema estructural, como el de la deuda, en el Gobierno no podemos generar rebajas en los impuestos porque se produciría un problema de caja", aclaró el ministro de Economía. En ese marco, consideró que si el Estado disminuye la carga tributaria, es posible que se resienta la capacidad de pago de la provincia y, en consecuencia, volvería el fantasma del déficit en las cuentas públicas.
El peso de la deuda es tal que el promedio anual para atender los servicios (amortización del capital e intereses) es equivalente a lo que el Estado destina por ejercicio para su plan de trabajos públicos: $ 430 millones.
Por eso Jiménez consideró que lo fundamental es atender a dos frentes que se resienten por el alto endeudamiento. "Por un lado tenemos que seguir invirtiendo en educación para tener un basamento futuro de buenos recursos humanos. Por otro lado, es necesario que Tucumán destine más recursos para las obras de infraestructura básica, porque resulta imprescindible reconstruir la provincia", manifestó el conductor de Economía. ¿Cuántos años le demandaría a Tucumán dejar en el pasado a su deuda pública? De acuerdo con un informe del Ministerio de Economía, Tucumán necesita de 13 años para cancelarla. "Es un plazo ideal pero hacia esa meta estamos avanzando", justificó Jiménez. "Hoy por hoy, la gestión del gobernador José Alperovich está intentando cambiar deuda mala por deuda buena, es decir, estirar los plazos de pago, pero con tasas más bajas", explicó.
Ante un escenario fiscal favorable, las tentaciones para aumentar el gasto son mayores. Sobre esto, el ministro sigue la teoría de que "no hay libertad en el dinero". "Debe generarse una cultura interna en el Estado de que al dinero de los tucumanos no hay que despilfarrarlo y, en eso, el gobernador ya dio instrucciones", puntualizó.
Jiménez no le teme a un nuevo endeudamiento, como el que se pretende acordar con organismos internacionales. Pero aclaró que los préstamos a tomar "tienen que ser volcados, estrictamente, a las obras públicas".

El impacto en la vida cotidiana de la gente
Por Ana Maria Cerro - Decana de la FAcultad de Economia y Administracion de la Unsta
Cuando se analiza la deuda pública debe considerarse al menos cuatro elementos. En primer lugar, se debe conocer cuál es la magnitud de la deuda con relación a la capacidad de generar recursos. Lo usual es computar la ratio deuda/PBI actual y proyectarla hacia el futuro. Para el caso de Argentina, la deuda pública sobre PBI para 2004, la ubican en torno al 120% (luego del canje de deuda). En Tucumán, también para 2004, la deuda alcanzó casi un 150% de los recursos totales.
En segundo lugar, importa el perfil de dicha deuda. No es lo mismo que el endeudamiento esté concentrado en el corto plazo y en moneda extranjera, que esté distribuido en el mediano y largo plazo y en moneda nacional. En economía se denomina "pecado original" al hecho de que los países emergentes solo consiguen financiarse en el corto plazo y en moneda extranjera generando vulnerabilidad en sus economías.
En tercer lugar, es importante establecer en qué se gastaron los fondos que originaron la deuda. No es lo mismo que se hayan destinado a inversión con alta rentabilidad social, lo que sube las probabilidades de repago de la deuda, que haberlos asignado a gastos corrientes, con la dificultad para servir la deuda.
El cuarto elemento a tener en cuenta es la tasa de interés pactada, ya que influye sobre los servicios de la deuda.¿Cómo impacta una alta deuda en la vida cotidiana de los ciudadanos? Hay dos canales. El primero es el canal tributario. La deuda se puede pensar como impuestos en el futuro. Esto es, si el superávit fiscal no crece, habrá que subir la presión impositiva para pagar los servicios de la deuda. El otro canal es el del gasto público. Si el gobierno no quiere recurrir a aumentos de impuestos, tendrá que dedicar menos recursos a los servicios que brinda al ciudadano (educación, salud, seguridad, justicia) lo que implica menores cantidades de ellos o menor calidad.

El acceso restringido a informes públicos
Por Liliana M. de Barbieri - Profesora de Economia de la UNT
A fines de 2001, la deuda pública consolidada de Tucumán representaba un 118% del total de recursos provinciales. Hasta ese entonces gobernaba la Ley de convertibilidad. En 2002 parte de los valores adeudados fueron pesificados, parte se cotizaron a dólar mercado libre y una parte quedó en trámite de canje con el gobierno nacional. Operatoria que se habría concluido a fines de 2003. De lo que se conoce, a fines de 2004 la deuda consolidada provincial alcanzaba un 156% de los recursos totales provinciales.
La refinanciación de la deuda y los compromisos asumidos por la provincia a futuro es información de "acceso restringido" aunque se diga que es pública y que hay mayor transparencia en las cuentas estatales. Para evitar incrementar el endeudamiento, Tucumán debe obtener un excedente fiscal positivo para cubrir el servicio de la deuda ya comprometido. En 2005 y luego de haber obtenido un refinanciamiento benigno, la actual gestión no tendrá incentivos para gastar menos y no endeudarse. Por eso, supuestamente, es que se implementó un nuevo acuerdo de comportamiento fiscal: la Ley de Responsabilidad Fiscal, que intenta preservar el equilibrio financiero bajo determinados parámetros de endeudamiento u obtener superávit primario de no cumplirse los mismos.
Suponemos que si Tucumán va a solicitar nuevos préstamos será para destinarlos a inversiones cuyo retorno beneficie a toda la sociedad. La inversión pública como privada es de suma importancia para que Tucumán logre un desarrollo sostenible en el tiempo. Si el nuevo endeudamiento no se dirige a financiar gastos corrientes y sí a mejorar la infraestructura básica necesaria, rutas, escuelas, hospitales, agua potable o redes de desagües, bienvenido sea. Para que esto último suceda y no quede como que hay deuda sin obras como en el pasado será muy importante el control y la movilización de la comunidad.

Un elevado nivel de obligaciones influye negativamente en los agentes de la economía
Por José J. Bercoff - PROF. Teoria monetaria de la UNT
Las experiencias de la provincia en las últimas décadas con respecto a los altos niveles de endeudamiento del sector público han sido nefastas. Los continuos déficits fiscales ocasionaron múltiples efectos negativos para Tucumán: bajas tasas de inversión, alta presión tributaria, bajas tasas de crecimiento, caída de la calidad de vida y atraso relativo a otras provincias.Elevados niveles de deuda influyen negativamente en las expectativas de los agentes económicos, consumidores o inversores. Dado que la deuda debe cancelarse eventualmente, éstos descuentan una mayor presión tributaria, ya sea actual o futura, para hacer frente a los vencimientos. En este contexto, lograr disminuir los elevados niveles de deuda provincial impactarán favorablemente en el funcionamiento y en la eficiencia de la economía. De ahí que los inusuales rendimientos fiscales positivos de Tucumán, que llevaron a que la Provincia tenga superávit en sus cuentas públicas, abrían la posibilidad de torcer el rumbo de la decadencia que se viene recorriendo desde hace tantos años.
Sin embargo pareciera que las pasadas experiencias de crisis, potenciadas por los altos niveles de deuda, no han hecho suficiente mella en las autoridades y lamentablemente la Provincia sigue con su firme política histórica de recurrir a préstamos para financiar algunos de sus programas en lugar de rechazar las ofertas de nuevo endeudamiento.
El objetivo de las autoridades debería ser prioritaria en este punto. Disminuir la deuda y no aumentarla. Esta es la política que posibilitará aumentos en los niveles de inversión, disminución del desempleo y aumento en los indicadores de calidad de vida en el mediano y largo plazo.
Pareciera que se subestima los perniciosos efectos que un sistema tributario basado en impuestos distorsivos tiene en el atraso de la economía. En la medida en que no se encare un plan de profunda reforma en este sentido, Tucumán seguirá ostentando mediocres niveles de desarrollo económico. El mantener una elevada deuda no ayuda a que esta reforma sea plausible y posterga el mejoramiento económico.
Los bajos niveles de desarrollo económicos con los que se conviven actualmente son consecuencia directa de las políticas llevadas a cabo durante las últimas décadas por los sucesivos gobiernos y no por efecto de supuestos ajustes nunca realizados (prueba de esto es que la deuda siempre fue en aumento). Si se pretende que Tucumán vuelva a ocupar un lugar de privilegio en la región y en el país se debe modificar las conductas que provocaron su caída y atraso. Se debe aprovechar la coyuntura actual y disminuir fuertemente los altos niveles de endeudamiento y realizar las reformas pendientes. De otra forma los resultados que Tucumán experimentará serán los mismos que los vividos hasta ahora.

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