Un año para el olvido: decisiones, contradicciones y errores que dejaron a San Martín afuera de todo

Del director deportivo a los dos técnicos y la salida del capitán. Por qué el “Santo” firmó su peor campaña en una década.

MALESTAR. Entre insultos, el plantel se retira: una postal repetida en La Ciudadela.
MALESTAR. Entre insultos, el plantel se retira: una postal repetida en La Ciudadela. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán quedó fuera del Reducido de la Primera Nacional tras caer en Quilmes, sellando su peor campaña en diez años por fallas deportivas y de gestión.
  • El ciclo incluyó el despido del director deportivo, dos entrenadores en el año, la salida del excapitán Ferreyra y una marcada pérdida de puntos en La Ciudadela.
  • Pese al fracaso, la directiva ratificó a Alejandro Orfila como DT para la próxima temporada, previa a las elecciones de junio donde se definirá el rumbo del club.
Resumen generado con IA

San Martín no se quedó afuera del Reducido por una derrota ni por un arbitraje. La caída en Quilmes y el triunfo de Deportivo Maipú solo le pusieron fecha a un final que se venía gestando desde hacía meses, en una temporada atravesada por decisiones que no funcionaron, cambios de rumbo y un equipo que nunca encontró una identidad.

El golpe pesa más por lo que rompe. Desde su descenso de Primera, en 2019, el “Santo” siempre había formado parte de la pelea por el ascenso: jugó la fase final todos los años e incluso la final por el primer ascenso, en 2024. Para encontrar un año parecido hay que volver a la B Nacional 2016/17 (otra temporada con Oscar Mirkin como presidente), cuando terminó séptimo y se quedó sin Copa Argentina. Ahora, con 11 triunfos, 13 empates y 11 derrotas, sumó el 43,81% de los puntos y firmó su peor campaña en una década.

En el Centenario, el entrenador asumió la culpa. “Yo soy el responsable de que no haya sucedido”, reconoció Alejandro Orfila.

Proyecto que no despegó

La comisión directiva de Mirkin asumió el 4 de diciembre y apostó a una estructura liderada por Facundo Pérez Castro. El director deportivo fue uno de los responsables del armado del plantel y condujo la búsqueda que llevó a Andrés Yllana al banco.

En junio, la dirigencia lo desvinculó y, lejos de buscar un reemplazante, eliminó el cargo y creó una Secretaría Técnica a cargo de Hernán De Camilo y Matías Torres. El cambio llegó en pleno mercado de pases.

Sin una identidad

Yllana alternó buenas actuaciones ante rivales de peso con partidos en los que su equipo cedió la iniciativa y jugó a no perder. Arrancó con nueve partidos sin derrotas, pero se fue tras cuatro fechas sin triunfos, con un punto de 12 y a ocho del líder. En 16 encuentros ganó cinco, empató siete y perdió cuatro. Mirkin defendió más tarde los tiempos de esa decisión. “Nosotros creemos en los procesos”, explicó. Los hechos, sin embargo, fueron por otro camino: la dirigencia cortó el ciclo a mitad de temporada y salió a buscar un reemplazante.

Tras el interinato de De Camilo, Orfila llegó con la promesa de un equipo protagonista. Con él se sumaron cuatro refuerzos y, en agosto, regresó Matías Ignacio García. Ganó sus dos primeros partidos, pero no volvió a encadenar dos triunfos: en 18 encuentros sumó seis victorias, seis empates y seis derrotas, con el 44,44% de los puntos, por debajo del 45,83% de su antecesor. Aun así, la idea de la dirigencia es sostenerlo.

Plantel en movimiento

Durante el torneo se fueron siete futbolistas, entre ellos Lucas Diarte y Tiago Peñalba, pero la salida más ruidosa fue la del capitán Nicolás “Fosa” Ferreyra. En diálogo con LA GACETA, el zaguero cuestionó las rotaciones del entrenador. “Tenemos un entrenador que por ahí no mantiene una base de un equipo, que hace cuatro o cinco cambios por partido”, disparó. Al día siguiente, el cuerpo técnico lo apartó con el aval de la comisión directiva y días después se acordó su desvinculación. Expresar en público su desacuerdo le costó el lugar.

Esa línea se mantuvo hasta el final. Tras la caída en Quilmes, Darío Sand repartió responsabilidades. “Muchas cosas no las hicimos bien, no las hicimos bien todos. Esto es de todos”, admitió el arquero, que también sostuvo que no sirve de nada decirlo públicamente porque “los trapitos… es adentro”.

Los mismos errores

Con los dos entrenadores, al equipo le faltó contundencia, sufrió con la pelota parada, acumuló expulsiones y mostró fragilidad para sostener ventajas: ante Deportivo Madryn ganaba 2-0 y terminó 2-2, en Rafaela estuvo dos veces arriba y perdió 4-2, y en Jujuy dejó escapar el triunfo en dos minutos.

La Ciudadela dejó de ser un fortín: el equipo ganó apenas siete partidos como local y empató ocho. Antes de la remontada ante Midland, había ganado solo dos de los 14 duelos con los ocho primeros.

El peso que no apareció

La dirigencia había hecho de la relación con AFA una bandera. Mirkin incluso fue elegido delegado suplente de la Primera Nacional ante la Asamblea. Sin embargo, el Tribunal de Disciplina rechazó los descargos por las expulsiones de Jorge Juárez y Nahuel Gallardo, aunque después le redujo la sanción al lateral.

En paralelo, se acumularon los fallos polémicos: el gol mal anulado a Álvaro Veliez ante Chacarita, el 3-2 invalidado a Diego Diellos en Jujuy y los dos penales de Adrián Franklin en el Centenario.

En septiembre, Mirkin había descartado “una intencionalidad aviesa o manifiesta” contra el club; tras la caída en Quilmes, su tono fue otro. “Yo puedo entender que se equivoquen, pero se equivocan permanentemente y siempre en una misma dirección”, sostuvo. Los arbitrajes pesaron, pero no explican el fracaso.

Lo que viene

Orfila quiere seguir y Mirkin, cuyo mandato vence en junio, también lo respaldó tras la eliminación. “Confiamos plenamente en nuestro cuerpo técnico”, afirmó. Lo que se resuelva en las próximas semanas marcará si San Martín aprende de un año en el que el discurso y las decisiones casi nunca fueron de la mano.

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