14 Julio 2002 Seguir en 
PASIVIDAD
El secuestro del ómnibus para ir a un entierro; la pintada de la Catedral en apoyo al Gobierno; la existencia de múltiples villas de emergencia; los innumerables asaltos a casas de familia; barrios que tienen que cercarse para poder vivir en paz; policías asesinados impunemente; motoqueros que circulan por veredas con total desparpajo. Esta es la provincia en que vivimos. Esta es la anarquía total que nos toca soportar por la indiferencia, la pasividad y la complicidad de un gobierno populista y demagogo, que les permite a sus protegidos hacer lo que quieran con un pueblo aspirante, emprendedor y obediente de las leyes, que trata de sobrellevar esta desgracia de tener que soportar el atropello de una clase social que siempre estuvo postergada y que cree que el que ahora gobierna es uno de ellos, sin darse cuenta de que estos politiqueros trepadores y estos dirigentes incapaces están en el poder para beneficio propio. Es hora de organizarse, de hacer ver que la ciudadanía (no la masa obnubilada por el rencor) es la que debe sentar las bases de una nueva república y de un nuevo orden para el desarrollo y el bienestar de todos, sin distinción ni discriminación de clases sociales de ninguna naturaleza.
Héctor René Terán
San Martín 980
S.M. de Tucumán
PINTADAS
No puedo dejar de expresar mi indignación por otro acto más causado por seres cobardes e ignorantes, a quienes la sociedad ya tiene bien identificados. Me refiero a las expresiones escritas en la Catedral un día después de la homilía del 9 de julio. ¿Qué más pretenden? ¿Que el mensaje del arzobispo sea halagador? ¿Acaso no se ajusta a la realidad? Como católico y buen justicialista quiero dar mis votos de aliento al arzobispo Héctor Villalba, y rogar al Señor para que le dé la fuerza y valor para seguir adelante. En cuanto a la clase dirigente, soy uno más que pide a gritos que se vayan todos, que no vuelvan nunca más y que devuelvan todo lo que robaron.
Efraín Humberto Melián
Lola Mora Mora 859
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (I)
Me resulta imposible dejar pasar por alto lo que podría calificar como un agravio inmerecido hacia los árabes y descendientes de árabes (sirios y libaneses) residentes en esta provincia. Deploro la actitud de los concejales que dieron su voto afirmativo a la ordenanza que anula el reconocimiento a aquellos desarraigados jóvenes que surcaron los mares y que, con voluntad, sacrificio y el sudor de su frente, ayudaron a forjar este bendito país. En mi caso particular, me siento agraviado en primer lugar por ser descendiente de libaneses; en segundo lugar, por la memoria de mi padre, Elías Chantire, miembro en varias oportunidades de la comisión directiva de la Asociación Libanesa, que llevó a cabo reiteradas diligencias hasta lograr el objetivo de que una calle de esta ciudad lleve el nombre de República del Líbano. En tercer lugar, porque suena a "rejuntar" eso de la calle denominada Inmigrantes Arabes. Por dar un solo ejemplo, es como si se quitara el nombre de las calles España, Francia, Italia, y se bautizara a alguna con el nombre de Inmigrantes Europeos. Señores concejales, si no saben en qué perder el tiempo, por lo menos no agravien. Dios salve vuestro intelecto.
Héctor Hugo Chantire
Córdoba 1.332
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (II)
Frente a problemas acuciantes como el hambre, la desocupación, la devastación de los hospitales y otros desajustes, el Concejo Deliberante ha puesto su mira en el nombre de dos avenidas de nuestra ciudad: Siria y República del Líbano, cuyas denominaciones cambiarían sin fundamentos válidos. El nombre de ambas avenidas fue impuesto en reciprocidad y homenaje a países amigos y a sus respectivas colectividades, que aportaron a Tucumán y a todo el país trabajo, productividad, diversidad cultural y, fundamentalmente, esfuerzo cotidiano, y fe en la Argentina y en su generosidad. Las dos colectividades, después de más de 120 años de inmigración, dieron a Tucumán hombres de provecho; desde simples trabajadores del agro, el comercio y la industria hasta eminentes profesionales en el más alto nivel del quehacer de la ciencia, la cultura y la política. Por lo demás, con total desconocimiento de la etnia, unifican como árabes a propios y extraños. El cambio de nombres nada agrega al país y, en cambio, afrenta y agravia a ambas colectividades. En honor a esta larga historia de convivencia armoniosa se hace necesaria una revisión total de dicha medida administrativa. Retractarse es virtud y es lo que esperamos de las autoridades, reclamando que sean restituidos los nombres de ambas arterias.
Elena Albaca de Fares
San Juan 668
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (III)
Por encima del respeto a las decisiones de los concejales, a título de información deseo aclararles y recordarles que el ciento por ciento de la inmigración que llegó a la provincia de Tucumán a partir de 1856 fueron esforzados pioneros sirios y libaneses que, con abnegación y heroísmo, y sin mezquindades, acompañaron y participaron del crecimiento y del progreso de nuestra querida patria. Sus descendientes argentinos, entre los que me encuentro, conformaron en nuestra provincia la segunda inmigración. Lo árabe, como lo hispano o lo latino, conforman no un país sino una cultura y una lengua. Asignar el nombre de Siria y Líbano a las arterias de nuestra ciudad es un justo y merecido reconocimiento.
Juana Sadir de Asfoura
Av. Salta 520
S.M. de Tucumán
PERFIL
Era de San Martín y de Boca, y ahora es de Atlético y de River. Cambió el partido; hace mejores "versos" que Alfonsina; prometió el cielo para ser votado y, una vez elegido, se tornó invisible; oculta con tesón cuánto nos cuesta su actuación. Levantó la renuncia indeclinable que presentó; cambió -sin rubor- la herrumbrada bicicleta por una brillante 4x4. Se fue a vivir al centro; pasó a ser finquero; se le endureció el rostro. En suma: menos confiable que un dólar hecho en la imprenta del barrio. No dudemos: estamos frente a un cabal político tucumano. Si encontramos en ese núcleo algunos sin esos atributos tengamos cuidado: son meros infiltrados.
Alfredo Arnaldo Albertus
Pasaje Japón 1.433
S.M. de Tucumán
El secuestro del ómnibus para ir a un entierro; la pintada de la Catedral en apoyo al Gobierno; la existencia de múltiples villas de emergencia; los innumerables asaltos a casas de familia; barrios que tienen que cercarse para poder vivir en paz; policías asesinados impunemente; motoqueros que circulan por veredas con total desparpajo. Esta es la provincia en que vivimos. Esta es la anarquía total que nos toca soportar por la indiferencia, la pasividad y la complicidad de un gobierno populista y demagogo, que les permite a sus protegidos hacer lo que quieran con un pueblo aspirante, emprendedor y obediente de las leyes, que trata de sobrellevar esta desgracia de tener que soportar el atropello de una clase social que siempre estuvo postergada y que cree que el que ahora gobierna es uno de ellos, sin darse cuenta de que estos politiqueros trepadores y estos dirigentes incapaces están en el poder para beneficio propio. Es hora de organizarse, de hacer ver que la ciudadanía (no la masa obnubilada por el rencor) es la que debe sentar las bases de una nueva república y de un nuevo orden para el desarrollo y el bienestar de todos, sin distinción ni discriminación de clases sociales de ninguna naturaleza.
Héctor René Terán
San Martín 980
S.M. de Tucumán
PINTADAS
No puedo dejar de expresar mi indignación por otro acto más causado por seres cobardes e ignorantes, a quienes la sociedad ya tiene bien identificados. Me refiero a las expresiones escritas en la Catedral un día después de la homilía del 9 de julio. ¿Qué más pretenden? ¿Que el mensaje del arzobispo sea halagador? ¿Acaso no se ajusta a la realidad? Como católico y buen justicialista quiero dar mis votos de aliento al arzobispo Héctor Villalba, y rogar al Señor para que le dé la fuerza y valor para seguir adelante. En cuanto a la clase dirigente, soy uno más que pide a gritos que se vayan todos, que no vuelvan nunca más y que devuelvan todo lo que robaron.
Efraín Humberto Melián
Lola Mora Mora 859
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (I)
Me resulta imposible dejar pasar por alto lo que podría calificar como un agravio inmerecido hacia los árabes y descendientes de árabes (sirios y libaneses) residentes en esta provincia. Deploro la actitud de los concejales que dieron su voto afirmativo a la ordenanza que anula el reconocimiento a aquellos desarraigados jóvenes que surcaron los mares y que, con voluntad, sacrificio y el sudor de su frente, ayudaron a forjar este bendito país. En mi caso particular, me siento agraviado en primer lugar por ser descendiente de libaneses; en segundo lugar, por la memoria de mi padre, Elías Chantire, miembro en varias oportunidades de la comisión directiva de la Asociación Libanesa, que llevó a cabo reiteradas diligencias hasta lograr el objetivo de que una calle de esta ciudad lleve el nombre de República del Líbano. En tercer lugar, porque suena a "rejuntar" eso de la calle denominada Inmigrantes Arabes. Por dar un solo ejemplo, es como si se quitara el nombre de las calles España, Francia, Italia, y se bautizara a alguna con el nombre de Inmigrantes Europeos. Señores concejales, si no saben en qué perder el tiempo, por lo menos no agravien. Dios salve vuestro intelecto.
Héctor Hugo Chantire
Córdoba 1.332
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (II)
Frente a problemas acuciantes como el hambre, la desocupación, la devastación de los hospitales y otros desajustes, el Concejo Deliberante ha puesto su mira en el nombre de dos avenidas de nuestra ciudad: Siria y República del Líbano, cuyas denominaciones cambiarían sin fundamentos válidos. El nombre de ambas avenidas fue impuesto en reciprocidad y homenaje a países amigos y a sus respectivas colectividades, que aportaron a Tucumán y a todo el país trabajo, productividad, diversidad cultural y, fundamentalmente, esfuerzo cotidiano, y fe en la Argentina y en su generosidad. Las dos colectividades, después de más de 120 años de inmigración, dieron a Tucumán hombres de provecho; desde simples trabajadores del agro, el comercio y la industria hasta eminentes profesionales en el más alto nivel del quehacer de la ciencia, la cultura y la política. Por lo demás, con total desconocimiento de la etnia, unifican como árabes a propios y extraños. El cambio de nombres nada agrega al país y, en cambio, afrenta y agravia a ambas colectividades. En honor a esta larga historia de convivencia armoniosa se hace necesaria una revisión total de dicha medida administrativa. Retractarse es virtud y es lo que esperamos de las autoridades, reclamando que sean restituidos los nombres de ambas arterias.
Elena Albaca de Fares
San Juan 668
S.M. de Tucumán
CAMBIO DE NOMBRES (III)
Por encima del respeto a las decisiones de los concejales, a título de información deseo aclararles y recordarles que el ciento por ciento de la inmigración que llegó a la provincia de Tucumán a partir de 1856 fueron esforzados pioneros sirios y libaneses que, con abnegación y heroísmo, y sin mezquindades, acompañaron y participaron del crecimiento y del progreso de nuestra querida patria. Sus descendientes argentinos, entre los que me encuentro, conformaron en nuestra provincia la segunda inmigración. Lo árabe, como lo hispano o lo latino, conforman no un país sino una cultura y una lengua. Asignar el nombre de Siria y Líbano a las arterias de nuestra ciudad es un justo y merecido reconocimiento.
Juana Sadir de Asfoura
Av. Salta 520
S.M. de Tucumán
PERFIL
Era de San Martín y de Boca, y ahora es de Atlético y de River. Cambió el partido; hace mejores "versos" que Alfonsina; prometió el cielo para ser votado y, una vez elegido, se tornó invisible; oculta con tesón cuánto nos cuesta su actuación. Levantó la renuncia indeclinable que presentó; cambió -sin rubor- la herrumbrada bicicleta por una brillante 4x4. Se fue a vivir al centro; pasó a ser finquero; se le endureció el rostro. En suma: menos confiable que un dólar hecho en la imprenta del barrio. No dudemos: estamos frente a un cabal político tucumano. Si encontramos en ese núcleo algunos sin esos atributos tengamos cuidado: son meros infiltrados.
Alfredo Arnaldo Albertus
Pasaje Japón 1.433
S.M. de Tucumán







