Resumen para apurados
- La artista Marixa Balli reveló en una entrevista en Buenos Aires su pasión por armar rompecabezas de velocidad, pasatiempo en el que compite mensualmente y busca desconectar.
- Comenzó a competir hace dos años y adaptó su casa para la actividad; su fanatismo se viralizó tras faltar a una cena de trabajo en LAM para entrenar con cronómetro.
- Balli participará en noviembre del primer torneo internacional en el país y proyecta lanzar una línea propia de rompecabezas basada en los memes registrados sobre su imagen.
Desde sus comienzos como bailarina clásica en el Teatro Colón, cuando tenía apenas ocho años, hasta su popularidad como vedette, cantante, empresaria y panelista de televisión, Marixa Balli construyó una extensa trayectoria artística. Sin embargo, detrás de su exposición pública hay una pasión que durante años mantuvo puertas adentro: armar rompecabezas.
“Todo lo que tenga que ver con el encastre me gusta. Siempre me gustó armar rompecabezas por velocidad, o el cubo mágico, que lo hacía en dos segundos. Tendría que haber sido arquitecta”, contó la artista en una entrevista con Clarín.
Su historia profesional incluye su paso por el modelaje publicitario, su elección como “Diosa del verano” a los 21 años en el programa Ritmo de la noche, su relación con el cantante cuartetero Rodrigo a los 23, su posterior etapa como vedette en obras de revista como Más pinas que las gallutas y el éxito internacional de La cachaca, estrenada en 1998. En 2005 abrió un local de ropa en La Salada y, años después, una marca de calzado en Flores. En 2022 se sumó como panelista a LAM y actualmente trabaja en el magazine Cortá por Lozano, de Telefe.
Pero mientras todo eso sucedía, también encontraba tiempo para su afición por los puzzles.
Una casa preparada para armar rompecabezas
La pasión de Marixa Balli por este pasatiempo se refleja incluso en la organización de su casa. Tiene pisos blancos para distinguir fácilmente las piezas que se caen, una mesa de vidrio rebatible del tamaño de una cama King Size para poder armar rompecabezas sobre el colchón y distintos espacios destinados a guardar sus accesorios.
También cuenta con lupas, un maletín para llevar de viaje con capacidad para transportar rompecabezas de hasta 1.500 piezas y un sector reservado para los puzzles premium que compra cuando está de viaje.
En las paredes exhibe algunos de sus trabajos más emblemáticos, entre ellos una colección completa dedicada a Marilyn Monroe, otros de Coca-Cola, uno con un paisaje de Nueva York y otro que reproduce las manos del David, la escultura de Miguel Ángel.
Su casa también tiene un cine flotante y una habitación de 100 metros cuadrados donde dispone de una cama solar, una camilla de masajes de piedra jade y una mesa de pool. Actualmente, debido a unas refacciones, se mudó temporalmente a la casa de su madre, que ahora también convive con su colección de rompecabezas.
“Ahora se quiere matar, porque le llené la casa de rompecabezas”, contó entre risas.
El día que se conoció su pasión por los puzzles
El pasatiempo que mantenía en privado salió a la luz el 13 de julio de 2025, cuando todavía trabajaba como panelista en LAM, el programa de Ángel de Brito.
Todo comenzó un viernes por la noche, durante una cena del equipo. Balli avisó a sus compañeros que no podría asistir porque tenía que entrenar: ese domingo participaría de un torneo de rompecabezas. “Se me cagaron de risa”, recordó.
Su entrenamiento consistía en desparramar las piezas sobre una mesa, activar un cronómetro, darlas vuelta, registrar el tiempo que tardaba en completar la tarea y repetir el procedimiento para intentar mejorar su velocidad.
Sus compañeros le pidieron que demostrara que realmente tenía una competencia. Balli aceptó el desafío y, el domingo, publicó fotografías y realizó una transmisión en vivo desde el torneo. La repercusión fue inmediata y su afición se viralizó.
En una de las imágenes que compartió en Instagram aparece junto a su compañera de equipo, sosteniendo un rompecabezas de 500 piezas que habían armado durante la competencia. La ilustración mostraba una moto vintage sobre un fondo amarillo, con puertas y ventanas naranjas y celestes. La publicación llevaba una frase: “Disfrutando de lo que me hace sentir bien”.
De los memes a una línea de rompecabezas
Durante la entrevista, Balli también se refirió a la manera en que su imagen circula en las redes sociales. Sus gestos y expresiones se convirtieron en material para numerosos memes, algo que, asegura, le resulta divertido.
“Los memes me divierten, son muy creativos. Los sacan de mis gestos porque yo soy muy expresiva”, explicó. Además, adelantó que realizó un patentamiento general de los memes que circulan sobre ella y que planea lanzar una línea de cuadernos con esas imágenes en sus páginas y también una colección de rompecabezas.
Sin embargo, aclaró que no le gusta que la reduzcan a una de sus canciones más conocidas. Cuando escuchó que dos hombres la identificaban como “la de La cachaca”, respondió: “No soy una cachaca con patas”. Y agregó: “Me doy cuenta en qué tono me dicen las cosas y si me lo dicen en tono forrito me da por las pelotas. Sé muy bien en qué momento tirarles una mirada para que se ubiquen”.
Tres horas de puzzles y una competencia internacional
Los domingos por la mañana suelen ser su momento preferido para esta actividad. Se levanta alrededor de las ocho y dedica al menos tres horas a armar rompecabezas. En otras etapas de su vida, cuando no trabajaba todos los días en televisión, podía pasar hasta tres jornadas seguidas encerrada en su casa para terminar uno.
El más grande que completó tenía 4.000 piezas. Balli asegura que cuenta con una buena memoria visual y que su principal secreto es estudiar detenidamente la imagen antes de comenzar a encastrar.
“Es el momento en el que conecto conmigo y con nada más. Entro como en alfa, me brindo plenamente a un momento de felicidad. Es como mi cuota de chocolate, el momento que yo digo 'me lo merezco'. Por eso nunca falto a los torneos”, explicó.
También hizo una aclaración sobre el lugar que ocupa esta actividad en su vida: “El rompecabezas en mi vida no es algo que tape otras falencias, para mí no es como una terapia. Si necesitás terapia tenés que ir al psicólogo o al psiquiatra, porque el dolor hay que transitarlo”.
Balli participa una vez al mes en competencias, una actividad que comenzó hace dos años. Al principio, los encuentros se realizaban en el Club Leones, en el barrio porteño de Balvanera. Allí competía en la categoría individual y también en pareja con su prima.
“Era divino porque era en un club de barrio chiquitito, éramos noventa personas, nos conocíamos como si fuéramos un pueblo”, recordó.
La situación cambió después de que su participación en los torneos se hiciera conocida. Según contó, el organizador le explicó que la repercusión había multiplicado las inscripciones y que el club ya no tenía capacidad suficiente. Las competencias pasaron entonces a realizarse en un hotel cinco estrellas, con cerca de 500 participantes por encuentro.
Argentina será sede del primer torneo internacional
El 7 y 8 de noviembre, Argentina será sede del primer torneo internacional de rompecabezas. La competencia se desarrollará en el Hotel Intersur y reunirá a más de 200 participantes en las categorías individual y de parejas, además de 120 equipos.
Habrá representantes de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, México, Estados Unidos, Bélgica y Francia. El ganador tendrá la posibilidad de viajar a España para competir.
Entre los participantes estará Marixa Balli, aunque no tiene como objetivo principal quedarse con el premio.
“No sueño con irme a España porque a mí me falta mucho. Tendría que dedicarme todos los días tres horas por lo menos para agilizar los tiempos que me lleva armar cada rompecabezas”, reconoció.
Lo que sí celebra es que su exposición haya despertado el interés de otras personas por este pasatiempo. “Es tanta la pasión que yo tengo por esto, que genero intriga en otros. Y con los rompecabezas te aseguro que una vez que los probás, son como una adicción”, concluyó.







