La ética del "hacker"

(Del prólogo de Linus Torvalds a "La ética del ?hacker? y el espíritu de la era de la información", por Pekka Himanen, Destino, Buenos Aires).

14 Julio 2002
"En el centro de nuestra era tecnológica se halla un grupo fascinante de personas que se autodenominan hackers. No se trata de celebridades televisivas con amplia fama y reconocimiento, pero todos conocen sus logros, que constituyen la nueva base tecnológica de la sociedad emergente: Internet y la Red de redes (lo que en conjunto podríamos llamar la Red), el ordenador personal, así como una parte importante del software utilizado para que todo ello funcione. El diccionario del argot hacker, el jargon file, compilado de forma colectiva en la Red, define a los hackers como personas que se dedican a programar de forma entusiasta y creen que ?poner en común la información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación siempre que ello sea posible?. Esta ha sido la ética hacker desde que un grupo de apasionados programadores del MIT empezaron a llamarse hackers a principios de la década de 1960. (Con posterioridad, a mediados de la década de 1980, los medios de comunicación empezaron a aplicar el término a los criminales informáticos. A fin de evitar la confusión con aquellos que dedican su tiempo a escribir virus informáticos y a colarse en los sistemas de información, los hackers empezaron a denominar crackers a estos usuarios destructivos o piratas informáticos. En este libro, utilizamos esta distinción entre hackers y crackers).
Mi interés inicial por estos hackers fue tecnológico, relacionado con el impresionante hecho de que los símbolos más conocidos de nuestra era, la Red, el ordenador personal y el software, como el sistema operativo Linux, no fueron en realidad creados por empresas o gobiernos, sino por individuos entusiastas que empezaron a llevar a la práctica sus ideas con otros individuos de intereses afines que trabajaban a su propio ritmo. (Quienes sientan interés por su desarrollo, pueden consultar el apéndice de este libro, ?Breve historia del hackerismo en informática?, donde se ofrece una visión pormenorizada de su evolución). Quería comprender la lógica interna de esta actividad, sus fuerzas conductoras. De todas formas, cuando más pensaba en los hackers informáticos, más palmario resultaba que lo más interesante de ellos, en términos humanos, era el enorme desafío espiritual que suponían para nuestra época. Los hackers informáticos siempre han admitido este mayor alcance de sus formas de hacer y pensar. Su diccionario de argot, el jargon file, hace hincapié en que un hacker es básicamente un ?experto o entusiasta de cualquier tipo. Uno puede ser un hacker astrónomo, por ejemplo?. En este sentido, una persona puede ser un hacker sin tener nada que ver con los ordenadores.
La cuestión principal pasó a ser entonces la de saber qué sucedería si examináramos a los hackers desde una perspectiva más amplia. ¿Qué significaría entonces su desafío? Al considerar la ética hacker en este sentido, pasa a ser el nombre que designa una relación general apasionada con el trabajo que se está desarrollando en el seno de nuestra era de la información"

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