En Jerusalén aún hay afiches electorales de Benjamín Netanyahu y Donald Trump posando frente a aviones de caza, símbolos de la guerra contra Irán. Pero luego de los resultados adversos para ambos en las urnas, ninguna promociona ya la alianza entre Israel y Estados Unidos. La votación de octubre en Israel no permitió al bloque del primer ministro obtener una mayoría absoluta. Y esta semana, los republicanos del presidente estadounidense fueron superados en las elecciones de medio mandato por sus rivales demócratas, que abogan por una postura más dura hacia Israel.
Al analizar la debacle republicana, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, enumeró cuatro formas de recuperar votantes, entre ellas poner fin a la guerra con Irán y cambiar la “relación con Israel”.
Trump no discrepó. Justo durante la votación el martes, dijo que había acordado con Netanyahu poner fin a los 3.800 millones de dólares en ayuda militar anual de Estados Unidos a Israel para finales de este año, una decisión que vinculó al clima político estadounidense.
Las elecciones consecutivas parecen, para muchos observadores, un punto de inflexión, con Israel incapaz de dar por sentado el amparo del país más poderoso del mundo.
“Es una nueva era. La confluencia de la guerra de Gaza y la guerra con Irán ha cambiado la forma en que los estadounidenses comunes y corrientes --no personas especialmente preocupadas por el conflicto israelo-palestino- ven a Israel”, explica Yael Sternhell, experta en Estados Unidos de la Universidad de Tel Aviv.
Las encuestas muestran que la percepción de Israel por parte de los estadounidenses se ha degradado desde la ofensiva israelí lanzada en Gaza en represalia por el ataque sin precedentes del movimiento islamista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023. “Por primera vez, se toma conciencia de que la cuestión no concierne únicamente a los demócratas. Es un problema que afecta a la relación con Estados Unidos”, señala Eli Kowaz, analista en la Fundación de Cooperación Económica, un grupo de reflexión israelí que respalda una solución de dos Estados con los palestinos.
Netanyahu no ha comentado las elecciones estadounidenses ni las declaraciones de Trump sobre la ayuda militar. Pero Amit Segal, un periodista conocido por su proximidad al primer ministro saliente, calificó la situación de “catástrofe” histórica para Israel. Aunque en los últimos meses Netanyahu había señalado la necesidad de que Israel reduzca su dependencia de la ayuda militar estadounidense, los expertos sostienen que el país no está preparado para un corte brusco.







