Correr y meter no alcanza: dos regalos sepultaron la última ilusión de Atlético Tucumán

Con desatenciones fatales en defensa y una primera parte opaca arriba, el "Decano" empujó a puro ímpetu en el segundo tiempo, descontó de penal pero no fue suficiente.

ESCENA REPETIDA. El equipo se retira cabizbajo tras el primer tiempo. Luego del pitazo final sucedió lo mismo, y Atlético terminó el Clausura sin ganar de local.
ESCENA REPETIDA. El equipo se retira cabizbajo tras el primer tiempo. Luego del pitazo final sucedió lo mismo, y Atlético terminó el Clausura sin ganar de local. Nicolás Núñez / Especial para LA GACETA
Por Gonzalo Vera 02 Noviembre 2026

La derrota de 2 a 1 frente a Argentinos Juniors significó el punto final para las aspiraciones de Atlético Tucumán en el Torneo Clausura. A pesar del duro golpe por la eliminación en Salta, el equipo de Julio César Falcioni no se mostró bajoneado: salió a la cancha con garra, mordió en todos los sectores y salió a dejar todo para mantenerse con vida en el certamen. Sin embargo, en el fútbol de Primera División no alcanza únicamente con la voluntad de correr y presionar: cuando el gasto físico no viene acompañado de claridad creativa y se le conceden al rival dos goles en bandeja, el resultado está cantado. Con este nuevo tropiezo, el “Decano” se quedó afuera de todo.

Presión alta y buen inicio

Argentinos Juniors se plantó con su habitual 4-1-2-1-2, ubicando a Kevin Gutiérrez como tapón por delante de la zaga, Diego Porcel y Nicolás Oroz como interiores, y Facundo Carrizo suelto como enlace para abastecer Gastón Verón y Matías Giménez Rojas. Enfrente, el conjunto de 25 de Mayo y Chile plantó su clásico 4-1-4-1, con Julián Fernández como volante de contención y Lautaro Godoy junto a Franco Nicola por adentro.

La postura inicial del “Decano” fue impecable desde la entrega: adelantó sus líneas, asfixió la salida limpia del rival y no le regaló ni un centímetro a los volantes visitantes, forzando imprecisiones y ganando terreno a fuerza de tiros de esquina y segundas jugadas. Clever Ferreira y Luciano Vallejo controlaban con firmeza las insinuaciones del “Bicho”.

Errores demasiado caros

Sin embargo, el plan del equipo tucumano se desmoronó por errores propios. Promediando la primera mitad, en un desarrollo que se había aplanado, una pérdida en la salida “decana” dejó al equipo mal parado y Giménez Rojas no perdonó en su primera llegada clara para estampar el 1 a 0. El gol desnudó las falencias individuales del local. Leandro Díaz volvió a dejar la sensación de que no tiene ganas de jugar en Atlético: lució totalmente apático y desconectado arriba, sin compromiso para presionar; Nicolás Laméndola resolvió mal casi todas sus intervenciones por la banda izquierda y Juan Infante cumplió en la faceta defensiva, pero le cuesta mucho cada vez que cruza la mitad de la cancha y carece de sorpresa en tres cuartos. Para colmo de males, antes del entretiempo, una falta de comunicación entre Ferreira y Luis Ingolotti desembocó en un insólito gol en contra que puso el 2 a 0 y dejó al equipo contra las cuerdas.

En el entretiempo ya fue tarde

Abajo por dos goles, Falcioni se la tuvo que jugar y pateó el tablero con tres variantes: mandó a la cancha a Manuel Brondo por Díaz, a Alexis Canelo por Laméndola y a Facundo Pimienta en reemplazo de Nicola.

El cambio fue notorio. Canelo y Brondo entraron con ritmo y determinación, contagiaron al equipo y dejaron en el aire la pregunta de por qué no jugaron desde el arranque. Ambos se asociaron muy bien y le dieron bastante trabajo a la defensa del “Bicho”. Por su parte, Pimienta mostró personalidad para pedirla e intentó constantemente, pero le faltó precisión: decidió o ejecutó mal la mayoría de las veces.

Con el correr del segundo tiempo, el desgaste empezó a sentirse. El equipo de La Paternal reguló el trámite tocando hacia los costados y Atlético comenzó a mostrar signos de cansancio e impotencia. Pese a ese panorama adverso, el amor propio continuó hasta el final. Como premio a la insistencia, a pocos minutos del final el “Decano” forzó un penal y Canelo lo cambió por gol con total serenidad. El 1-2 envalentonó al equipo, ya que un empate lo dejaba vivo de cara a la última fecha. Fue a la carga con más corazón que juego, metió pelotas al área con desesperación, pero el milagro no llegó. El pitazo final sepultó la última ilusión del semestre: Atlético quedó afuera de todo.

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