El pensamiento positivo, soporte de las empresas

Los patrones de comportamiento, como el buen humor, la autoestima, el optimismo y la atención, facilitan la adaptación.

12 Junio 2005
Por Graciela Chamut, docente de la UNSTA

Desde sus inicios la Psicología se ha centrado en los aspectos negativos y patológicos, de la personalidad humana, sus defectos y las conductas disfuncionales. Este énfasis en el trastorno y la patología, centrado en conflicto, pasó a la Psicología Organizacional, que se enfocó en el malestar de los empleados.
El interés por resolver problemas hizo olvidar lo importante que resulta poner el foco de atención en las características positivas de las personas. Al ponerse el acento en los conflictos laborales, el ausentismo, el estrés, se dejó de lado el enfoque positivo centrado en los recursos laborales y su potencial motivador. Hoy existe la necesidad creciente de una aproximación positiva, más novedosa y emergente, que se centre en las fortalezas del empleado y del funcionamiento organizacional óptimo.
La empresa moderna espera que sus empleados sean proactivos, muestren iniciativa personal, sean colaboradores, estén motivados, se interesen por su autodesarrollo y tengan un alto compromiso con la excelencia. Valora los rasgos individuales positivos, como optimismo, esperanza, creatividad, responsabilidad, conducta emprendedora. La volatilidad del entorno y de los mercados impacta en las empresas, generando cambios en los puestos de trabajo, en la seguridad, la salud y el bienestar de los empleados.
La Psicología Positiva se define como el estudio del funcionamiento humano óptimo, con el objetivo de trabajar en la construcción de cualidades positivas.
La gestión de las emociones positivas (felicidad, paz interior, sensación de satisfacción y logro, placer, éxito), la capacidad de resistencia, la autenticidad de las relaciones sociales en el trabajo, la esperanza, la autoeficacia y la autodeterminación, generaron en las organizaciones una importante retroalimentación, con mejoras en la calidad y la productividad de su gente. Entre las características de las personas positivas están los afectos positivos, el autocontrol, la capacidad de cooperación, la sensación subjetiva de bienestar, la espiritualidad, la integridad ética y el trabajo satisfactorio.

Competencias
El Comportamiento Organizacional Positivo (POB, por sus iniciales en inglés), es el estudio científico del funcionamiento óptimo de las personas y de los grupos en las organizaciones y su gestión efectiva. Se enfoca en el estudio y la aplicación de recursos y competencias humanas, que pueden ser medidas, desarrolladas y gestionadas con el objetivo de mejorar el desempeño en las organizaciones. Se ocupa de la mejora de calidad de vida laboral, optimizarla y potenciarla. Así surgen organizaciones "sanas", que mejoran la salud psicosocial, el bienestar y la satisfacción de los empleados, consiguiendo que éstos experimenten satisfacción, crecimiento, y gozo en el ambiente laboral.
Si las personas sanas son aquellas capaces de disfrutar del trabajo y del ocio, un gran momento se experimenta cuando uno es capaz de un esfuerzo en pos de un logro.

Optimismo, ante todo
Las empresas reconocen la importancia de no poner como vendedor a una persona depresiva. Muchos se preguntan cómo mejorar la aptitud de una persona que sin ser negativa, no es tan positiva. Partiendo de las características de las personas positivas, sus capacidades y habilidades, se trabaja en clasificar las fortalezas y virtudes individuales, medirlas, comprenderlas, incrementarlas. Y también considerar la posibilidad de extenderlas hacia el resto del personal. Las emociones positivas como alegría, interés, orgullo por la tarea bien hecha, capacidad de compartir, el deseo de integrarse, hacen prever los buenos resultados futuros.
Aunque sean momentáneas esas emociones funcionan construyendo y aumentando recursos personales duraderos, que pueden ser utilizados a posteriori. Estos patrones de comportamiento (buen humor, autoestima, energía, confianza, optimismo y atención), aumentan el bienestar físico y psíquico y facilitan la adaptación ante las adversidades; son beneficiosas para la persona, el grupo y la organización, ya que se comparten, se contagian.
Toda organización cuenta con personas positivas que en muchos casos son verdaderos líderes, formales o informales. El desafío es que sólo las empresas sanas, positivas, logran mantener estas personas en el nivel óptimo de sus capacidades.

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