Resumen para apurados
- Un turista argentino y su instructor brasileño murieron el lunes en Río de Janeiro tras estrellarse en ala delta contra un muro por una presunta mala maniobra a baja altura.
- El accidente ocurrió en São Conrado. Se analizan videos para determinar si hubo negligencia, descompensación o un giro brusco para evitar chocar contra otra aeronave.
- El hecho reabre el debate sobre la seguridad y regulación de los vuelos turísticos en Río, donde la ANAC prohíbe vuelos comerciales y solo autoriza viajes de instrucción.
Un turista argentino de 26 años murió en un accidente de ala delta en la playa de São Conrado, en la zona sur de Río de Janeiro. La víctima fue identificada como Adrián Guillermo Arismendi, oriundo de Puerto Deseado, Santa Cruz. También falleció el instructor brasileño Luiz Eduardo Rodrigues dos Santos, de 45 años, que estaba a cargo del vuelo.
El accidente ocurrió el lunes por la mañana, cuando el ala delta se estrelló contra un muro próximo a la rampa de aterrizaje. Los bomberos recibieron el alerta a las 11.23 y rescataron a las dos personas, que fueron trasladadas en helicóptero al Hospital Municipal Miguel Couto. Sin embargo, ambas llegaron en estado crítico y murieron poco después. Según informaron los equipos de emergencia, ya presentaban un paro cardiorrespiratorio durante el rescate.
Las hipótesis sobre el accidente de ala delta en Río de Janeiro
Una de las principales hipótesis apunta a una maniobra de giro brusco realizada a baja altura. Según declaró ante la Policía Civil Bruno Menescal, vicepresidente del Club de Vuelo Libre de São Conrado, el aparato habría realizado un giro cuando se aproximaba a la zona de aterrizaje, perdió margen de maniobra y terminó impactando contra la estructura de la pista.
Menescal sostuvo que las primeras evaluaciones apuntaban a una posible negligencia del instructor, ya que las condiciones meteorológicas eran favorables para volar. Sin embargo, aclaró que todavía no se conocían todos los detalles y que no podía descartarse que el piloto hubiera sufrido una indisposición repentina.
El club recuperó dos cámaras que podrían haber registrado el accidente. Las imágenes serán importantes para reconstruir los últimos movimientos del ala delta y determinar qué ocurrió antes del impacto.
Otra posibilidad surgió a partir de los testimonios de compañeros del instructor. Según trascendió, una situación ocurrida poco después del despegue, en la rampa de Pedra Bonita, podría haber influido en el desenlace. Algunos pilotos creen que el giro cerrado se habría realizado para evitar una colisión con otra ala delta.
Quién era el piloto que murió en el accidente
Luiz Eduardo Rodrigues dos Santos tenía diez años de experiencia en vuelo, aunque había obtenido su licencia de instructor hacía apenas un año, según declaró Menescal ante las autoridades.
El piloto había comenzado su actividad en el parapente como asistente de vuelo, una tarea que incluía el armado y desarmado de las alas delta y el traslado de pilotos y pasajeros entre Pedra da Gávea y São Conrado.
El Club de Vuelo Libre de São Conrado expresó su pesar por la muerte de ambos y manifestó su disposición a colaborar con las autoridades para esclarecer las circunstancias del accidente. También pidió responsabilidad en el tratamiento de la información y respeto por la privacidad de las familias.
Qué dice la normativa brasileña sobre los vuelos en ala delta
El accidente también volvió a poner el foco sobre las condiciones en las que se realizan los vuelos turísticos en Río de Janeiro. La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) prohíbe la comercialización de vuelos panorámicos en ala delta, aunque permite los vuelos de instrucción en tándem, una modalidad en la que un instructor transporta a un pasajero. Por esta actividad, los turistas pagan alrededor de 1.000 reales.
Desde la rampa de Pedra Bonita, ubicada en el Parque Nacional de Tijuca, se realizan aproximadamente 60.000 despegues al año.
En su comunicado, la ANAC lamentó las muertes y recordó que esta actividad aerodeportiva debe desarrollarse bajo determinadas condiciones de seguridad. Entre ellas, establece que los vuelos deben realizarse durante el día, con visibilidad sin restricciones y referencia visual permanente del suelo.
Además, la normativa prohíbe las operaciones sobre zonas densamente pobladas o con una alta concentración de personas, así como en áreas restringidas o prohibidas. Los despegues y aterrizajes deben efectuarse en lugares autorizados y dentro de los espacios aéreos habilitados por el Departamento de Control del Espacio Aéreo (DECEA).
La agencia también indicó que puede solicitar documentación y pruebas para verificar la legalidad de las operaciones y aplicar sanciones si detecta incumplimientos, incluso disponer la interrupción de actividades que representen un riesgo para la seguridad.
Por su parte, el gobierno municipal de Río de Janeiro aclaró que la supervisión de los vuelos en ala delta no se encuentra entre sus competencias.










