Babasónicos en Tucumán: el piropo al Palacio de los Deportes, varios desmayos y la energía de una banda que no envejece

La banda nacida en 1991 volvió a encontrarse con un público que, 35 años después, sigue respondiendo a sus canciones como si algunas de ellas nunca hubieran dejado de sonar.

BABASÓNICOS EN TUCUMÁN. El piropo al Palacio de los Deportes, varios desmayos y la energía de una banda que no envejece.
BABASÓNICOS EN TUCUMÁN. El piropo al Palacio de los Deportes, varios desmayos y la energía de una banda que no envejece. FOTOS TOMADAS DE INSTAGRAM/@ayelenelixs

Resumen para apurados

  • Babasónicos brindó anoche un show multitudinario en el Palacio de los Deportes de Tucumán para repasar sus éxitos ante un estadio colmado.
  • Pese a la fiesta musical, el intenso calor y la multitud provocaron desmayos y bajas de presión que requirieron la asistencia médica de Cruz Roja y traslados preventivos.
  • Con 35 años de trayectoria, la banda ratificó su vigencia escénica y poder de convocatoria intergeneracional, consolidando su vínculo con el público del norte argentino.
Resumen generado con IA

“Qué bonito anfiteatro este. Ojalá pudiéramos tocar siempre acá. Muy lindo, como el público”. Adrián Dárgelos miró hacia las tribunas del Palacio de los Deportes y resumió en una frase la sensación de Babasónicos durante su paso por Tucumán. Anoche, el lugar que elogió el cantante estuvo colmado: la banda nacida en 1991 volvió a encontrarse con un público que, 35 años después, sigue respondiendo a sus canciones como si algunas de ellas nunca hubieran dejado de sonar.

Fue un recital de contrastes. Entre los temas nuevos y los clásicos, Babasónicos construyó una lista capaz de recorrer distintas etapas de su historia sin convertir el show en un ejercicio de nostalgia. “Putita”, “Irresponsables”, “Y qué” y “Cómo eran las cosas” estuvieron entre los momentos reconocibles, esos en los que el público parece cantar incluso antes de que llegue la primera palabra. También apareció “Fizz”, mientras que “Miau” se convirtió en uno de los grandes festejos de la noche entre los temas más recientes. Quedó pendiente “La Lanza”, uno de esos clásicos modernos que ya forman parte del repertorio afectivo de sus seguidores.

Sobre el escenario, las pantallas ampliaban los movimientos de una banda que encontró distintas maneras de ocupar el espacio. Las miradas se repartieron especialmente entre Dárgelos y Diego Uma, guitarrista de Babasónicos. Uma bailaba con movimientos exagerados, pero controlados y parecía seguir una coreografía propia: desplazamientos medidos, cuerpo controlado, una forma casi calculada de acompañar cada canción. Dárgelos, en cambio, se movía desde otro lugar. Saltaba, levantaba los brazos y se apropiaba del escenario con una energía más instintiva.

Babasónicos en Tucumán: el piropo al Palacio de los Deportes, varios desmayos y la energía de una banda que no envejece

En esa diferencia también podía leerse una parte de la historia de Babasónicos. Una banda que comenzó su recorrido en 1991 y que, en 2026, conserva la capacidad de agotar entradas y llenar un espacio de estas dimensiones. Tres décadas y media después, no necesita elegir entre pasado y presente: puede hacer convivir ambos.

Y también estuvo el calor. El calor tucumano parece haberse convertido en un acompañante habitual de las visitas de Babasónicos. En diciembre de 2022, durante aquel recital en Floresta, el aire parecía insuficiente y la sofocación se convirtió en parte de la experiencia. Anoche, el escenario casi abierto del Palacio de los Deportes y la presencia de los árboles del parque ofrecieron una sensación diferente. Pero una jornada calurosa, sumada a un predio completamente lleno, también dejó sus consecuencias.

Durante el recital, varias personas necesitaron asistencia. Distintas mujeres y algún que otro hombre fueron trasladados hacia el entrepiso ubicado entre la pista principal y el primer piso, donde se encontraban integrantes de Defensa Civil y de la Cruz Roja. Allí fueron atendidos mientras el show continuaba. En uno de los casos, una mujer se desmayó y debió ser retirada en camilla hasta una de las ambulancias contratadas preventivamente por la organización y el predio.

Después, las bajadas de presión continuaron apareciendo entre el público. El calor, la cantidad de personas y la intensidad de un recital que no dio demasiados respiros hicieron que los equipos de asistencia tuvieran trabajo durante buena parte de la noche.

Pero sobre el escenario la historia era otra. Dárgelos seguía saltando, Uma mantenía ese movimiento preciso y las canciones iban enlazando épocas distintas de una misma banda. Babasónicos volvió a Tucumán y encontró un público que, a pesar del paso del tiempo, todavía sabe exactamente cuándo cantar, cuándo saltar y cuándo convertir una canción en un recuerdo compartido.

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