El próximo centro cultural

Un criterio positivo sobre el Museo de Bellas Artes.

02 Abril 2002
Semanas atrás, nos congratulamos de que se estuvieran realizando trabajos de restauración en el local donde funcionó varios años el Museo Provincial de Bellas Artes, en 9 de Julio primera cuadra. Posteriormente, autoridades de la Secretaría de Cultura y de la Secretaría de Obras Públicas informaron sobre los ambiciosos alcances de dichas obras, cuya primera etapa se planea inaugurar en julio.
Se trata de instalar allí un centro cultural, que además de salas de exposiciones, posea una librería, un bar y un centro de convenciones. De acuerdo con lo que se explicó en la entrevista, el patrimonio del Museo permanecerá exhibido en la Casa de Cultura de la calle San Martín, mientras la actividad plástica de calle 9 de Julio se ceñirá a muestras transitorias y de arte contemporáneo.
El propósito, de acuerdo con lo que expresó el secretario de Cultura, es transformar al museo en el centro cultural de la provincia por excelencia.
El criterio parece acertado. En primer lugar, debe mirarse con beneplácito que ese edificio se recupere para las actividades del espíritu y termine así su situación de cierre y abandono. Como lo hemos subrayado en otras oportunidades, se trata de un inmueble de mucha significación dentro del patrimonio arquitectónico de Tucumán, que a todos interesa ver reparado y utilizado en beneficio de la comunidad.
De esa manera se procede en otros centros urbanos del país -y sobre todo del extranjero-, cuando que se toman las medidas para que los edificios valiosos, sin alterar su aspecto exterior, perduren en el tiempo sirviendo a los destinos que marquen las cambiantes necesidades de cada medio. Mucho más si, como en este caso, realza el valor del inmueble su céntrica ubicación.
Debe señalarse también como positivo el hecho de que se prevean otras actividades posibles, además de las relativas a exposiciones artísticas. Es conocido que actualmente los museos están acondicionados para convertirse en sitios más atractivos para el público, ofreciendo otros servicios y otras posibilidades. La instalación de la librería que se anuncia, así como la de un bar y la de una sala de convenciones, parecen recursos adecuados para despertar interés en el público y sin duda habrán de funcionar.
Es de creer que la librería incluirá un sector destinado a la producción impresa de los autores tucumanos. Cabe recordar que, en las épocas en que el inmueble estaba activo, existía sobre su costado izquierdo un pequeño local destinado a ese rubro, que cerró al clausurarse el museo, y cuya ausencia es muy lamentada por los escritores de nuestro medio, que tienen escasa posibilidad de mantener exhibidos sus libros en la actualidad.
Interesa, entretanto, consignar como deseable que toda la obra en cuestión, ya iniciada, se lleve a cabo sin detenciones y hasta su terminación. De acuerdo con lo que se informa, el área museo y fachada se inaugurará en julio. Es de esperar que la segunda parte (sala de convenciones, refacción de cúpula y vitrales) también se realice efectivamente y no quede en anuncio, como es tan frecuente. No debe olvidarse que la cúpula y los vitrales son elementos fundamentales dentro de la arquitectura de ese inmueble, y que por tanto resulta premioso que queden en las condiciones adecuadas a la mayor brevedad.
Y también es de esperar, por fin, que el público tucumano responderá con su concurrencia, como siempre, a esta nueva posibilidad que se le ofrecerá cuando concluyan los trabajos de referencia. La habilitación de un local de este tipo debe servir para demostrar que, aun en medio de la tremenda crisis, siguen vivas aquellas inquietudes culturales que han caracterizado desde siempre a nuestra ciudad y que la dotan de una personalidad singular en el interior de la Argentina. No debe olvidarse que, finalmente, en la vida cultural reside nuestra gran fuerza.

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