Una mirada al universo: ¿De qué color son las enanas blancas?

Las estrellas tienen distintos colores, dependiendo de su temperatura. Las más calientes se ven blancas azuladas, otras son blancas, amarillas, naranjas y rojas. Las rojas son las más frías y pequeñas. Estas son las que están formadas y son jóvenes, son las que se dice que están en la secuencia principal. Hay otras que son las gigantes y supergigantes rojas, que son estrellas viejas que están camino a su muerte y se están enfriando. Las gigantes y supergigantes rojas son más brillantes que las rojas de secuencia principal.

A veces se pueden ver los distintos colores a simple vista, pero eso depende de la contaminación atmosférica y de la iluminación del lugar. En un lugar oscuro se pueden ver algunos colores, pero también depende de la visión de cada persona. Con telescopios o con binoculares se pueden distinguir los colores.

Las estrellas evolucionan y mueren. La forma en que mueren depende de su masa. Las que tienen una masa menor a 10 masas solares, cuando se les acaba el combustible que las hace brillar, desprenden sus capas exteriores. Se las ve como una nebulosa, son conocidas como nebulosas planetarias. Lo que queda es una estrella muy pequeña, muy densa. Su tamaño es similar al de la Tierra. Estas son las enanas blancas. Como tienen poco brillo es muy difícil observarlas. En el siglo XIX se descubrió que estrellas muy brillantes, como Sirio y Procyon, tenían compañeras pequeñas pero no se sabía su naturaleza.

Cuando se pudo analizar su luz, en 1910, se descubrió que eran estrellas blancas, muy calientes y poco brillantes. Esto no se podía explicar con lo que se conocía hasta ese momento sobre las estrellas. En 1915, cuando se las pudo observar con espectrógrafos, se confirmó que son muy calientes y que su tamaño es parecido al de la Tierra. En un principio se pensó que el tamaño estaba mal calculado. En 1922 el astrónomo sueco-estadounidense Willem Jacob Luyten usó por primera vez el término “enana blanca”. En 1930, Subrahmanyan Chandrasekhar, un joven astrónomo indio, enunció los primeros resultados que dieron lugar a la teoría moderna sobre las enanas blancas. En 1983 recibió el premio Nobel por sus estudios sobre la estructura y evolución de las estrellas.

Los espectrógrafos son instrumentos que dispersan la luz y permiten analizarla en detalle. Con los grandes telescopios espaciales y terrestres es posible estudiar en detalle las estrellas poco brillantes como las enanas blancas. Las imágenes que se obtienen son en blanco y negro porque los detectores de colores son poco sensibles para hacer estudios precisos. Analizando la luz se puede saber de qué colores se verían si se las pudiese ver a simple vista. Con esta sofisticada técnica se encontró que algunas enanas blancas se verían verdes, rosadas, naranjas, azules y hasta rojo intenso.

Cuando se estudian los objetos del cielo hay que construir modelos que reproduzcan la radiación que se detecta con los telescopios, porque no se puede llegar a ellos para ver cómo son. Los modelos de enanas blancas no pueden explicar esos colores. Lo que se cree es que, debido a su alta gravedad, desintegraron asteroides o sistemas planetarios y capturaron sus materiales. Eso contaminó su superficie con elementos químicos que hace que se las vea de distintos colores.

Este tipo de observaciones, se pueden hacer gracias al avance de la tecnología que se usa en los telescopios como el tamaño de los espejos, los espectrógrafos y los detectores. Las imágenes deben procesarse y ese es un trabajo muy complejo.

Estos son resultados muy nuevos. Hay que seguir observando enanas blancas para poder entenderlos. Se está iniciando una nueva línea de investigación que, quizás, pueda explicar muchas cosas de las enanas blancas y también sobre los objetos con los que interaccionaron. La historia recién empieza.

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